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MORRIS STRAUCH PARA AGENCIA DE NOTICIAS ENLACE JUDÍO

 

En enero de 1923 las tropas francesas ocuparon dos regiones del oeste alemán: el Ruhr y parte de Renania, hasta que se hubieran cubierto el pago de las sanciones de la guerra, como lo estipulaba el Tratado de Versalles en el armisticio de la Primera Guerra Mundial. Los alemanes se oponían de diversas formas a ésta ocupación militar. En la Unión Soviética –Rusia- Lenin pedía la baja de Stalin del Politburó, más tarde Lenin sufriría una embolia que lo discapacitaría.  El 10 de febrero, en el mismo Múnich, moría el descubridor de los Rayos X, Wilhelm C. Roentgen. En abril se descubría la figura de Chac mool, en las ruinas de Chichén Itzá, y el 20 de julio Francisco Villa era asesinado a tiros en su auto junto con 3 escoltas. En junio el marco alemán se desplomó: en tres semanas pasó de 74 500 DM  a 136 000 DM / Dólar, para octubre se hacía polvo a 40 000 millones DM / Dólar. El hambre y el desempleo corroían a Alemania. En mayo 27 nacía Henry Kissinger en la ciudad Bávara de Fürth, Alemania; el 2 de agosto nació Shimon Peres en Wiszniew, Polonia y el día quattro de octubre el actor estadounidense Charlton Heston.

En Alemania, el partido nazi había realizado su primer congreso nacional, Hamburgo había sufrido un levantamiento comunista, Sajonia y Baviera estaban polarizadas con sus tropas en alerta amarilla, y ambas bajo ultimátum gubernamental de ser ocupadas militarmente si no se serenaban. Francia había aplicado un bloqueo económico en Renania por el retraso de envíos de madera alemana como pago de indemnizaciones. En septiembre, después de éste período político–social agitado y violento, el primer ministro bávaro Eugen von Knilling declaró el estado de emergencia, nombró a Gustav von Kahr Staatskomissar -comisionado estatal- con poderes dictatoriales para gobernar el estado. Kahr formó un triunvirato con el Coronel Hans Ritter von Seisser y el General Otto von Lossow para gobernar Baviera. El comandante de la armada, general Hans von Seekt había lanzado una advertencia a Múnich que no se toleraría ningún levantamiento armado. Hitler anunció que ellos llevarían a cabo 14 reuniones masivas a partir del 27 de septiembre, las cuales Kahr prohibió para evitar que desembocaran en levantamientos armados. Hitler sentía que los comunistas llevaban la mano en cuanto a tomas y revueltas y que los nazis podían perder seguidores sino tomaban la iniciativa en la escena política y hacían algo grande.

Los golpes de estado –putsch- estaban al dos por uno en Europa, un año antes, 1922, el dictador italiano Benito Mussolini había marchado sobre Roma en el mes de octubre, derrocando al gobierno liberal italiano. En junio de 1923 el ejército búlgaro marchaba por las calles de Sofía derrocando al gabinete, tras arrestar a los ministros del parlamento y formando un nuevo gobierno con representantes de todos los partidos, exceptuando el comunista, sin derramar una gota de sangre. En septiembre, después de una serie de crisis intermitentes, el militar español Miguel Niño de Rivera daba un golpe de estado en España, con apoyo del Rey Alfonso XIII y parte de la sociedad. Tres años antes Hitler ya había tratado de sumarse al fallido golpe de estado de Kapp, en Berlín, ahora, inspirado por la marcha triunfal de Mussolini sobre Roma, Hitler quería emularlo marchando con sus fuerzas paramilitares y las del estado de Baviera sobre Berlín para derrocar a la República de Weimar. Para ello resolvió acudir al héroe de guerra, el General Erich von Ludendorff y conseguir el apoyo de Kahr y su triunvirato. Sin embargo, Kahr tenía su propio plan con Seisser y Lossow para instalar una dictadura nacionalista sin Hitler.

Era sabido que Kahr iba a tener una reunión con otros líderes bávaros el 8 de noviembre en la gran cervecería Buergerbraukeller. Así que el día 8 cuando Kahr dictaba su reunión en la cervecería ante 3000 personas llegaron los nazis con 600 tropas de asalto SA para rodear la cervecería, colocaron una ametralladora adentro y Hitler subió a una mesa dando un tiro en el techo, todo mundo calló, gritó: “La Revolución nacional ha comenzado”, tomó la palabra en lugar de Kahr. Von Kahr y dos colegas fueron conducidos a una habitación trasera, mientras que uno de los colaboradores de Hitler llamó por teléfono a Ludendorff. Cuando Ludendorff llegó “convenció” a los funcionarios de unirse al plan nazi. Hitler les pidió a Ernst Pöhner, Friedrich Weber y Hermann Kriebel que se quedaran con Kahr y sus colaboradores, él volvió a la reunión acompañado por Rudolf Heß y Adolf Lenk. Después de un discurso de Göring, Hitler subió al estrado y declaró que el golpe no estaba dirigido contra la policía ni contra el Reichswehr –la Defensa- sino contra “… el gobierno Judío de Berlín y los criminales de noviembre de 1918” –los revolucionarios. Uno de los asistentes, el Dr. Karl Alexander von Müeller, partidario de Kahr, declararía más adelante:

“No puedo recordar en toda mi vida tal cambio de actitud en una multitud en tan pocos minutos, casi unos segundos… Con un par de frases Hitler los había volteado al revés, como cuando volteas un guante de adentro hacia afuera. Tenía casi algo de abracadabra, algo mágico en ello”.

