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Israel deporta a trabajadora filipina e hijo nacido en el país

Enlace Judío México e Israel – Una trabajadora migrante filipina y su hijo adolescente nacido en Israel fueron deportados por la fuerza el lunes por la noche tras una batalla legal.

Rosemary Pérez y su hijo Rohan fueron llevados a un avión y deportados bajo guardia, un día después de que se detuviera un intento similar en el último momento cuando la madre se rehusó a abordar el avión.

Un tribunal administrativo de Tel Aviv rechazó el domingo su apelación.

La mujer fue arrestada junto con su hijo por las autoridades migratorias al exceder el plazo de su visa de trabajo, dijo a AFP la portavoz de la autoridad de inmigración Sabine Haddad. “Ella ha vivido en el país de forma ilegal durante 10 años”, agregó.

Esta es la primera familia con niños en edad escolar en ser deportada por la fuerza tras una serie de arrestos en las últimas semanas. Alrededor de 100 trabajadores extranjeros han sido arrestados, la mayoría de Filipinas.

Este verano, la Autoridad de Población e Inmigración del Ministerio del Interior planea deportar a decenas de trabajadoras filipinas cuyas visas no fueron renovadas después de tener hijos. Aunque nacieron en Israel y muchos de ellos hablan sólo hebreo, ninguno de los niños tiene estatus legal en el país.

Los abogados Carmel Ben Tzur y Boaz Ben Tzur apelaron contra la deportación de Rosemary y su hijo.

“Rohan Pérez, alumno de la escuela Bialik Rogozin en el sur de Tel Aviv, sufre de dificultades sociales y psicológicas por las cuales está recibiendo tratamiento y asesoramiento”, afirmaron los abogados.

“En su infancia ingresó a un programa de educación especial, y el año pasado recibió tratamiento psicológico de un centro de salud mental del Ministerio de Salud. Los cuidadores del centro, autoridades reconocidas por el Estado de Israel, afirman que su expulsión le causará un daño irreparable”.

“Deportar a un niño de 13 años de un día para otro que nació en Israel y vivió aquí toda su vida es inaceptable, especialmente cuando el Estado no actuó durante muchos años”, dice la apelación.

Trabajadores extranjeros, sus hijos y simpatizantes se manifiestan contra la deportación de hijos de trabajadoras filipinas en Tel Aviv, el 6 de agosto de 2019. (Tomer Neuberg / Flash90)

Un reporte de la Autoridad de Población e Inmigración estipula que el niño “creció en Israel pero fue educado de acuerdo con los valores culturales filipinos. Se ve a sí mismo como perteneciente a un subgrupo dentro del Estado. Su madre lo educó y fortaleció su conexión con los miembros de su familia. La existencia de una familia extensa en [Filipinas] debe facilitar el arribo y absorción del menor en Filipinas, para su beneficio”.

Rosemary Pérez, de 42 años, llegó al país en 2000 para trabajar como cuidadora, pero siete años después, su empleador falleci[o y ella permaneció en Israel de forma ilegal, y recientemente trabajó como limpiadora. La mujer sostiene que nunca había salido de Israel tras su empleo legal porque quería que su hijo creciera en el país. Afirma que no tiene familia cercana en Filipinas, y que el padre del niño era ciudadano turco que había regresado a Turquía.

Desde su arresto la semana pasada, la madre y el hijo fueron retenidos en un centro de detención en el aeropuerto Ben-Gurión.

La deportación de trabajadoras extranjeras ha sido criticada por el impacto que puede tener en sus hijos nacidos en el país, algunos de los cuales pasan años en el sistema de educación israelí.

El reglamento estipula que las trabajadoras extranjeras que quedan embarazadas deben enviar a sus bebés a casa, como condición para renovar sus visas. Pero muchas no lo hacen y permanecen en el país de forma ilegal haciendo trabajos domésticos, para darles a sus hijos una vida mejor de la que obtendrían en su país de origen.

Unos 60,000 cuidadores extranjeros, la mayoría de ellos mujeres, están actualmente empleados en Israel, según la Línea Directa para Trabajadores Migrantes, una organización de defensa y derechos. La mitad de ellos provienen de Filipinas, Nepal 15 por ciento), la India, Sri Lanka y Moldavia (10 por ciento cada uno) y el resto de varios países de Europa del Este.

Fuente: The Times of Israel / Reproducción autorizada con la mención: © EnlaceJudíoMéxico

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