Enlace Judío México.- En varias ocasiones, cuando se publica un estudio o un descubrimiento científico, solemos pensar que es algo único y que no se había analizado anteriormente ya que no se contaba con los avances o las herramientas tecnológicas para hacerlo, olvidándonos que años atrás, de hecho muchos años atrás hubo gente como el Rambam o como Charles Darwin, cuyo intelecto estaba adelantado a su época, que lograron aportaciones a la ciencia que no muchos conocen pero que concuerdan con estos estudios o descubrimientos que publican los científicos de hoy.

GINA HALABE PARA ENLACE JUDÍO MÉXICO

En esta ocasión nos enfocaremos en la expresión de las emociones.

Muchos tenemos la idea de que en ocasiones queremos callar lo que pensamos o lo que sentimos pero nuestras expresiones no verbales, sobre todo las faciales, nos delatan impidiendo que ese silencio que queríamos se convierta en una voz que grita nuestro sentir.

El poder identificar esas expresiones no verbales requiere de mucho análisis, tiempo, constancia y práctica. Y por increíble que parezca, Charles Darwin no solamente se dedicó a identificar esas expresiones en el ser humano, sino también en los animales. Sí, increíble, las expresiones faciales de los animales también fueron objeto de estudio de Darwin.

Durante 30 años Darwin estuvo analizando las expresiones faciales de varias especies animales y del ser humano concluyendo en su libro “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre” (1872), que las emociones se expresan de manera innata y universal. Esta obra fue olvidada a mitades del siglo XX, por lo que cualquier publicación de este enfoque de estudios se percibe por el público en general como algo único y que no ha sido estudiado anteriormente.

Hay dos personas que retoman esta teoría de Darwin en la actualidad: el Dr. Paul Ekman y la Dra. Lisa Feldman.

Un poco de ellos y su pensar…

Paul Ekman es un psicólogo estadounidense que nació en el seno de una familia judía y que desde los inicios de su carrera profesional se ha dedicado a revivir y a profundizar en la teoría de Darwin sobre la expresión de las emociones. Él habla de las microexpresiones, que son aquellas que se dan de manera involuntaria y automática, son expresiones muy breves pero que dicen mucho. Él, junto con varios colaboradores con los que ha trabajado, ha concluido que estas expresiones son universales ya que forman parte de nuestra genética, por lo que no importa en dónde naciste o de qué religión eres, esas expresiones son parte de nosotros, son parte de nuestra naturaleza. Asocia las microexpresiones a 5 sentimientos o emociones básicas, Darwin lo había hecho con 3.

Como Darwin, el Dr. Ekman se ha ido a diferentes poblaciones a estudiar con detenimiento las microexpresiones que delatan el sentir de las personas y ha visto coincidencias que lo hacen pensar en lo que anteriormente se mencionó del aspecto genético y evolutivo; pero después aparece la Dra. Lisa Feldman, quien también desde inicios de su carrera se ha dedicado a estudiar de manera profunda la expresión emocional a través del lenguaje corporal, sobre todo facial, que dice que todo este estudio realizado primero por Darwin y después por Ekman, es incorrecto. Ella no coincide en que las emociones se pueden expresar a través de microexpresiones faciales automáticas e involuntarias, ella por el contrario, dice que éstas no significan nada en el sentir o en el pensar de la gente.

Para la Dra. Feldman las emociones no se expresan de manera que no podamos controlar. No son complejas conexiones neuronales que salen a decir lo que queremos callar.

De hecho piensa que se ha subestimado lo que las emociones son realmente.

Ella argumenta que nuestro trabajo es a través de predicciones y estas son la base de cada una de las acciones que llevamos a cabo y que las emociones las encontramos en la raíz de esas predicciones. Explica que las emociones funcionan de la siguiente manera: cuando vamos a hablar con alguien, nuestro cerebro emite ciertas predicciones utilizando como base experiencias personales pasadas, quiere decir que las emociones que tú detectas en otras personas son emociones que lees gracias a que tú las tienes dentro de ti, tú las has vivido, por lo que las emociones que crees que te suceden a ti, de hecho son producidas por ti, por lo que las emociones están a merced de tus predicciones y no por el contrario que se piensa que tú estás a merced de tus emociones. Llegando a ser lo que Feldman menciona como el “arquitecto de tu experiencia”.

Al final nos encontramos con dos teorías que se contraponen, en la primera tú te encuentras a merced de expresiones que sin darte cuenta hablan por ti y que según los teoristas de esta investigación, tienen que ver con una cuestión genética y evolutiva además de una cuestión de cierta manera colectiva y transgeneracional, y por el otro lado, nos encontramos con una mujer también sumamente preparada en el área que nos dice que nosotros somos el volante de nuestras emociones, nosotros las construimos, las conocemos y las manejamos, depende de nuestras experiencias pasadas que al final pueden resultar en las herramientas que nos ayuden a cambiar nuestro sentir en cada momento y las que nos ayudan a desarrollar inteligencia emocional.

Y ¿tú con cuál de las dos teorías te identificas más?