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‘Le debo a la ciencia mi vida, mi carrera y mi todo’, afirma Alejandro Frank.
Ayer 31 de marzo, este miembro distinguido de la Comunidad Judía ingresó a El Colegio Nacional.

Alejandro Frank tiene un don: además de ser un gran físico a nivel nacional e internacional, logra cautivar a todos los que toca. Es el caso del rector de la UNAM, José Narro, quien fue convencido por su entusiasmo para construir el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3).

Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004, ex Director de Ciencias Nucleares de la UNAM y ahora miembro del Colegio Nacional, ha intentado redituar las bendiciones que nuestro país le ha dado encabezando la fundación PAUTA (Programa Adopta un Talento) .

De pequeño sufrió glomerulonefritis, una enfermedad que afecta los tejidos renales y provoca insuficiencias, , e investigadores de esa institución experimentaron en él un novedoso tratamiento que, hoy en día, es utilizado para tratar el padecimiento.

Y así, ese hombre que de niño había soñado ser futbolista -y no era nada malo, afirma-, no estaría vivo sin la ciencia, a la cual se entregó.

“Estoy aquí, como mucha gente, gracias a la investigación médica. Fui conejillo de Indias, y de los que sobrevivió al experimento. Me considero muy afortunado: le debo a la ciencia mi vida, mi carrera y mi todo”, comenta desde su oficina en el Centro de Ciencias de la Complejidad, también conocido como C3, un espacio de encuentro entre la ciencia y la sociedad que contribuyó a diseñar en la UNAM.


Durante mucho tiempo había dedicado su vida a la física nuclear, la mecánica cuántica y la física matemática, pero la experiencia de haber contado con profesores como Marcos Moshinsky le llevó a dar un giro hace 10 años que marcó su trayectoria, ahora reconocida, al ser llamado a ingresar a las filas de El Colegio Nacional.

A través del Centro de Ciencias de la Complejidad, donde se estudian los problemas cotidianos desde la óptica de los científicos, comenzó a trabajar con otras áreas, la medicina entre ellas, colaborando con médicos como Bruno Estañol, del Instituto Nacional de Nutrición, que es el lugar donde fue atendido de niño y de donde lo enviaron a Boston.

“La vida da vueltas y ahora estoy colaborando en diseñar metodologías de diagnóstico no invasivas utilizando métodos matemáticos”, explica Frank.

Una de las principales características del Centro es que en él confluyen médicos, sociólogos, economistas, físicos y matemáticos, y cuenta con espacios para que la gente discuta alrededor de la ciencia.

Reconoce que se trata de un proyecto difícil porque va en contra de la inercia disciplinaria, donde nadie tiene una plaza definitiva y todo el mundo está de “paso”; donde se busca hacer investigación y vincularla con problemas básicos del país, como la educación, la energía, la seguridad, la salud, el medio ambiente, entre otros.

Todos los problemas reales, sostiene, requieren de la visión de los científicos.

Entre sus maestros recuerda especialmente a Octavio Novaro y a Elpidio Chacón, pero a Moshinsky es a a quien considera padre académico.

Frank ingresará pronto al Colegio Nacional, donde buscará llevar su experiencia al seno de la Institución, caracterizada por tener entre sus filas a los exponentes más reconocidos de la cultura y la ciencia.

Impulso a los niños

Como una forma de retribuir la confianza y orientación que le dieron sus maestros durante su formación, llevándolo a convertirse en el físico que es hoy, Frank decidió crear en la UNAM hace casi 6 años el Programa Adopte un Talento (Pauta).

Su objetivo es descubrir vocaciones con miras a integrar más estudiantes a las ciencias.

“Lo que me interesaba era darle la oportunidad a otros niños de convertirse en científicos, ingenieros, médicos, pues muchas veces no la tienen”, considera Frank.

Actualmente, el proyecto está presente en Chiapas, Michoacán y Ciudad de México, atendiendo a niños desde los 6 a los 18 años, ofreciéndoles una educación en la que se les inculca un pensamiento crítico y les dota de herramientas para solucionar problemas desde diversas áreas y disciplinas.

Conózcalo

Nombre: Alejandro Frank Hoeflich.
Nacimiento: Monterrey, Nuevo León, 1951.
Formación: Realizó su licenciatura, maestría y doctorado en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Ha realizado estancias sabáticas en las universidades de Yale y Sevilla.
Puesto actual: Director del Centro de Ciencias de la Complejidad.
Aportaciones: Colaborador de la misión JEM-EUSO con la NASA. Es un especialista en física nuclear y en simetría de campos, reconocido por realizar descubrimientos importantes sobre la estructura nuclear. Además de fundar el Centro de Ciencias de la Complejidad, impulsa el Programa Adopte un Talento (PAUTA).
Reconocimientos: Premio de la Academia Mexicana de Ciencias (1989); Medalla Marcos Moshinsky (1997); Premio Manuel Noriega Morales de la OEA (1991); Premio Nacional de Ciencias y Artes (2004); Premio Scopus México 2008, como el científico mexicano más citado en los últimos 10 años (2008).

Fuente: Reforma

 

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