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Shoshana y Mylen: Descubre tu propio “parque de diversiones”

Enlace Judío México – ¿A qué jugabas cuando cuando eras niño o niña? ¿Jugabas a las muñecas? ¿Jugabas a treparte a los árboles? ¿Jugabas al fútbol con tus amigos? ¿Jugabas al club secreto? Y ahora que eres adulto, ¿a qué juegas? En su colaboración semanal, Shoshana y Mylen nos invitan a un muy especial Parque de Diversiones.

 

“Tu cuerpo no es un templo, es un parque de diversiones. Disfruta el paseo”
Anthony Bourdain

Mylen Saadia: Hoy en la cápsula de Shoshana y Mylen les queremos hablar del parque de diversiones, y voy a explicar un poco de qué se trata esto.

Cuando éramos chicos todos teníamos un juego preferido y quiero invitarlos a que recuerden su juego preferido ¿A qué jugabas cuando cuando eras niño o niña? ¿Jugabas a las muñecas? ¿Jugabas a treparte a los árboles? ¿Jugabas al fútbol con tus amigos? ¿Jugabas al club secreto?

En cualquiera de estos juegos siempre había un código secreto que nos identificaba como las personas que teníamos derecho a jugarlo. Parte de la planeación era ¿a quién voy a invitar a jugar hoy a mi casa, a este parque de diversiones o a este jardín de juegos?

¿En qué lugar? ¿quiénes estaban invitados? ¿qué materiales íbamos a usar para ese juego? Entonces empezaba la complicidad, los secretos, las cartitas y los recaditos que le escribías al amiguito que invitabas a jugar a tu casa o que invitabas el sábado en el Deportivo para jugar.

Empezaba este tipo de complicidades y de intimidad al que sólo tenían derecho ciertas personas. Venía entonces la parte de las reglas del juego: lo que sí se vale y lo que no se vale. Eran horas y horas de poner reglas.

Después era ver: ¿qué elementos vamos a traer al juego? Yo recuerdo mucho que jugaba al “detective” y agarraba el bilé de mi mamá que iba a ser una cámara secreta, y en un cuadernito iba a poner ciertas claves secretas. Todas las cosas que yo encontraba en mi casa se convertían en una cosa maravillosa e increíble porque usábamos la imaginación para poder jugar.

Y también, ¿qué íbamos a traer cada quién? ¿quién traía la manta? ¿quién traía la comida? ¿quién traía el juguete? ¿quién traía los tacones? Y esto pasaba en ambos géneros, tanto en hombres como mujeres.

Cada uno tenía sus reglas, sus elementos, su lugar de juego y los participantes. A la hora del juego, muchas veces cuando ya empezábamos a jugar, pasaba que llegaban por nosotros ¡y nos quedábamos sin juego!

A lo que quiero llegar es que el 90% de la diversión era la planeación, las decisiones, la complicidad y la intimidad.

Yo les quiero preguntar ¿a qué juegan hoy ustedes de adultos?

Shoshana Turkia: Porque nos pasa algo. Pasa que llegamos a cierta edad y dejamos de jugar. Pareciera que el mundo nos pide que dejemos de jugar para crecer, madurar y convertirnos en “personas de bien” (sea lo que eso quiera decir), y eso nos quita el gozo y la capacidad de vincularnos desde la travesura.

Yo pertenezco a varios grupos de artistas donde sí seguimos haciendo esto que Mylen dice: vamos a decir cuáles son las reglas de este taller o de este grupo, vamos a ver quién sí entra y quién no y hasta dónde entra, subiendo de nivel casi como en un videojuego. Seguimos jugando.

Pero eso se le permite cada vez a menos personas, que somos tachados de irreverentes, de locos, de creadores o de que eso pasa nada más entre artistas y que al parecer entre más serio y más aburrido eres, eres mejor persona.

Esto es un error que nos está ahogando a todos.

MS: Yo, como buena sexóloga, digo que uno de los parques de diversiones más interesantes y asombrosos que tenemos es la cama. Pero puede ser la silla, la cocina, el clóset, etc. ahí donde terminemos.

