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El día siguiente a un ataque nuclear iraní

Enlace Judío México e Israel.- Existe mucha discusión alrededor del mundo sobre el cómo evitar que Irán obtenga armamento nuclear. Pero pocos organismos internacionales, si es que los hay, abordan el tema de cómo prepararse para el día en que Irán logre tales capacidades, si ese día aún no ha llegado.

DR. ORI NISSIM LEVY (BESA)

Definiendo el problema

La lucha geopolítica en el Medio Oriente entre Irán (sea éste directamente o a través de uno de sus agentes Estados) y sus rivales regionales es una batalla en busca de la supremacía absoluta y no una batalla de destrucción. El deseo de los mulás por poseer un programa nuclear no gira en torno a la posible destrucción de Israel, aunque uno pudiera concluir razonablemente lo contrario a partir de sus declaraciones públicas. Su objetivo central es, más bien, hacer que el régimen sea inmune a ataques externos mientras persigue su obstinada búsqueda de una hegemonía regional y difunde el mensaje islamista de Teherán de un lado a otro en el mundo.

Dicho esto, no existe ninguna duda que Israel debe prepararse por sí mismo ante la perspectiva de lidiar con un Irán con capacidad nuclear. Israel posee habilidades tecnológicas sobresalientes, es innovador en las industrias militares y civiles de alta tecnología y – a través de su larga historia en hacerle frente a amenazas militares – posee excelentes capacidades militares y un entendimiento fundamental dentro del área de las necesidades de seguridad. Israel puede de esta manera ser líder mundial en preparación en el área de defensa por causa de un ataque nuclear.

El mundo en su entorno nuclear de hecho ya es muy peligroso. Se están llevando a cabo amplias actividades nucleares en todo el mundo y algún accidente grave no se detiene dentro de las fronteras nacionales – los accidentes en Chernóbil y Fukushima como ejemplo, propagan material radiactivo por todas partes. Más de 10.000 ojivas nucleares están dispersas por todo el mundo. Se han perdido en su totalidad más de 51 dispositivos nucleares, se desconoce su paradero. Hasta la fecha, ha habido más de 2.200 incidentes nucleares; el promedio mundial es dos por mes. Hace solo unas semanas, se produjo un incendio a bordo del submarino nuclear ruso AS-12 Losharic que cobró la vida de 14 personas, la peor pérdida de vidas a bordo de un submarino ruso en más de una década. Los medios de comunicación rusos acusaron al gobierno de Putin de encubrir muchos detalles sobre el incidente.

Una política de avestruz conlleva al riesgo y debilidad

Un arma nuclear es por definición una herramienta de agresión militar. Si existe, esta puede ser utilizada, incluso si la probabilidad a tal uso es de hecho escasa. Si Irán creara tal arma, el frente interno israelí tendría que cambiar drásticamente su nivel de preparación y crear nuevos programas basados en análisis exhaustivos y actualizados para lidiar con ello. La política del avestruz de algunos países pudiera muy bien conducir a una catástrofe. Enormes fracasos, tales como los de Chernóbil y Fukushima, alcanzaron sus masivas proporciones debido a una mala gestión en sus instalaciones.

Primero lo primero. Una bomba nuclear de tamaño real que fuese detonada en una ciudad israelí central no sería el fin del mundo ni conduciría a un futuro post-apocalíptico. Aunque sería un golpe doloroso y probablemente causaría decenas de miles de bajas, según expertos, es posible que “solo” 1.000 civiles perecieran durante el ataque. Los parámetros que afectan el número de víctimas incluirían si el ataque ocurrió durante el día o la noche, la hora específica, si tuvo lugar durante un fin de semana, cómo era el clima para ese momento, etc.

Un cálculo realizado por el Dr. Yehoshua Sokol, presidente del Foro Académico para la Conciencia Nuclear (FACN), argumenta que si 80 bombas atómicas cayeran en Israel, menos del 10% de la población resultaría lastimada y “solo” 300.000 personas morirían. El número de víctimas no aumentaría de acuerdo al número de bombas.

Lo que esto significa es que un escenario que represente un ataque nuclear no es una maniobra militar final. Muchos de nosotros pensamos en términos a las dramáticas imágenes de Hiroshima y Nagasaki luego del ya ocurrido ataque nuclear – imágenes de tierras calcinadas que se extienden por millas. Estas imágenes no se aplican a las ciudades de hoy. Las ciudades japonesas en 1945 estaban repletas de paisajes urbanos que consistían en casas hechas de madera y papel de uno o dos pisos. Esas estructuras fueron consumidas por el fuego generado por el calor de las explosiones. La gran mayoría de las bajas fue por los enormes incendios que azotaron las ciudades durante días y por los escombros que salían de las frágiles casas de madera que mutilaron a los desprotegidos.

