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Las elecciones irlandesas: Más problemas para Israel

Incluso antes de las elecciones de la semana pasada, el gobierno irlandés estaba considerado uno de los más hostiles a Israel en Europa, sólo superado por Suecia.

SILVIA SCHNESSEL PARA AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO MÉXICO  – Puede tomar semanas resolver las recientes elecciones de Irlanda y coronar un nuevo gobierno en Dublín, pero algo ya es cierto: La posición de Israel en la Isla Esmeralda irá de mal en peor.

Aunque no está claro si el partido gobernante Fine Gael formará coalición con su amargo rival político el partido conservador Fianna Fail, o si Fine Gael formará un gobierno de minoría, es evidente que los candidatos pro-Israel fueron derrotados rotundamente, mientras que los pro-palestinos tuvieron un buen día el viernes en las urnas. 

Por ejemplo, Alan Shatter del partido Fine Gael, el único MP judío que sirvió desde 2011 hasta 2014 como ministro de justicia y de defensa, y que ha sido víctima de ataques antisemitas por su disposición a hablar a favor de Israel, fue derrotado.

Al igual que Joanna Tuffy, parlamentaria del Partido Laborista que encabezó la pequeña bancada parlamentaria de amistad Irlanda-Israel. Ni siquiera está claro si este grupo estará en el próximo parlamento, ya que sus tres o cuatro miembros fueron descartados por votación o se retiraron. 

Por otro lado, el nuevo MP Gino Kenny, de la Alianza anti-austeridad, celebró su victoria electoral el sábado agitando una bandera palestina. (Imaginen la reacción si un congresista de Oklahoma celebrara su victoria la noche electoral agitando no la bandera de Estados Unidos sino la azul y blanca de Israel). Otro candidato que ganó, el Independiente John Halligan, lanzó su candidatura en enero en presencia del Embajador Ahmad Abdelrazek de la Autoridad Palestina. 

“Encantados de que el Embajador palestino Ahmad Abdelrazek esté presente en mi lanzamiento #GE16 el viernes en Granville a las 7:30 pm”, publicó con orgullo en su página de Facebook en enero.

Uno tal John Fogerty, respondió: “¿El mismo cuyo gobierno no ha permitido elecciones en once años? Guau. Haces bien en recibirlo, John”.

Tanto Kenny como Halligan apoyaron declaraciones de posición distribuidas por dos grupos de solidaridad irlandeses-palestinos. 

Sadaka, la Alianza Palestina Irlanda, hizo circular un “compromiso” entre todos los 551 candidatos pidiéndoles que firmaran en los siguientes puntos de posición: Irlanda debe reconocer formalmente un estado palestino; “Trabajar vigorosamente para poner fin al bloqueo de Gaza”; buscar la prohibición de la UE de comercio e inversión con “colonias/asentamientos israelíes”; y suspender las licencias de exportación de material militar a Israel y la contratación pública de empresas de armas israelíes. 

Otra organización, Campaña Solidaridad Irlanda-Palestina, pidió a los candidatos que se comprometan a trabajar para acabar con el comercio bilateral de armas entre Israel y los irlandeses, y suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel. 

De los 551 candidatos, 263 dieron cierto nivel de respaldo a estas promesas, y 142 dieron su pleno compromiso. De éstos, más de 30 fueron elegidos para el Parlamento de 157 asientos. Entre los que dieron sus compromisos estaban los 23 miembros elegidos del Sinn Fein, el ala izquierda, partido fuertemente pro-palestino que casi duplicó su fuerza y se plantea convertirse en el principal partido de la oposición, con el objetivo de ser el partido más grande en las próximas elecciones. 

El aumento de la fuerza parlamentaria del Sinn Fein les dará más impacto en el Parlamento, algo que se sentirá por el aumento de tiempo de palabra en los debates y la capacidad de impulsar más medidas. Todo esto, a su vez, se traducirá en más atención de los medios para sus temas clave, incluyendo sus posiciones pro-palestinas. Además, podrían tratar de avergonzar al gobierno presentando proposiciones tales como el reconocimiento de un estado palestino, algo que ha hecho el parlamento, pero el gobierno no. 

Todo lo anterior es una mala señal para Israel en un país donde incluso antes de las elecciones de la semana pasada el gobierno era considerado uno de los más hostiles a Israel en Europa, sólo superado por Suecia. Y eso es a pesar de que en los últimos cinco años, bajo el liderazgo del primer ministro Enda Kenny, y con Shatter en el gobierno durante gran parte de ese tiempo, el tono hacia Israel fue menos estridente que con el primer ministro Brian Cowen de 2008 a 2011. 

El canciller de Cowen, Micheal Martin, era un crítico mordaz de Israel, especialmente en su política respecto a Gaza. Con Kenny, sin embargo, el gobierno estuvo menos centrado en Medio Oriente, y más en preocupaciones irlandesas internas, tales como la economía. Sin embargo, incluso en este gobierno Irlanda, según funcionarios diplomáticos israelíes, lideró los esfuerzos para impedir que la UE añadiera a Hezbolá en su lista negra del terrorismo en 2013.

Después de las elecciones que llevaron al gobierno de Kenny al poder en 2011, la sensación en Jerusalem era que si hasta esas elecciones Irlanda anotaba “cero” en una escala de cero a 10 en relación con las simpatías hacia Israel, con el nuevo gobierno la aguja había subido a 1,5. Ahora el dial se ha movido de nuevo a cero, si no en números negativos. 

Si bien algunos pueden decir que la posición de Irlanda no importa, que es un país pequeño, con poca influencia, es importante recordar que se trata de un país de habla inglesa, de modo que cuando un político irlandés bombardea a Israel en el parlamento, y aparece un vídeo en los medios sociales, tiene un alcance mucho mayor que si un MP sueco da un discurso anti-israelí en un idioma que pocos entienden. 

Las elecciones en Irlanda enfrentan a Israel con una situación muy difícil. Para salir de ella, lo que se necesita no es decir simplemente que no importa, sino más bien activarla. 

Una forma de involucrar a Irlanda es hacerlo indirectamente, mediante la participación de la gran diáspora irlandesa de EE.UU., con la esperanza de que esta vez fluyan de regreso a Irlanda y suavicen un poco el tono sobre Israel.

Otras formas de participar incluyen iniciar intercambios parlamentarios, destacando la contribución de Irlanda a Israel, y llevando a Israel delegaciones de periodistas y formadores de opinión, tales como alcaldes y legisladores locales, para mostrarles un lado de Israel que definitivamente no oirán en buena parte de la próxima Dali (Asamblea) irlandesa, dando forma rápidamente a uno de los parlamentos más hostiles hacia Israel en Europa.

Fuente: The Jerusalem Post / Herb Keinon – – Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico

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