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Primera vez en la clase de estimulación temprana

Enlace Judío México e Israel.- Ya saben cómo, gracias a las amistades que hicieron nuestros papás cuando éramos chicos, la clasecita a la que nos metieron, el kinder al que fuimos y finalmente la escuela que cursamos; han dictado con quién nos llevamos, con quién nos frecuentamos, con quién nos casamos, etc. Lo que nunca nos imaginamos es que exactamente esta situación se repite dos veces en nuestras vidas. La primera cuando somos chicos y la segunda cuando nuestros hijos lo son.

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De repente tenemos un grupo social bien establecido desde hace muchos años, vemos siempre a las mismas personas, etc… Pero de repente tenemos bebés y decidimos meterlos a clases de estimulación temprana y este grupo se expande.

Por un lado es como ir una vez más en la secundaria o prepa en dónde ibas al depor en las tardes o a clases de baile y convivías con muchos más paisanos de lo que convives ahorita. Porque de repente te encuentras a una amiga con la que fuiste a gimnasia de chiquitas y no veías hace 20 años, o con la hermana de una amiga cercana con la que nunca convivías o con la hija de una amiga de tu mamá con la que tenías playgroup de chiquita. Pero por otro lado te sientes como mamá, como si estuvieras entrando al kínder de nuevo en dónde tienes que empezar a socializar y conocer gente nueva… gente que probablemente verás muy seguido por el resto de tu vida (pues sus hijos tienen la misma edad que los tuyos).

Lo más simpático de todo, ya sea reencuentro con viejas amistades o gente completamente nueva, son las circunstancias en las que te encuentras. Por lo general mamá primeriza, porque no todas llevamos a nuestros segundos hijos a Trepsi otra vez; triste pero cierto. Apenas aprendiendo a ser mamá, con un bebé de seis meses o un poquito más, cantando canciones de bebés y haciendo cosas que hace 15 años te hubieran dado “mil pero mil oso”. Qué chistoso que estas interacciones entre adultos comiencen gracias a la tonadita de “pon gallinita un huevo” o “witzy witzy araña”. Y pensar que de ahí salen amistades para toda la vida.

Así que si algo puedes tener por seguro es, número uno, que si vas a una clase de estimulación temprana en Bosques, Interlomas o Tecamachalco, te vas a encontrar a mil conocidas. Dos, que sí vas a tener que cantar cancioncitas de bebés en frente de esta gente y aguantarte el “oso” por tu [email protected] Tres, que vas darte cuenta que la gente que considerabas “super mamona” de puberta no es tanto como tu creías y viceversa. Cuatro, que más te vale hacerte amiga de estas personas porque si tus hijos tienen la misma edad que los suyos (y obviamente porque somos paisanos) la vas a seguir viendo durante muchos, muchos años.

 

 

 

 

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