JOHN CAPPELLO

Israel hasta ahora ha podido aislarse de los efectos devastadores de la guerra civil en Siria, la cual ha estado arreciando desde el 2011. Sin embargo, hay una comprensión creciente dentro del establishment de seguridad israelí que el status quo no es sostenible y que Israel debe reexaminar su estrategia.

Hay un llamado creciente entre los expertos de seguridad israelíes para que el ejército asuma un rol más activo y se involucre más con actores con quienes comparte intereses – sin importar cuán tenues puedan parecer.

Durante algún tiempo han estado en marcha cambios prácticos en la política israelí. Israel ha jugado un rol humanitario importante durante los últimos cuatro años, tratando a más de 2,000 víctimas de la guerra en un hospital de campaña establecido en el lado israelí de la frontera y en el Centro Médico Ziv en Tzfat, Israel. El hospital de campaña desde entonces ha cerrado, pero el centro médico, localizado a 19 millas de la frontera, continúa tratando calladamente a los heridos de la guerra.

Estas campañas humanitarias han sido documentadas, pero no fue hasta julio del 2015 que el entonces Ministro de Defensa Moshe Ya’alon reconoció públicamente que Israel estaba tratando a los rebeldes sirios que combaten al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad.

A primera vista, la medida pareció ser un cambio en la posición política de Israel de permanecer despegada del conflicto, mientras se asegura que no sean cruzados los límites de Israel. Pero el tratamiento de los rebeldes ayuda a Israel a comprar calma en el Golán.

Proporcionar tratamiento médico engendra buena voluntad y cooperación, llevando a un ambiente más estable y resultando en seguridad incrementada. Al desarrollar líneas de comunicación con aquellos a los que están ayudando, hay una oportunidad de ayudar a dar forma al ambiente frente a la frontera. También ha provisto a Israel con importante información, según se informa.

La Política de Buena Valla de 1976 de Israel, adoptada durante la Guerra Civil de Líbano, incluyó la provisión de ayuda médica a ciudadanos libaneses a través de la frontera en Israel. Israel también estableció una unidad de las FDI, cuya responsabilidad fue construir relaciones con los residentes del sur de Líbano enfocada inicialmente en ofrecer ayuda humanitaria. Aunque esta campaña no impidió que Israel se cayera más profundo en el conflicto con Líbano (Israel invadió en 1978), la política fue un ejemplo de cómo Israel trabajó para dar forma al ambiente de seguridad junto a su frontera.

Con la guerra civil siria no mostrando ninguna señal de disminución, Israel está en el proceso de replicar la Política de Buena Valla. Hace poco puso en pie una nueva unidad para crear y mantener relaciones entre las FDI y los civiles sirios. Comprensiblemente, los detalles específicos no son conocidos ampliamente, y estos vínculos transfronterizos siguen siendo sensibles.

Mientras tanto, el gobierno ha decidido llevar un paso más allá el rol de ayuda humanitaria permitiendo a los individuos ingresar a Israel para recibir tratamiento médico de rutina. Dada la ausencia de plantas médicas básicas en Siria, ofrecer cuidados civiles es otra forma en que Israel puede ejercer poder blando a través de la ayuda humanitaria.

Israel no tiene más opción que conducir este acercamiento. Durante años, Jerusalem y Damasco disfrutaron de un modus vivendi que resultó en calma sobre el Golán. Pero el gobierno sirio fue obligado a retirarse de la región fronteriza de Israel a fines del 2014, dejando este territorio bajo el control de la oposición rival y grupos extremistas. Comunicarse y cooperar con estas fuerzas, aun cuando no comparten intereses en común, es un imperativo estratégico.

Por sobre todo, Israel está preocupado porque Hezbolá o Irán podrían ganar un punto de apoyo en el Golán. Para impedir esto, ha tomado como blanco a agentes de alto nivel cerca de la frontera. Pero al hacerlo, tuvo que desactivar el conflicto con otros grupos que operan en la zona. Campañas similares pueden probar ser cruciales cuando Israel trabaja hacia impedir que grupos extremistas suníes establezcan también una posición allí.

En esta forma, el alcance israelí es más que un gesto caritativo. Es una cuestión de seguridad nacional.

*John Cappello, ex piloto de B-1B y Adjunto de la Fuerza Aérea para la Embajada de Estados Unidos en Tel Aviv, es un miembro principal en la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Fuente: Informe Político de la Fundación para la Defensa de las Democracias
Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México