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10 de tevet: Cómo el rezo de una mujer pudo haber evitado la gran catástrofe

Enlace Judío México / Rab. Yehuda Prero – En el segundo libro de Reyes (22:14) nos encontramos con el siguiente evento: En las épocas de Jeremías es pofeta, Josías el rey se dio cuenta que los pecados de la nación de Israel eran grandes, y si la nación no se arrepentía y buscaba el favor divino la destrucción del templo ocurriría. Por lo cual, el rey envió mensajeros a un profeta para pedir consejo y guía. Los enviados no fueron mandados al profeta Jeremías, a contrario de lo que se pensaría por ser el profeta más grande de sus tiempos. Fueron enviados a Julda, la profetisa, para pedir su intervención. ¿Por qué fueron enviados a Julda y no a Jeremías?

Rashi, el comentarista más estudiado hoy en día, escribe “Nuestros sabios dijeron (fueron con Julda) porque una mujer es más compasiva que un hombre, y por ello los mensajeros no fueron enviados a Jeremías.” La Guemará en el tratado de Meguilá (14b) también discute la elección de Julda. Ahí está escrito: “¿Cómo pudo Josías mismo pasar por en cima de Jeremías y mandar los mensajeros a Julda? Los miembros de la escuela de Rav Shila contestaron ‘es porque las mujeres tienen un corazón tierno’.” Gracias a dicho atributo que Julda tenía por la virtud de ser mujer, Josías envió los mensajeros a ella, como el comentarista Maharsha dice, para que por sí misma a través del sentimiento de misericordia rezará por el templo.

Esta explicación sigue siendo enigmática. El profeta Jeremías fue uno de los hombres más grandes de su generación. Fue una persona que como profeta conocía a profundidad la catástrofe tan grande que estaba por ocurrir si la nación no se arrepentía. Claramente sentía agonía y dolor sobre el futuro de la nación. Claramente rezó por que la destrucción no ocurriera. Sin duda alguna su misericordia despertó y rezó con cada fibra de su ser por Israel constantemente. ¿Por qué entonces Josías escogió a Julda?

Rab. Henoch Leibowitz z’’l dice que debemos entender la naturaleza del rezo. El ingrediente esencial del rezo es la “kavana” la fuerza y concentración que uno pone a la intención. Entre uno más desea sinceramente lo que le está diciendo a D-os, y entre uno más siente que le está hablando a D-os, más fuerza y concentración tiene en su intención.

Entre más fuerte sea la concentración en la intención, el poder del rezo es mayor, y la aceptación de la plegaria por D-os es mayor. Sin duda alguna, Jeremías rezó a D-os con una gran dosis de “kavana” cuando pedía por la salvación de Israel frente a la futura catástrofe. Sin embargo, Julda tenía una ventaja sobre Jeremías, era por naturaleza más compasiva. Por eso, Julda ligeramente podía rezar con mayor “kavana” para evitar la destucción del Templo. Dada la gravedad de la situación, Josías mandó los mensajeros a Julda, la persona cuyas plegarias sabía tendrían mayor impacto.

En esta historia no sólo podemos aprender sobre cómo rezar correctamente, sino también cómo rezar correctamente por el templo. El templo hoy se encuentra en ruinas, y la nación de Israel en el exilio. Para que nuestras plegarias sean escuchadas, el templo sea reconstruido en nuestros días y la nación de Israel regresé a su tierra, debemos desear lo que decimos. Simplemente mover los labios, sirve de muy poco. En el Ayuno de Tevet, nuestra meta debería ser hacer luto por la destrucción del templo, arrepentirnos y rezar a D-os con sentimientos sinceros. Con suerte, si cada uno de nosotros puede levantar una pequeña chispa de la “kavana” que nuestros profetas tenían cuando rezaban por el Templo, veríamos la reconstrucción del Templo pronto

Fuente: torah.org

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