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La Guerra de los Seis Días y cómo merecer la Intervención Divina

Enlace Judío México e Israel.- Los árabes nunca aceptaron la existencia del Estado de Israel. Desde el nacimiento del nuevo estado en 1948, rechazaron toda posibilidad de convivencia e hicieron todo lo posible para destruirlo y “echar a los judíos al mar”, el eufemismo favorito de los vecinos de Israel para referirse a un segundo holocausto.

RABBI YOSEF BITTON

LA PROVOCACION

En 1964 Israel creó lo que se llama en hebreo “hamobil haartzi”, una compañía que administraba el agua y que va desde el río Jordán hasta el desierto del Negeb. A pesar de que la cantidad de agua que usaba Israel era la que había pactado en acuerdos internacionales, Siria comenzó a sabotear la compañía de agua israelí, desviando el caudal del río Jordán, etc., y así comenzó lo que se llamó: la guerra del agua (miljemet hamayim), que duró un par de años. En 1967 Egipto, bajo la presidencia de Gamal Abdul Nasser, se unió a Siria y comenzó sus provocaciones contra Israel.

El 15 de Mayo de 1967 las tropas egipcias ingresaron a la península del Sinaí. En 1957 Israel había conquistado el Sinaí, y al finalizar la guerra hizo lo que ni ningún otro país hizo y lo que a ningún otro país se le exige”: Israel aceptó retroceder de la zona conquistada en la guerra para llegar a un acuerdo de paz con Egipto. Las condiciones para la retirada israelí del Sinaí fueron que la zona se mantuviera desmilitarizada y que fuerzas de paz de las naciones unidas estuvieran apostadas en la península para evitar el paso de tropas egipcias. Estados Unidos y otras poderosas naciones Europeas también garantizaron este acuerdo.

¿QUÉ ACUERDOS DE PAZ?

Pero ahora, las fuerzas egipcias violaban este acuerdo, cruzaban el canal de Suez y entraban al Sinaí. Y la gota que colmó el vaso, Egipto bloqueó el estrecho de Tirán, impidiendo la salida al Mar Rojo. Esto era más que una provocación, un acto de guerra. Y nadie hizo nada. Las fuerzas de paz de las Naciones Unidas fueron expulsadas y ninguna nación del mundo hizo nada para impedirlo y detener la avanzada de los egipcios. Como ya lo mencionó la Torá, (como un pueblo “que lo dejan solo, y no considerado por las naciones”) y como ya había ocurrido en 1948, la pequeña nación de Israel quedaba otra vez abandonada. La pasividad de las superpotencias le dio más motivación a Nasser. Al ver que nadie llegaría a la ayuda de Israel, y seguros del triunfo militar por la innegable superioridad numérica, los países árabes liderados por Egipto anunciaron la inminente guerra y declaraban a viva voz el final de Israel…. Radio Cairo trasmitió el siguiente mensaje: “El presidente Nasser anuncia que nuestro objetivo es apoderarnos de Israel y… liberar Palestina. ¡Oh Sionistas, 100 millones de soldados los destruirán! Prepárense, porque 100 millones de árabes van a cavar vuestras tumbas. “

TSAV SHMONE

En Israel convocaron a todos los soldados y todas las fuerzas de reserva a presentarse (גיוס כללי). El estado de ánimo de los Yehudim era muy pesimista. Todos conocían la diferencia de fuerzas entre los países árabes e Israel. Israel contaba en ese entonces con 2 millones y medio de habitantes. Los países árabes que enfrentaban a Israel: Egipto, Siria, Jordania e Irak, con más de 100 millones. Los ejércitos árabes tenían 4 veces más tanques que Israel y 3 veces más aviones, entre ellos unos modernos Mig de fabricación soviética que en ese entonces eran invencibles. Israel solo contaba con aviones franceses que ya estaban viejos. Y nadie ignoraba que esta guerra se definiría en las batallas aéreas….
En Israel preparaban cajones de madera para los funerales y cavaban miles de tumbas en los Kibbutzim y en los parques nacionales, a la espera de peor.

HACE 52 AÑOS

En un día como hoy, el 22 de Iyar del calendario hebreo, que correspondía al 1 de Junio de 1967, tuvo lugar un evento muy especial, único y sumamente positivo. Tan positivo que me atrevería a afirmar que este evento nos hizo merecer la Intervención Divina y lograr el milagroso triunfo en la guerra de los Seis Días: los judíos dejamos de lado nuestras diferencias y nos unimos. No solo en la calle, los cafés y las Sinagogas sino también en la Knéset, el parlamento de Israel. Por primera vez desde la creación del Estado de Israel todos los partidos políticos, que hasta hoy siguen muy divididos, se unieron en un gobierno de unidad nacional. Judíos religiosos y no religiosos, Sefaradim y Ashkenazim, de izquierda y de derecha, todos, como dice el Midrash: “como un solo hombre, con un mismo corazón”.

Ese gobierno, unido y unificado, tomó la decisión de no esperar a ser atacados y actuar inmediatamente. ¡Y Hashem estuvo con nosotros!

Continuará.

 

 

Fuente: halaja.org

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