Enlace Judío México – Oculta en un sótano de un hogar de Utrecht, Holanda, la judía alemana Alice Cohn logró falsificar tarjetas de identidad que salvaron la vida a decenas de personas al burlar a los sistemas de registro de los nazis.

Durante los años en que más de 100 mil judíos holandeses fueron asesinados por los nazis, una artista judía nacida en Alemania ayudó a rescatar de ellos a cientos de niños de las garras del Holocausto.

Como experta falsificadora, Alice Cohn trabajó con un grupo de resistencia basado en la ciudad de Utrecht mientras estaba escondida. Su producción de documentos falsos, que incluían tarjetas de identificación y de racionamiento, salvó la vida hasta 350 niños judíos de los nazis. Durante el último año de la guerra, las labores de Cohn ayudaron a evitar que muchos jóvenes holandeses fueran enviados a Alemania como trabajadores forzados.

La historia de Cohn y su hazaña con los documentos se encuentran actualmente en exhibición en el Museo Nacional del Holocausto en Amsterdam. La exhibición temporal se abrió en octubre y se basa en el acervo personal de Cohn, fallecida en el año 2000.

Según el museo, una de las motivaciones para destacar los esfuerzos de Cohn fue ayudar a corregir la “imagen prevaleciente, pero incorrecta, de que los judíos holandeses tuvieron un rol pasivo durante la guerra”. Durante el Holocausto más de 100 mil judíos holandeses, casi la totalidad de la comunidad judía neerlandesa, fueron asesinados en los campos de exterminio nazis.

Nacida en Breslau en 1914, Cohn estudió ebanistería hasta que Hitler llegó al poder en 1933. Cuando a los estudiantes judíos se les prohibió tomar exámenes o enviar proyectos finales, ella se mudó a Berlín para estudiar un año en la escuela de artes gráficas. La situación de los judíos alemanes siguió deteriorándose, por lo que Cohn huyó a Holanda en busca de un refugio seguro.

Instalada en Amsterdam con una visa de estudiante, Cohn aprendió holandés y recibió trabajos para diseñar carteles de cine. En vísperas de la guerra, incluso diseño juguetes para niños. Sin que la nueva ciudadana holandesa lo supiera, los nazis estaban a punto de alcanzarla.

De todos los países ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, Holanda tenía el registro de población más sólido de la preguerra. El éxito del sistema se atribuyó a Jacob Lentz, un funcionario holandés que creó la llamada tarjeta de identidad personal “infalible”. Durante la ocupación nazi, Lentz refinó su sistema para ayudar a las autoridades a emitir nuevas tarjetas en todo el país.

Además de un diseño de alta tecnología de la época y el uso de las huellas dactilares del portador, las tarjetas de identidad holandesas fueron respaldadas en un registro central. Esto permitió confirmar si se había falsificado una identificación sospechosa. En la exposición sobre la vida de Cohn, ella es contrastada con Lentz. Mientras Cohn usó sus habilidades artísticas para ayudar a salvar vidas, Lentz desplegó sus habilidades organizativas para implementar la agenda de los nazis.

A partir de 1941, se ordenó a todos los hombres y mujeres holandeses que llevaran tarjetas de identificación con ellos. Para los judíos, una gran “J” estaba estampada en ambos lados de la tarjeta. En el verano de 1942, las autoridades comenzaron a usar el registro para arrestar y deportar judíos de Holanda. De repente, la demanda por identificaciones alteradas o completamente falsificadas explotó, incluida la necesidad de descifrar el sistema de Lentz.

Antes de que se escondiera, Cohn encontró un puesto en el Consejo Judío de Ámsterdam como asistente médico. Con el trabajo que le proporcionaba cierto grado de libertad, pudo salvar a una niña judía, Lonnie Lesser, de 3 años. Después de ver a la niña a salvo en la clandestinidad, Cohn se dirigió por su cuenta a una dirección “segura” en Utrecht, al sur de Amsterdam.

Oculta en un sótano de un hogar de Utrecht, Cohn logró falsificar tarjetas de identidad que lograron burlar los sistemas de escrutinio de Lentz.

Las herramientas que utilizó, como tarjetas de prueba, cuchillos y una libreta en la que practicaba las firmas están en exhibición en el Museo Nacional del Holocausto, junto con los primeros planos y otros artefactos utilizados por el registro de población holandés.

Según el museo, Cohn y su grupo de co-resistencia, llamado “El Comité de Niños de Utrecht“, lograron salvar a 350 niños de la deportación nazi. El grupo también forjó cupones de ración que necesitaban las personas que se escondían para poder obtener alimentos. Durante el último año de la guerra, se necesitaron muchos documentos nuevos para ayudar a los jóvenes holandeses a evadir el trabajo forzoso en Alemania.

Después de la liberación, Cohn se enteró de que todos sus parientes de Breslau habían sido asesinados, incluidos sus padres. Al igual que otros judíos tras el Holocausto, tuvo que construir una nueva vida desde cero.

Cohn comenzó a adquirir telas de un comerciante de Lichtenstein llamado Rudolf Bermann. Los materiales que le proporcionó la ayudaron a crear, por ejemplo, títeres vistosos, algunos de los cuales se exhiben en la exhibición. Lo que comenzó como un intercambio de telas terminó en un romance y en 1947, Cohn dejó Holanda para casarse con Bermann en el país vecino.

Hace dos meses se le otorgó de manera póstuma la “Distinción de los Rescatistas Judíos” para los judíos que ayudaron a salvar a otros judíos durante el Holocausto. A ambos hijos de Cohn, Evelyne Bermann y Michael Bermann, se les otorgó el honor durante la apertura de la exhibición.

“Hay muchas personas que pudieron escapar de la deportación a través de documentos de identidad falsos”, dijo la curadora Annemiek Gringold. “Las personas que tenían las habilidades y el coraje para llevar a cabo este trabajo vital permanecen en gran parte desconocidas hasta hoy”.

Fuente: The Times of Israel / Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudíoMéxico