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Enlace Judío México e Israel.- El lunes, cuatro hijos de un estadounidense y su esposa israelí que fueron asesinados por el grupo terrorista palestino Hamás en el 2015 presentaron una demanda contra el Banco Turco Kuwait de Turquía en un tribunal de Nueva York. Ellos acusan que el banco ayuda a Hamá|s a financiar sus ataques terroristas, acusaciones que la firma es casi seguro que niegue.

JONATHAN SCHANZER Y AYKAN ERDEMIR

La demanda contra este banco acatador de la Sharia, el que cuenta con el gobierno turco como un accionista, llega dos semanas después que el Tesoro de EE.UU. sancionó a 11 entidades e individuos vinculados con Turquía por apoyar a Hamas y otras organizaciones yihadistas. La evidencia se sigue acumulando: Turquía se ha vuelto un refugio para los malos regionales.

Bajo el Presidente Recep Tayyip Erdogan, Turquía se ha vuelto una jurisdicción permisiva para regímenes canallas y sus banqueros ilícitos. Entre los años 2012 y 2015, Teherán confió en bancos turcos y un comerciante de oro turco-iraní para eludir las sanciones en el apogeo de las campañas de Washington para frustrar las ambiciones nucleares de la República Islámica. Fue el esquema de evasión de sanciones más grande en la historia reciente.

Similarmente, el régimen de Maduro en Venezuela ha estado usando empresas con base en Turquía en una red de lavado de dinero que involucró la venta de oro venezolano. El gobierno de EE.UU sancionó a esa red en julio.

Los informes sugieren que un administrador de dinero del régimen de Assad en Siria sancionado por el Departamento del Tesoro posee una red extensa de empresas en Turquía, facilitando así a Siria eludir las sanciones de EE.UU.

Turquía también ha probado ser un anfitrión indulgente para los terroristas. En abril, el Tesoro sancionó a seis individuos y a una casa de cambios turca por su rol en financiar al Estado Islámico. La acción puso de relieve cómo terroristas del Estado Islámico continuaron operando desde territorio turco bien dentro del año 2018.

Las fuerzas del orden turcas son conocidas por hacer la vista gorda a los yihadistas, mientras los tribunales del país los tratan de forma indulgente, liberándolos a menudo en espera del juicio u otorgándoles libertad bajo palabra — en agudo contraste con el duro tratamiento aplicado a los disidentes laicos y pro-democracia.

Después de su expulsión de Egipto en el 2013, la Hermandad Musulmana egipcia estableció nuevas instituciones en Turquía. Además de propaganda islámica, las estaciones de televisión del movimiento han transmitido amenazas de muerte contra funcionarios egipcios y nacionales extranjeros en Egipto. Irónicamente, el gobierno turco defiende la “libertad de expresión” de la Hermandad Musulmana aun cuando Erdogan ha silenciado a la oposición local de Turquía.

Turquía acosa y lleva a juicio a grupos disidentes con celo, nombrándolos terroristas, mientras permite a terroristas reales de Hamás operar libremente en suelo turco. Saleh Arouri, el comandante militar de Hamás responsable por el secuestro y asesinato en el 2014 de tres adolescentes en la Margen Occidental, lideró esa operación desde suelo turco. El Tesoro de EE.UU designó a Arouri como un terrorista en septiembre del 2015 y posteriormente emitió una “Recompensa a Cambio de Justicia”, un pago a cambio de información que lleve a su arresto o captura.

Pero Arouri es apenas uno de muchos agentes de Hamás que han operado en Turquía. En el 2011, 10 agentes de Hamás que Israel puso en libertad como parte de un intercambio de prisioneros llegaron a Turquía, y muchos siguen activos allí. Imad al-Alami, enviado de largo tiempo de Hamás ante Irán y designado terrorista por EE.UU desde el 2003, recibió tratamiento médico en Turquía en el 2014 y continuó su trabajo allí mientras estaba convaleciente.

La demanda legal de Nueva York contra el Banco Turco Kuwait tiene el potencial para controlar la impunidad de Turquía. En el 2016, la organización sin fines de lucro San Francisco de Asís presentó una denuncia en California contra Banco Turco Kuwait y su empresa matriz, Casa Financiera Kuwait, por procesar supuestamente donativos para el Estado Islámico. Un juez federal descartó la causa porque no se podía probar que había sido dañada una persona estadounidense.

Por el contrario, la demanda del lunes contra el Banco Turco Kuwait tiene demandantes con vínculos con los Estados Unidos. Los demandantes también argumentan que el banco está sujeto a la jurisdicción en Nueva York por usar sus cuentas bancarias corresponsales en el Empire State para facilitar trasferencias en denominación dólar estadounidense para beneficio de Hamás.

Ya está claro que la Turquía de Erdogan se ha vuelto una jurisdicción permisiva para finanzas ilícitas y terroristas. Pero este nuevo caso en nombre de una víctima estadounidense del terrorismo y miembros de su familia podría finalmente comenzar a hacer responsable al régimen de Turquía.

 

 

*Jonathan Schanzer, exanalista en finanzas terroristas en el Tesoro de EE.UU, es vicepresidente principal para investigación en la Fundación para la Defensa de las Democracias, donde Aykan ¬Erdemir, un exparlamentario turco, es miembro principal.

 

 

Fuente: The New York Post
Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México.

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