Cuando una pareja dice: “Hoy vamos a jugar juntos”, se pueden estar refiriendo a la actividad de tener encuentros sexuales. Pero para que este momento llegue, sugiero que lo preparemos como cuando éramos chicos: con esa complicidad, con esos recaditos que nos mandábamos (hoy puede ser mediante WhatsApp) y a decidir qué elementos van a participar (vamos a traer un vino, vamos a usar las sábanas de satín, o me voy a poner tal ropa, o quizá velas o flores, o lo que sea su imaginación).

E ir planeando con mi pareja qué elementos vamos a usar para participar en este juego. Claro que podemos poner el elemento de quiénes son las personas que están invitadas, y con esto no me refiero necesariamente a un threesome, sino qué personalidades van a participar en este juego.

Así podemos empezar a hacer este cambio de roles. Tengo el caso de una pareja, donde a la mujer le fascina que le hablen en francés. Entonces le dice al hombre: “Hoy quiero al amante francés” y probablemente el cuate no habla ni media palabra de francés pero le hace al francesito.

Eso es lo que hace que una pareja cree estos espacios divertidos, entretenidos y exóticos.

Las reglas son muy importantes. Qué se vale y qué no se vale. ¿Hoy qué sí se vale? Quizá haya muchas cosas que se valen todo el tiempo, pero tal vez hoy podamos decidir un ingrediente diferente. “Hoy que no se valga usar los ojos”, “hoy no vamos a besarnos”.

Quitamos uno de los sentidos y entonces la experiencia se vuelve restrictiva por un lado, pero por el otro lado intensifica todos los demás sentidos, a la vez que ponemos reglas. Y eso empieza a generar esta complicidad de la que yo hablaba y a generar el parque de diversiones.

ST: Y pasa también lo que pasa cuando éramos niños, es decir, ocupa ya un espacio en nuestra mente y un espacio en nuestro quehacer cotidiano.

No llega igual una persona a colaborar o a trabajar, cuya parte de la imaginación está en este deseo que todavía está insatisfecho o que llega en este juego, a una persona que realmente está seca o que no está generando esta evolución.

Lo que pasa con el parque de diversiones del que habla Mylen, en un sentido fuera de esa pareja que está teniendo este juego, es que los involucrados son personas mucho más creativas, mucho más abiertas al diálogo y a la negociación (eso es my importante) y tienen otra perspectiva para resolver problemas.

Ese juego que parece muy íntimo, muy solamente de entre tú y yo, con estas reglas, con estos códigos, con estos juguetes, con estas personalidades, realmente también repercute en el quehacer social y laboral de los miembros de esta pareja.

Si tú te encuentras con una persona que es capaz, por ejemplo de cambiarse la ropa, de cambiar el acento de su habla o de probar con ciertos juguetes, es muy probable que en sus áreas laborales esté abierto a la negociación y a escuchar qué es lo que el otro necesita y encontrar vías para otorgárselo.

Nos damos cuenta que los grandes amantes también son grandes negociadores y esto es sumamente bueno y productivo para las empresas y para los entornos laborales.

Mi invitación sería: si ustedes quieren ser grandes empresarios, dénles espacio también a las personas con las que colaboran para que creen su parque de diversiones, para que jueguen, para que se diviertan y para que expresen estas áreas.

MS: El juego despierta nuestra creatividad, nuestro disfrute y activa todo ese canal de desarrollo humano, de felicidad. Cuando aprendemos a jugar, aprendemos a ser felices.

ST: Finalmente, una invitación muy abierta desde Presente Continuo. Sea desde el consenso o sea desde la consciencia, hay que recordar que nosotras estamos siempre abogando por ser sujetos del placer y no objetos del deseo.

Y si decidimos objetivizarnos dentro de este juego también tiene que ser una decisión consciente.

Les invitamos a que sigan explorando estas libres expresiones de su deseo consciente, que lo hagan desde una estética diferente, que vayan buscando nuevas formas. Es muy divertido y a la sociedad nos nutre en nuestro conjunto.

MS: Y que llevemos ese juego de niños al juego adulto que puede ser igual de divertido, de creativo y de llenador.

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