Con la concurrencia en su bolsa, Hitler abandonó la cervecería y al final la multitud se dispersó. Mientras, Ernst Röhm tomó el Ministerio de Defensa con sus SA. Por ello, a este intento fallido de golpe de estado se le conoce también como el Golpe de Estado de la Cervecería.

Saliendo de allí Kahr trasladó la sede del gobierno a Regensberg dejando posters en Múnich donde aclaraba que el pacto con Hitler había sido una “extorsión a punta de pistola”.

Al día siguiente Ludendorff propuso una marcha para unirse a Röhm en el Cuartel Militar, partieron hacia allá con 2000 tropas de asalto nazis y un número indeterminado de seguidores -500 o 1000- para unirse con Röhm y las camisas pardas, SA. Entraron por una calle angosta bloqueada al final por la policía, alguien abrió fuego y comenzaron los disparos de ambos lados, Hitler caminaba del brazo con Scheubner-Richter, otro líder del partido al cual una bala penetró en sus pulmones y murió al instante, al caer se llevó a Hitler al suelo con él, dislocándole el hombro, Adolf se arrastró por la acera y se lo llevaron en un coche. Göring fue herido también, en la ingle, pero pudo escapar. Ludendorff siguió caminando y fue arrestado, nadie se atrevió a apuntarle, la multitud se dispersó. El resultado final fueron 4 policías y 16 nazis muertos y varios heridos. El día 11 Hitler fue encontrado con el hombro herido, a más de 64 km de distancia de Múnich, escondido en la villa de su amigo Ernest “Putzi” Hanfstaengel, quien solía comerciar arte en NY y apoyaba al partido nazi. Se dice que Putzi lo disuadió de cometer suicidio y lo escondió en su desván durante dos días.

Ese mismo mes, Albert Einstein huía de Berlín después de recibir amenazas de muerte antisemitas.

Hitler fue juzgado el 26 de febrero de 1924, acusado de alta traición, él llevó su propia defensa y dio unos discursos nacionalistas patrióticos de aclamación. Una de las mayores preocupaciones de Hitler era ser deportado a Austria, era su segunda vez en la cárcel y ameritaba ser deportado a su país natal, pero Neithardt, el juez de primera instancia, pro nazi, el mismo que lo había procesado la vez anterior, determinó que las leyes pertinentes de la república no podían aplicarse a un hombre “como Hitler, que piensa y siente como un alemán”. Así que le dictaron una sentencia de cinco años en la prisión de Landsberg destinada a internos que se consideraban equivocados, y no peligrosos, relativamente cómoda, y donde se le permitía recibir visitantes y cartas de sus admiradores. Rudolf Heß, también fue detenido; Hermann Göring y Ernst Hanfstaengl, escaparon a Austria. La sede del Partido Nazi fue allanada, y su periódico, el Völkischer Beobachter -Observador Popular- fue vetado. Hitler fue enviado a prisión el 1ro de abril de 1924, varios nazis y el General Ludendorff iban a visitarlo con periodicidad. Pasó su apacible estancia en la prisión dictándole su autobiografía política, Mein Kampf –Mi Lucha- a su compañero Rudolf Heß, la cual fue publicada al año siguiente. Con un la presión del partido obtuvo un perdón y su liberación anticipada el 20 de diciembre, 1924; ocho meses y 3 semanas después.

Como sus discursos de defensa en el juicio fueron impresos en los periódicos, y  su autobiografía política estaba a la venta, El Lobo -Hitler- ganó mucha popularidad, el intento de golpe fue noticia nacional. El partido nazi pasó de ser un partido político bávaro a un partido político en el mapa nacional.

A partir de 1925 el partido nazi se reestructuró para convertirse en un partido nacional de masas y buscar el poder no solo por la fuerza, sino también por las urnas y la manipulación del sistema político. En 1935 exhumaron los 16 cuerpos de sus muertos del fallido golpe de la cervecería y edificaron dos mausoleos – Ehrentempel– en la Königsplatz, donde éstos fueron enterrados, haciéndolos a ellos, y a la bandera que se tiño con la sangre de dos de los nazis caídos, objetos de culto del partido.


Foto. Richard Huber. Placa situada en la acera frente a la Feldherrenhalle en memoria: “Para los miembros de la Policía de Baviera, que dieron su vida para detener el golpe de Estado nacionalsocialista del 9.11.1923: Friedrich Fink, Nikolaus Hollweg, Max Shobert, Rudolf Schraut”.


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