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El argentino Eduardo Elsztain se convirtió en uno de los mayores empresarios de Israel

Enlace Judío México e Israel.- El tamaño de IDB, el holding israelí, equivale al 5% del PBI. Tiene negocios en supermercados, farmacias, telecomunicaciones y empresas high tech.

SILVIA NAISHTAT

Las palmeras son el árbol del desierto y recuerdan, en un Israel atravesado por carreteras de última generación y flamantes edificios que compiten en altura, dónde arrancaron. A la palmera se la llama tamar. En hebreo significa la culminación de la amargura por el dulce fruto que ofrece. Podría decirse que Eduardo Elsztain vive en estos días su propia culminación de la amargura tras un proceso de varios años que lo llevó a convertirse en uno de los mayores empresarios de Israel. Una conversación en el Llao Llao fue el puntapié inicial para que tomara el control de IDB que, con un tamaño equivalente al 5% del PBI israelí, era el principal grupo económico. Claro que en ese momento, en 2012, arrastraba una deuda de US$10.000 millones.

Aunque su tamaño se redujo, los negocios de IDB en supermercados y farmacias, telecomunicaciones, empresas high tech, una línea aérea, campos y en el cada vez más potente desarrollo inmobiliario, generan US$ 3.100 millones anuales. Elsztain, que con Irsa en la Argentina figura en el top five por su participación en shoppings, inmuebles emblemáticos, un millón de hectáreas, además del Hipotecario y una perla como el Llao Llao, atravesó un Sinaí en negociaciones. Redujo la deuda de IDB a US$4.000 millones, vendió el 5% que poseía Irsa del Credit Suisse, inyectó US$750 millones y al final IDB quedó saneado. Decididamente, el vuelo superó las alas.

IDB nació de la mano de Nochi Dankner que creció comprando las joyas de Israel tomando deuda en un proceso que se conoce como leveraged buyout, uno de cuyos exponentes fue el Exxel Group en Argentina con empresas que terminaron en la bancarrota. Nochi se hospedó en el Llao Llao cuando visitó a su hijo que celebraba en Bariloche haber terminado el servicio militar en Israel. En una conversación con vista al Nahuel Huapi, le contó sus pesares a Elsztain. Irsa decidió ingresar por una pequeña ventana a IDB con un desembolso de US$25 millones. Era 2012 y mientras la economía argentina amenazaba apagarse, nacía un inmenso desafío en Israel con un capitalismo mucho más competitivo y una justicia eficaz y veloz en sus decisiones, describen los ejecutivos de Irsa. Desde 2017 Nochi Dankner, el fundador de IDB, está preso por haber inflado el precio de las acciones del grupo.

Entre los activos de IDB centellean desde el edificio del JP Morgan en Manhattan hasta el casino Tívoli de Las Vegas. Uno de sus diamantes es la compañía de pensiones y seguros en Israel que es la segunda del mercado y maneja US$40.000 millones. Es una cifra importante si se considera que el sistema de pensiones de Israel suma US$450.000 millones, para sus 9 millones de habitantes. Casi lo mismo que el PBI argentino.

Los comienzos fueron muy arduos. Irsa desembarcó con un equipo de diez personas bajo la batuta de Elsztain secundado por Saúl Zang, Mario Blejer, el ex presidente del Banco Central, Mauricio Wior, Saúl Lapidus y Gerardo Tyszberowicz. Elsztain divide su tiempo entre Israel y Argentina, Blejer continúa como asesor, Lapidus es el CEO, Wior está al frente de las telecomunicaciones y Tyszberowicz es uno de sus gerentes.

En pocos días se mudan al nuevo edificio icónico de Tel Aviv, el Toha, que ellos construyeron en tiempo récord y fue diseñado por el arquitecto Ron Arad, inspirado en un iceberg. Con una economía que crece al 3% anual de manera sostenida, sin inflación y un shekel, su moneda, sobrevaluada, el costo del dinero es varias veces inferior al argentino. Los créditos son en shekel a largo plazo con tasa fija menor a 4%. El Toha, cuyo nombre apela a lo que sale de la tierra, dispone de 57.000 metros cuadrados y sus pisos de 3.000 metros ya están alquilados, sobre todo a firmas tecnológicas, otras como Intel y Motorola y WeWork. Pero el pan y la manteca de Gavyam, la inmobiliaria del grupo IDB, son sus parques tecnológicos. Se cuentan 19 en 16 ciudades distintas.

