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Religiones se unen para combatir la trata de personas

Enlace Judío – El 14 de mayo en el Hotel Krystal de Satélite se reunieron representantes de diferentes religiones, entre ellos católicos, judíos, Iglesia de la Cienciología, Cristianos Evangelistas, Alianzas Unidas en México, Asociación Vida Nueva para el Mundo, Fundación Damas, Iglesias del Señor, Consejo Católico, además del Consejo Ciudadano de la CDMX, para firmar un acuerdo en contra de la trata de personas.

La trata es una epidemia que crece todos los días a nivel internacional, México no queda atrás en el tráfico de personas u órganos. Esta es uno de los delitos más lucrativos, después del tráfico de drogas.

En representación de la Comunidad Judía estuvieron Gabriela Schwarz, Directora de la Asociación Menorah, preocupados por atender la violencia intrafamiliar y Blanca Weinstein, Miembro Honorario de Menorah.

Para comenzar el evento tomó la palabra Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo: “La Iglesia católica ha tenido el interés de tener diálogos interreligiosos. El Papa Francisco en el encuentro que tuvimos con diferentes religiones, propone que las iglesias trabajen juntas, actúen cada una dentro de su ámbito y también juntas para promover la dignidad humana, la libertad de cada ser humano con el fin de promover la paz y la justicia. Luchando contra lo que el Papa llama “La globalización de la indiferencia” que son las nuevas formas de esclavitud que es la trata humana en la modalidad de prostitución, de trabajos forzados y del tráfico de órganos. El Papa lo llama “un crimen de lesa humanidad” por las leyes internacionales. Se puede actuar y defender juntos la libertad humana”.

Rosy Orozco, Presidenta de la Comisión Unidos Contra la Trata dijo: “Esta reunión es muy importante ya que a partir de septiembre una vez más tratarán de reformar la ley en la que dice que si una persona nace con la tendencia de ser prostituta, hay que dejarla ser. En el mundo estero están peleando la ideología de defender el tráfico humano y por otro lado los que quieren detenerlo como dice la campaña del corazón azul de la ONU “El Ser Humano no está a la Venta”. Todos ustedes que comprenden este problema lo que queremos es que estén más la pendiente de cómo se van desarrollando estas enmiendas que quieren hacen”.

“El intento que hubo y se logró detener el 16 diciembre de 2016 en la que doscientos setenta y un diputados reconocieron que hay diez y siete preceptos en los que si se aprobaban podría dejar salir con la ayuda de un abogado a todos los tratantes que se encuentran en la cárcel. Esto para las víctimas a las que se les ha dado la ayuda para salir adelante hubiese sido una situación de mucho miedo para la seguridad de sus vidas”.

Me da mucho gusto que las representantes de Menorah, de la Comunidad Judía esté presentes, este grupo está especializado en la ayuda a las mujeres vulnerables en la violencia intrafamiliar”.

En la reunión estuvieron dos víctimas de la trata y nos dieron su testimonio de las barbaridades que vivieron.

 

Carla Jacinto

Carla fue víctima de trata en la modalidad de prostitución: “Hace diez años fui rescatada gracias a un cliente, más que un cliente un amigo que me salvó la vida, que pagaba por estar conmigo, nunca me tocó, sólo me animaba y me ayudó a escapar. Comparto mi historia para ayudar a niños, jóvenes y padres de familia que no saben mucho del tema”.

“Fui abusada sexualmente a los cinco años, de ahí viví una violencia extrema en casa. A los doce años estaba en la secundaria, conocí a un chavo que me enamoró y me ofreció todo lo que no tenía en casa. Se dio cuenta de mi vulnerabilidad y mis necesidades de amor y atención. Me ofrece llevarme a su casa. Tres meses me dio todo, al paso del tiempo vi que llegaban chicas diferentes cada semana. Llega el momento en que me dice la palabra “padrote”, me explica qué es. Me voy dando cuenta de que las cosas no iban a ser como me las había prometido. Me mandan a Puebla a los doce años a trabajar en un hotel en el que tenía que atender a treinta clientes diarios. No podía yo huir, me ponían la pistola en la cabeza amenazándome que si no hacía lo que ellos me exigían matarían a mi mamá. Quedo embarazada y hasta los ocho meses de embarazo me obligan a seguir trabajando, en esos momentos no sólo violaban a una persona sino a dos. Cuando nace mi niña me la quita y no supe que fue de ella. Sin importar el tipo de explotación a la que está sometida una persona la realidad es que no somos nada.

Gracias a mi niña luche para salir adelante, ella mantuvo el deseo mío de vivir. Esa niña hoy en día tiene diez años y es lo mejor de mi vida. Agradezco a todos lo que me brindaron su mano para salir adelante. Actualmente estoy terminando mi secundaria con mucho esfuerzo”.

 

Zunduri “La esclava de la tintorería”

Zunduri quiere decir Niña Hermosa en japonés. A los 17 años me escapé de mi casa, un hogar en el que mi mamá hizo muchas diferencias entre mi hermana y yo. En muchas ocasiones trató de deshacerse de mí, acomodándome con tíos, amigos o en internados. A mi tratante la conocí a los 17 años, Leticia (mi tratante) me ofrece su casa, su cariño, me trató como una de sus hijas. Posteriormente se aprovechó de mi cariño y agradecimiento, primero me exigía que limpiara la casa. Después me puso a planchar camisas, yo no sabía ni cómo acomodar una camisa para planchar. En un principio me exigía que planchara tres docenas de camisas diarias, después fue aumentando, era mi obligación planchar una docena por hora y llegué a trabajar hasta veinte y dos horas diarias sin poder alejarme de mi área de trabajo, no comía ni tenía permiso de ir al baño. Fui golpeada y me llegó a poner la plancha caliente en mi brazo izquierdo. Me amenazaba diciéndome de las camisas que había yo había quemado. Escapé por un mes, al mes me encuentra Leticia y con amenazas me lleva de nuevo a la tintorería. Me ofreció una vida diferente más fue peor que lo anterior. Logré escapar estando encadenada, no cerró bien la cadena. Estuve checando durante dos días hasta quelogré escapar. Me encontró una señora que ofreció ayudarme, me pidió que denunciara, yo no quería. Su yerno me tomó fotos para que me diera cuenta de la magnitud del maltrato que había pasado. Al ver las fotos decidí denunciar. Estuve tres días en el ministerio público denunciando. Todas las personas que me maltrataron están en la cárcel con una sentencia de 23 años. Espero que no se hagan cambios en la ley para que se queden y cumplan su sentencia.

Para finalizar se procedió a la firma del documento por los representantes de las iglesias en el que se ratifica la unión de las religiones para la lucha contra cualquier tipo de trata.

 

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