Enlace Judío México e Israel – Incluso en ausencia de un avance en el proceso de paz con los palestinos, Israel puede forjar lazos con los países árabes.

YOAV MORDECHAI, MICHAEL MILSHTEIN

Desde los inicios del conflicto árabe-israelí, los lazos entre Israel y los países árabes han estado estrechamente vinculados a las relaciones con los palestinos. A través de los años, surgió una ecuación estratégica entre Israel y el mundo árabe según la cual no habrá una normalización entre las partes sin negociaciones directas entre israelíes y palestinos hacia un acuerdo político. Otro elemento de la fórmula ha sido que la amenaza de una crisis entre Israel y los palestinos afectaría automáticamente las relaciones con los árabes e incluso causaría un grave deterioro.

Esa vieja ecuación estratégica comenzó a quebrantarse a finales de los años 70, después de que Egipto dio prioridad a sus propios intereses nacionales al buscar un acuerdo de paz con Israel, aún en ausencia de negociaciones entre israelíes y palestinos. Este patrón de comportamiento se ha acelerado y ampliado en los últimos años. El precedente del presidente egipcio Anwar Sadat se convirtió en la política formal e informal de un gran grupo de líderes árabes.

Las raíces de este cambio dramático se pueden encontrar en ciertos desarrollos estratégicos en curso en el Medio Oriente durante la última década: la creciente amenaza de Irán en la región considerada por el mundo árabe sunita como el mayor peligro, que convierte a Israel en un aliado estratégico potencial; el desafío islámico dentro de los países árabes que los obliga a centrarse en sus propios problemas internos y buscar ayuda de Israel para combatirlos; el auge de líderes árabes jóvenes que sienten menos compromiso con el tema palestino; la creciente decepción árabe por las posiciones y la política de los palestinos y sus líderes; la política de Medio Oriente del presidente Trump, que se basa en un esfuerzo por fortalecer las relaciones entre Israel y el mundo árabe sunita.

El cambio en las relaciones entre Israel y el mundo árabe se expresa en varios ámbitos: visitas oficiales de altos funcionarios israelíes a países árabes (como el viaje del primer ministro Netanyahu a Omán en noviembre de 2018) y reuniones informales entre altos funcionarios; la creciente cooperación entre Israel y los Estados árabes (especialmente Egipto y los países del Golfo); y la expansión de la actividad económica entre líderes empresariales y empresas israelíes y árabes. Todos estos acontecimientos se están produciendo no sólo en ausencia de un avance en las negociaciones entre israelíes y palestinos, sino también en un momento de profunda crisis entre las partes y ante la posible escalada en la Franja de Gaza y Cisjordania.

A pesar de estos cambios, se deben mencionar algunas advertencias obvias. La primera es que estos cambios se limitan a los líderes y la élite política en el mundo árabe, mientras que los ciudadanos comunes y la opinión pública siguen demostrando una profunda hostilidad hacia Israel y se oponen a cualquier tipo de normalización. Segundo, los cambios dependen principalmente de las condiciones actuales. Cualquier cambio en ellas afectará a las relaciones entre Israel y los árabes, por ejemplo, una menor amenaza de Irán o el Estado Islámico, cambios internos en los países árabes, un posible cambio de gobierno en EE.UU. e incluso el surgimiento de un nuevo líder palestino después de Abu Mazen (Abbas) que sea más compatible con el mundo árabe y la comunidad internacional.

Por lo tanto, Israel aún tiene la oportunidad de ampliar sus relaciones con el mundo árabe, particularmente en áreas estratégicas y económicas. Al mismo tiempo, es evidente que no es posible prescindir completamente de la antigua ecuación, y que Israel no podrá lograr una normalización total con los árabes sin un progreso en la esfera palestina. Para obtener el mayor beneficio de esta oportunidad, Israel debe considerar los siguientes pasos:

  • Crear un marco para negociaciones directas con los palestinos. Aunque no se logre un acuerdo a corto plazo, esto podría contribuir a estabilizar la arena palestina y facilitar un acercamiento de líderes árabes con Israel.
  • Ampliar la colaboración con los países árabes para estabilizar la situación en la Franja de Gaza.
  • Evitar cualquier cambio en el status quo en el Monte del Templo que podría aumentar las tensiones.
  • Abrir canales de comunicación con el público árabe para cambiar su imagen de Israel.
  • Estos pasos pueden ayudar a que Israel transforme los dramáticos terremotos que sacudieron al Medio Oriente en la última década en una oportunidad de oro para todos los pueblos de la región.

Yoav (Poly) Mordechai es director ejecutivo del Grupo Novard y teniente general (retirado), ex Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT).

Michael Milshtein es director del Foro de Estudios Palestinos en el Centro Moshé Dayán para Estudios de Oriente Medio y África. Milshtein se desempeñó como asesor principal para asuntos palestinos en COGAT.

Fuente: The Times of Israel / Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico

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