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La colonia Roma, escenario de la película de Alfonso Cuarón en la Ciudad de México, solía ser un barrio judío

(JTA) – La cinta “Roma”, del mexicano Alfonso Cuarón ya celebró dos Globos de Oro, y muchos piensan que será la primera película de Netflix en ganar el Oscar a la mejor película. El filme se desarrolla en la colonia Roma de la Ciudad de México, donde creció Cuarón, y sigue a una familia acomodada con su amada sirvienta durante la década de 1970, un momento políticamente cargado para el país y la ciudad.

ALAN GRABINSKY

No se menciona en la película autobiográfica de Cuarón que en décadas pasadas, la colonia Roma fue un centro importante de la vida judeo-mexicana: miles de judíos sirios vivieron en esa zona desde la década de 1920 hasta los años 50, y crearon en sus calles y plazas una pequeña versión de su patria en el Medio Oriente – y su legado vive allí en la actualidad. Sin embargo, los espectadores de la película de Cuarón no sabrían esto, ya que la mayoría de los judíos se habían mudado del vecindario en los años 70.

Los primeros judíos que llegaron a la ciudad de México fueron los judíos turcos, griegos, libaneses y sirios que huían del Imperio Otomano en la década de 1910. Se establecieron en viviendas de la colonia de La Merced y trabajaron como vendedores ambulantes en el centro de la ciudad. A fines de la década de 1920, cuando los inmigrantes judíos de bajos recursos de Europa Oriental comenzaron a llegar, esta primera ola de inmigrantes ya había establecido sus negocios, ahorró algo de dinero y comenzó a mudarse a la Roma, una colonia de la clase media.

El director de “Roma”, Alfonso Cuarón, en el centro, con dos de las estrellas de la película, Marina de Tavira, a la izquierda, y Yalitza Aparicio en el 75 Festival de Cine de Venecia, el 30 de agosto de 2018 (Vittorio Zunino Celotto / Getty Images)

La colonia Roma fue hogar de una pequeña ciudad azteca en las afueras de la Ciudad de México colonial llamada Aztahauacán. El 24 de enero de 1902, Walter Orrin, un inglés que creó el Circo Orrin en la ciudad recibió un permiso del gobierno para urbanizar el área. Llamó a la región Roma, en honor a la antigua cuna del circo, y sus calles recibieron el nombre de las ciudades mexicanas que había visitado con su espectáculo.

Durante esas primeras décadas de desarrollo, el vecindario se convirtió en un escenario donde las tendencias arquitectónicas globales de principios del siglo XX (gótico, neogótico y, más tarde, art nouveau y art deco) recibieron un toque tropical. Inicialmente concebida para una aristocracia de influencia europea, finalmente la colonia se convirtió en el hogar de la clase media emergente, tras la Revolución Mexicana de 1910-1917. Fue entonces cuando los judíos sirios comenzaron a habitar el área.

“La comunidad judía siria de la Ciudad de México es única porque en la década de 1930 se dividió en dos comunidades separadas, los judíos provenientes de Alepo (la comunidad del “Maguén David”) y los que vinieron de Damasco (la comunidad “Monte Sinaí”). Ambas comunidades prosperaron en la colonia Roma, comenta Mónica Unikel”, especialista en los barrios judíos de México.

Desde finales de la década de 1920 hasta los años 50, la colonia Roma fue el centro de la vida siria-judía. Rodfe Sédek, la segunda sinagoga más antigua de la ciudad de México, conocida coloquialmente como la Sinagoga de Córdoba, por su ubicación, donde ahora se encuentra una biblioteca y un archivo que documenta 100 años de vida judía en México, es una pequeña réplica de la Gran Sinagoga de Alepo, establecida en 1931 por la comunidad de Maguén David.

La comunidad Maguén David, de Alepo, celebra en la Sinagoga de Córdoba en la colonia Roma, 1945. (“Los judíos de Alepo en México” de Liz Hamui)

“En la década de 1930, los judíos que venían de Alepo ya reproducían los hábitos de su tierra natal en la colonia Roma con sus propias panaderías y tiendas. De hecho, el árabe se escuchaba en las calles del vecindario hasta finales de los años treinta”, comenta Unikel.

Finalmente, se establecieron escuelas de ambas comunidades sirias y se construyeron templos para satisfacer sus necesidades religiosas. (La comunidad Maguén David era más ortodoxa).

