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Personal de asilo en Suecia islamiza a refugiados

Suecia hace todo lo posible por ayudar e integrar a numerosos refugiados al estilo de vida sueco. De acuerdo con la política sueca actual, los migrantes ya establecidos son quienes ayudan a los recién llegados a asimilarse. Sin embargo, a veces, las buenas intenciones resultan contraproducentes y contribuyen al aumento descontrolado del fundamentalismo.

ENLACE JUDIO MÉXICO -La semana pasada se supo que personal de un centro de refugiados en la ciudad sueca de Eskilstuna está intentando islamizar a los recién llegados. De acuerdo con el periódico local Eskilstunakuriren, se ha alentado a los solicitantes de asilo recién llegados a volverse más fundamentalistas.

Entre otras cosas, se instó a los refugiados a orar regularmente, mantener su dieta estrictamente halal (apropiada para los musulmanes) y abstenerse de bailar y hacer otras cosas que están prohibidas por el islam.

Según declaraciones de refugiados, muchos de los cuales entran bajo el estatus de “niños no acompañados”, algunos miembros fundamentalistas del personal del centro han tratado de persuadirlos de ser más fieles y seguir los dictados del islam sunita.

“Un día bailé un poco y [un miembro del personal] se me acercó y me dijo que era haram”, comentó una mujer que llegó al centro.

Esta experiencia ha sido como una sorpresa inquietante para los refugiados que llegaron a Suecia en busca de “refugio seguro” huyendo la persecución religiosa y la violencia sectaria en Oriente Medio.

“Crecí en una familia secular. Mi madre rezaba regularmente, pero mi padre no era particularmente religioso. En nuestro país teníamos que mantener las apariencias en el trabajo y otros lugares, teníamos que fingir que éramos musulmanes devotos, pero en casa no era así. Ahora ya no estoy allá (Siria), y ahora quieren que viva de acuerdo a su fe aquí“, se quejó una refugiada.

En el islam, todo lo que está prohibido es considerado “haram”. Dependiendo del nivel de religiosidad, esta noción puede incluir bailar, comer ciertos alimentos y, según la interpretación más estricta, incluso mezclarse con “infieles”, es decir, no musulmanes.

Con el enorme influjo de refugiados procedentes de países islámicos, Suecia ha experimentado un visible aumento en su población practicante de fundamentalismo islámico.

En los últimos meses, el Partido Verde de Suecia sufrió un duro golpe a su reputación, cuando se puso de manifiesto una serie de conexiones entre gente del partido e islamistas.

Uno de problemas fundamentales en Suecia sigue siendo el extremismo local, a pesar de que recientemente ha disminuido el número de simpatizantes de ISIS que se ofrecen como voluntarios para ir a Medio Oriente. Sin embargo, el nivel de apoyo a ideas extremistas entre los musulmanes de Suecia sigue siendo alarmante. Eskilstuna, una ciudad mediana, con una población de 100.000 personas, no es una excepción.

“En Eskilstuna un musulmán está en peor situación diciendo que está en contra de ISIS, que diciendo que esta a favor”, dice Abshir Osman, un político local. Osman ha recibido numerosas amenazas de muerte tras expresar su preocupación por el extremismo.

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