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Meguilat Esther: 70 días de terror

Enlace Judío México e Israel.- El concepto que caracteriza a la fiesta de Purim, y distingue a Purim de otras celebraciones, es venahafoj hu, una frase mencionada en el comienzo del noveno capítulo del libro de Esther, y que resume el desenlace final de lo acontecido en esos días. Venahafoj hu significa, más o menos que al final “todo resultó al revés”, y de manera positiva.

RABBI YOSEF BITTON

A diferencia de otras ocasiones en las cuales nuestra existencia como pueblo fue amenazada, en Purim no sólo sobrevivimos la amenaza de exterminio total, sino que al final también nos liberamos de aquellos que buscaban nuestra muerte.

En las próximas líneas trataré de explicarlo en más detalle.

LA SENTENCIA DE MUERTE

Purim aconteció en el año 474 aec, el año 12 de Ajashverosh. Recordemos que por esos tiempos el pueblo judío estaba en una situación muy vulnerable. ¿Por qué? Porque todos los judíos vivíamos bajo un mismo techo político y la sentencia de muerte decretada para los judíos del imperio persa significaba el exterminio de todo el pueblo judío; la “solución final” con la que todo antisemita sueña.

El método para asesinar a los judíos consistía en incentivar a los asesinos a matar a sus vecinos y conocidos judíos. Asegurándoles que, de acuerdo a la ley, los ejecutores no solo no sufrirían ninguna consecuencia por esos crímenes, sino que los bienes de los judíos estarían a disposición de los ejecutores. A los judíos les estaba prohibido defenderse. Y el ejército imperial estaría del lado de los represores. Todo esto está expresado directa o indirectamente en el edicto que Hamán firmó y envió en nombre del rey Ajashverosh.

El decreto establecía que el genocidio de los judíos, la mega ejecución de aproximadamente 250.000 judíos, tendría lugar el 13 de Adar de ese año. Las cartas que contenían el edicto real fueron enviadas 11 meses antes, el 13 de Nisán.

Luego que Esther y Mordejai desbarataron el siniestro plan de Hamán y éste fuera ejecutado, se enviaron nuevas cartas oficiales anunciando que los judíos podían defenderse de sus enemigos, y que contarían para eso con el respaldo del ejército imperial. Estas cartas fueron despachadas el 23 de Siván, es decir, 70 días después que se enviaron las primeras cartas.

¿PODIAN ESCAPAR LOS JUDIOS?

Uno de los temas que más (me) cuesta visualizar es lo que tienen que haber sufrido los Yehudim durante esos 70 días de terror. Los Midrashim cuentan que muchos vecinos gentiles se deleitaban mostrando sus cuchillos afilados a las pobres madres judías, advirtiéndoles que con esas armas iban a matar a sus pequeños hijos. El Midrash también explica que los represores celebraban por anticipado la masacre y se repartían por anticipado los bienes y las posesiones de los judíos.

El rab Yom Tob Tsahalón (1559 -1619) en su libro leqaj tob explica —cuando se refiere a la aparentemente inexplicable urgencia de Mordejai por anular el decreto de Hamán, a pesar de que faltaban 9 meses para su implementación— que los judíos habían sido “detenidos” o “esclavizados” (משועבדים), con la colaboración del ejército imperial, para evitar que pudieran escapar con sus bienes, o salvar sus vidas, antes del 13 de Adar.

Pensando en la Europa de 1940-1945 no es difícil imaginar “campos de trabajados forzados” donde concentraban a miles de judíos como prisioneros condenados a muerte, a la espera del día de su ejecución. Los Yehudim no podían hacer nada más que rezar, ayunar y esperar un milagro, que al final ocurrió.

Siguiendo esta idea del rab Tsahalón, podemos suponer que con la llegada de la segunda carta en la que el edicto anterior se revertía, los prisioneros judíos fueron dejados en libertad y los represores—fueron privados de su libertad a la espera de su ejecución el día 13 de Adar.

¿QUIENES ERAN LOS ENEMIGOS DE LOS JUDIOS?

Es muy posible que los enemigos de los judíos eran “oportunistas”, personas comunes y corrientes que respondían a la invitación de Hamán de “matar a un judío y quedarse con sus bienes”. Durante la segunda guerra mundial sucedió algo parecido con ciudadanos comunes de Polonia, Ucrania, Hungría etc. que delataban a sus vecinos judíos, sabiendo que les esperaba una muerte segura, para quedarse con sus casas y posesiones.…

El rab Abraham Saba (1440-1508) en su libro Eshkol hakofer sugiere otra teoría. El imperio persa tenía una población aproximada de 50.000.000 de personas. Casi la mitad de la población de todo el planeta en esa época (Wikipedia). El gigantesco imperio incluía 127 provincias con miles de civilizaciones, pueblos y tribus diferentes. El Rab Saba dice que para asesinar a los judíos Hamán reclutó a su propio pueblo, los Agaguitas, descendientes étnicos de Amaleq. Estos primeros “antisemitas” concebían, como los modernos nazis, que su misión existencial era destruir al pueblo judío. Los Agaguitas se transformaron en el brazo ejecutor de su máximo representante: Hamán. El Rab Saba explica que una vez que Hamán fue ajusticiado por traicionar al rey, todos aquellos que colaboraron con Hamán corrían con la misma suerte que Hamán, ejecución por orden del rey, ya que se consideraban cómplices del crimen de “traición a la patria” (o al imperio).

Venahafoj hu “resultó al revés” quiere decir que en Purim no solo nos salvamos milagrosamente de una muerte segura, sino que también nos liberamos de aquellos que buscaban destruirnos. El número de represores ajusticiados el 13 de Adar del 474 aec, 75.800, nos ofrece una idea aproximada de la magnitud del genocidio judío que providencialmente se evitó.

 

 

 

Fuente:halaja.org

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