El italiano Carlos Jobim, quien aparentemente es propietario de un kiosko en Rio de Janeiro, abordó a un joven judío en el Aeropuerto internacional de esta ciudad, gritándole insultos antisemitas y alegando que Hitler debería haber terminado su misión.
El agresor fue detenido; más adelante, fue puesto en libertad, después de pagar una fianza de 600$; además, se le informó que su visa para poder trabajar en Brasil podría ser revocada.