A mediados de la década de 1950, cuando los judíos de origen askenazí se establecieron en la colonia Condesa cercana, los judíos de Siria comenzaron a mudarse a la colonia Polanco y, a principios de los años 70, la época en la que ocurre la película de Cuarón, pocos judíos vivían allí.

Gran parte de la colonia Roma se destruyó en el sismo del 19 de septiembre de 1985, y durante un par de décadas el área se mantuvo en ruinas. Pero en los últimos 10 a 15 años, la zona fue renovada, convirtiéndose en uno de los centros de la ciudad de México. Hoy en día, la Roma, es una de las colonias más modernas de la ciudad, llena de boutiques y cafés donde se reúnen muchos turistas internacionales.

El éxodo del resto de la comunidad judía mexicana se intensificó en la década de 1980. Actualmente, la mayor parte de la vida judía de la Ciudad de México tiene lugar en los lejanos barrios de Tecamachalco, Bosques de las Lomas e Interlomas. Se estima que hay unos 50,000 judíos en México hoy.

El interior de la Sinagoga Monte Sinaí en la Ciudad de México, construida en 1953. (Mónica Unikel)

Pero a pesar de la distancia geográfica, muchos judíos siguen frecuentando la zona y mantienen viva la tradición judía en la colonia Roma. Todos los sábados, un grupo de 10 a 20 personas viaja hasta una hora para asistir al rezo de Shabat en la sinagoga Monte Sinaí conocida coloquialmente como Querétaro. Aunque no se terminó hasta 1953 (debido a la escasez de materiales durante la Segunda Guerra Mundial), el edificio masivo, con capacidad para 900 personas durante las Altas Fiestas, fue durante muchos años el centro de los judíos damasqueños.

En el interior, una impresionante lámpara de cristal cuelga de una cúpula blanca frente a un mural dorado que representa la entrega de los Diez Mandamientos. En un sábado reciente, el rezo se extendió por más de tres horas. Durante un desayuno en la sinagoga, Jaime Escaba Mesdraje, que durante 40 años ha trabajado en un restaurante libanés llamado Miguel, a una cuadra de la Sinagoga de Córdoba, recordó los días de gloria de la Roma judía. Ha visto la película de Cuarón tres veces.

Escaba, cuya familia formó parte de la primera ola de inmigrantes, nació en la Roma en 1954. Aunque se mudó a los suburbios cuando tenía 14 años, recuerda la colonia con nostalgia.

“La película me trajo recuerdos de cuando subía a la azotea de mi casa y escuchaba las campanas de la iglesia … Me encantó eso”, dijo.

El restaurante Miguel, que una vez fue el lugar favorito de los judíos de todos los orígenes, se encuentra en el mismo lugar desde que los judíos locales lo abrieron en la década de 1950. A pesar de la poca clientela judía, Jaime, el actual propietario, no desea mudarse.

Pero no sólo los judíos mayores visitan la Roma: algunos jóvenes se han mudado al vecindario, atraídos tanto por su ambiente cosmopolita como por su ubicación. Moishe’s House, una casa en la que los jóvenes pueden vivir sin pagar el alquiler a cambio de organizar eventos como cenas de Shabat, fue recientemente inaugurada en la Roma. La casa tiene un grupo de 800 seguidores en Facebook y unas 200 personas asisten a sus eventos cada mes.

Jaime Azrad, judío mexicano de cuarta generación de la comunidad Monte Sinaí y de los fundadores de la casa, recuerda que de niño, sus padres siempre le hablaban de las calles de Mérida, donde vivía su abuela. Pero creció en Polanco e Interlomas, y no conoce su ubicación.

Azrad comenta que en los últimos años, jóvenes judíos se mudaron a las colonias Roma y Condesa, se casaron, establecieron un jardín de infantes y renovaron una sinagoga. Sin embargo, la mayor parte de la comunidad vive en los suburbios.

Moishe’s House se encuentra a dos cuadras del antiguo edificio de la escuela a la que asistía su abuela cuando era niña. El edificio ahora es parte del campus de la Universidad de Comunicación de la ciudad.

“Es extraño”, dice Azrad. “Vivo en la misma calle donde mi abuela iba a la escuela. Era una institución judía importante, pero no hay ninguna señal ni nada que recuerde la escuela”.

De la traducción (c)Enlace Judío México
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