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La política de Polonia acerca de la Shoá. ¿Precursora de un nuevo revisionismo del Holocausto?

Enlace Judío México.- En noviembre de 2011, los palestinos ingresaron a la UNESCO, inaugurando así un período de tergiversación de la identidad judeo-cristiana bajo la forma de un robo de las mismas.

SHIMON SAMUELS

Dos semanas después del ingreso palestino, una delegación de las más altas autoridades del Centro Simon Wiesenthal que se encontraba de visita en París, se reunió con la entonces Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, quien de inmediato accedió a dicho encuentro. Tras las presentaciones del Vaticano y de Arabia Saudita, ahora les tocaba a los judíos poner las cosas en claro, y así lo hicieron con una exposición titulada “PUEBLO, LIBRO, TIERRA: 3.500 Años de Relación del Pueblo Judío con la Tierra Santa”.

Debido a la presión de los 22 estados miembros del grupo árabe, impulsados por la causa palestina, nuestra exhibición fue pospuesta, cancelada y, a pesar de ellos, finalmente inaugurada en junio de 2014 en la sede de la UNESCO en París bajo los auspicios de Canadá, Israel, Montenegro y los Estados Unidos, con un número récord de visitantes.

Desde entonces la muestra ha seguido un itinerario global, incluyendo las Naciones Unidas en Nueva York, el Congreso de los Estados Unidos en Washington, el Parlamento israelí- Knéset, el Vaticano, la Cámara de los Comunes británica, el Festival de Edimburgo, el Ayuntamiento de Copenhague, el Centro Gandhi de Nueva Delhi, Bakú, Podgorica, Tirana y Santiago de Chile, siempre todo bajo el auspicio de los cuatro países copatrocinadores originales.

Esto sufrió un cambio en marzo de 2017, cuando Paraguay, Polonia y el Reino Unido agregaron sus auspicios a la muestra realizada en Buenos Aires.
Unas semanas más tarde, estuvimos en Estrasburgo para planificar el lanzamiento de la muestra en el Consejo de Europa. La bienvenida inicial de seis de sus miembros: Alemania, Polonia, San Marino, Serbia, España y el Reino Unido, fue abrumadora, y los dos primeros países asumieron una responsabilidad especial ante la propuesta. Polonia, de hecho, fue particularmente entusiasta.

Nuestra exposición se compone de 24 paneles que muestran la narrativa judía desde los profetas bíblicos a los reinos de David y Salomón. Los exilios en Babilonia y Persia y el regreso para reconstruir Jerusalén. De la ocupación romana de Judea al nacimiento del cristianismo, de las Cruzadas hasta la conquista musulmana, desde la diáspora hasta los pioneros empeñados en redimir la tierra, desde la diplomacia al reconocimiento de una nación judía moderna en construcción, hasta la casi aniquilación de la judería europea en la Shoá, y hasta el establecimiento del Estado de Israel y el regreso del pueblo judío a su patria ancestral.

Los patrocinadores de la exhibición son el ya fallecido Elie Wiesel, el Padre Patrick Desbois, el ex Ministro de Justicia canadiense Irwin Cotler, el Arzobispo emérito de Canterbury Lord Carey y el escritor argelino Boualem Sansal. Su texto fue escrito por el fallecido profesor de la Universidad Hebrea Robert Wistrich. Afortunadamente, el logotipo de la UNESCO exige que no haya cambios en el texto original, ni agregados, eliminaciones o modificaciones. En otras palabras, la caja de Pandora está cerrada.

El panel número 25 está confeccionado a medida para consignar las fechas, el lugar y los copatrocinadores respectivos.

A fines de junio, la Secretaría del Consejo de Europa había fijado como fecha de inauguración el 23 de octubre. Con el apoyo de la República Checa, en su rol de Presidente del Consejo de Ministros, se fue agregando un número sin precedente de países. Justo antes del comienzo de las vacaciones de verano llegó la sorpresa: una llamada telefónica de la delegación polaca:

“Vimos en su panel de la Shoá una referencia de cómo Bulgaria y Dinamarca salvaron a sus judíos. ¿Por qué no estamos nosotros? ¿Agregaría Polonia?”

Nuestra respuesta: “No, no puede haber cambios… ¿Pero usted afirma que Polonia salvó a sus comunidades judías?”

“Sí, muchos de los Gentiles Justos entre las Naciones, reconocidos por Yad Vashem en Jerusalén, eran polacos”.

Respuesta: “La mayoría de las víctimas eran judíos polacos… por supuesto, también reconocemos a los polacos rectos”.

“¿Podemos agregar paneles con los rescatistas polacos?” Respuesta: “No en esta exhibición”.

“Varsovia nos ordena que nos retiremos”.

Respuesta: “Entonces, ¿por qué se nos unieron en Buenos Aires?”

La atractiva voz del mensajero dio lugar al siguiente mensaje: “¡Nueva política!”

Cuarenta y dos de los 47 estados miembros del Consejo de Europa copatrocinaron y, por lo tanto, respaldaron los 3.500 años de herencia judía. De los cinco restantes, dos se negaron, dos nunca respondieron la invitación y uno se retiró.

¿Será Polonia la precursora de un nuevo revisionismo del Holocausto?

 

*El autor es el Director para las Relaciones Internacionales del Centro Simon Wiesenthal.

 

Fuente: Jerusalem Post

Traducción: Centro Wiesenthal Latinoamérica

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