La cadena de supermercados Shufersal, con formato de descuento, tiendas de cercanía, grandes superficies y hasta locales especiales para los religiosos es la número uno de Israel con el 26% del mercado, 15.000 empleados, 347 tiendas, una tarjeta propia con 1,8 millones de socios e ingresos por US$1.000 millones al año. Acaban de sumar una cadena de farmacias estilo Farmacity con 81 tiendas. Con robots repositores, cajas automáticas y personal que funciona como consultor de compras orientando hacia dónde están las ofertas, indica el futuro del negocio en la Argentina. Actualmente están acelerando la reconversión, impulsando la venta por internet que les representa el 17%. Uno de los secretos es su centro de distribución. Ubicado estratégicamente en el centro de Israel con varios pisos de altura está manejado por robots que califican lo que llega y ordenan los pedidos según la sucursal. Los robots dialogan entre sí. Si a un sector le falta un determinado producto, otro se encargará de llevarlo. “El manejo inteligente de un inventario con 20.000 ítems es lo que nos permite negociar con nuestros proveedores los mejores precios y trasladar el beneficio al cliente”, dice Tyszberowicz. “Los robots resuelven una orden de entrega en 35 segundos. El humano entrenado lo hace en 5 minutos”, agrega.

Un capítulo aparte son las empresas high tech en las que invirtió IDB. Ari Bronshtein muestra una pequeña píldora que contiene una cámara. Como si fuera un simple medicamento se la toma con agua y recorre el cuerpo humano detectando problemas con anticipación. Esa píldora fue desarrollada gracias a la transferencia de tecnología de uso militar y a los científicos de Technion, la universidad tecnológica. Elron, el fondo para tecnológicas de IDB, firmó un acuerdo con Rafael, la empresa que se dedica a los descubrimientos para la industria militar: Elron logró la prioridad para el uso de esos avances con fines pacíficos. La explotación agrícola en el país de los kibutz es otro de los negocios de IDB.

Hacia delante, Irsa se desprenderá de algunos activos de IDB para concentrarse en negocios como el desarrollo inmobiliario y consumo masivo, además de las tecnológicas. De acuerdo con analistas, el talón de Aquiles de IDB es que está demasiado expuesto al mercado interno y a que a la economía de Israel le siga yendo bien. En Irsa replican que al ser un país ligado a la alta tecnología de exportación, su única debilidad es la escasez de talento y que las empresas se vean entonces obligadas a mudarse a otros países.

¿Exceso de optimismo?

Irsa de Argentina, la dueña de IDB en Israel

Irsa, que en Argentina posee 29,91% en Banco Hipotecario, inversiones en los edificios más emblemáticos, los principales shoppings y un millón de hectáreas de las mejores tierras de la Argentina, es la poseedora de 100% de la compañía israelí IDB.

IDB conforma uno de los mayores y más diversificados holdings de Israel.

Incluye una cadena de supermercados y de farmacias, telecomunicaciones, una aseguradora, inversiones en real estate, agricultura, turismo y tecnología.

Sus activos están valuados en US$11.000 millones y su plantel asciende a 22.000 empleados.

Una de las compañías de IDB es Mehadrin con más de 5.000 hectáreas entre propias y alquiladas se ha convertido en uno de los principales productores de Israel, un país con el tamaño de la provincia de Tucumán y 9 millones de habitantes. La empresa genera US$3.000 millones en ingresos y exporta a Estados Unidos,Canadá, Europa y Japón.
Israir Airlines es otra compañía del grupo IDB. Su casa central se encuentra en Tel Aviv. Y opera los vuelos desde el aeropuerto de Ben Gurión a Europa y Asia.

Se trata de la tercera aerolínea de importancia de Israel.

 

 

Fuente:clarin.com

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