La situación hoy día

Las ciudades de hoy día son muy diferentes, particularmente en Israel. Las ciudades de Israel son más nuevas que la mayoría de los paisajes urbanos del mundo y el 93% de la población del país vive en estas. Las ciudades israelíes están construidas de acero, ladrillo y hormigón. Desde 1975 (con la última actualización en el año 2014), las estructuras urbanas israelíes se han construido de acuerdo a estándares específicos anti-terremotos. En 1991, se ordenó además que cada nuevo apartamento tuviese un espacio protegido (un mamad) con paredes de hormigón armado de 30 cm de espesor. El mamad provee protección adecuada contra una explosión nuclear y sus efectos posteriores (aunque no es perfecto, ya que la radiación puede penetrar las ventanas). Tama-38, un programa de restauración y renovación de edificios que funciona desde el año 2005, refuerza las estructuras más antiguas al agregar espacios protegidos a cada apartamento. Los edificios y complejos más antiguos poseen refugios públicos comunales que pueden ser modificados para proveer una excelente protección contra el armamento nuclear y las bombas convencionales.

La construcción urbana israelí puede ser un modelo para la preparación dentro del área de defensa nuclear alrededor del mundo. Este muestra cómo a través de una preparación simple pero altamente adecuada, el número de víctimas posibles puede ser reducido considerablemente. Los profesionales en el campo afirman que la pérdida de vidas y daños puede reducirse de 10 a 20 veces tomando algunos pasos básicos. Los catastróficos resultados pueden ser mitigados a través de una buena preparación, atención anticipada a las necesidades de rehabilitación y un liderazgo nacional sólido que tome medidas inmediatas luego de un evento de tal magnitud.

Debilidades del siglo XXI

Debe tomarse a consideración que las áreas urbanas modernas poseen defectos que las ciudades japonesas más antiguas no tenían. Tanques de combustible para automóviles, por ejemplo, pudieran encenderse igual que el azufre. Una debilidad clave es nuestra dependencia de una infraestructura tecnológica y eléctrica a nuestro estilo siglo XXI que se vería seriamente afectada si un ataque nuclear sucediera.

Además de su capacidad para destruir las redes eléctricas y las infraestructuras de telecomunicaciones como objetivo, un dispositivo nuclear posee un efecto PEM (pulso electromagnético) – una sobrecarga de energía que incinera efectivamente los dispositivos eléctricos dentro de un radio de 5 a 10 km. Combinado con el poder físico de una bomba, un PEM pudiera provocar más víctimas en las semanas posteriores a un ataque que las ya causadas por las consecuencias nucleares junto a la radiación. Dependemos de nuestra infraestructura de energía para nuestro uso al agua, aire, saneamiento, suministro de alimentos y contacto con el mundo, incluyendo el acceso a servicios vitales de emergencia, tales como hospitales y bomberos. La pérdida de esa infraestructura sería un golpe importante.

Aunque Israel es un Estado pequeño, la mayoría de sus fuerzas de emergencia e instalaciones fuera del área bombardeada probablemente permanecerán intactas y pudieran proveer ayuda relativamente rápida a aquellos afectados. Aun así, los israelíes deben prepararse no solo para el daño inmediato y las consecuencias que vendrán, sino para la vida sin energía eléctrica ni tecnología.

El elemento faltante más importante

El método de preparación más simple y posiblemente más efectivo es la comunicación con la población. El informar es clave. El conocimiento y la preparación de la población no debe limitarse a las pautas operativas sobre el cómo actuar durante una crisis; en cambio, los ciudadanos deben recibir con anticipación los conocimientos suficientes para que puedan decidir por sí mismos sobre el cómo comportarse. Informar al público sobre los múltiples métodos defensivos posibles puede mitigar enormemente el número de víctimas de una explosión directa. La población que ha recibido información previa sobre el cómo sobrevivir sin energía eléctrica, alimentos y agua estarán mucho mejor preparadas para manejar el período entre una explosión nuclear y su salida del área.

Un flujo de conocimiento sobre el qué hacer si sucede ‘el día después’ de un ataque nuclear es fundamental para preparar a la población, pero nadie en Israel parece querer hablar de ello. Los planes están siendo preparados lejos de la vista del público, pero defensa civil no puede operar sin la participación de los actores más importantes, en este caso: la propia población civil.

La política de silencio sobre lo que puede y debe hacerse en caso de una emergencia nuclear es inadecuada en el mundo de hoy, considerando los recientes cambios en la percepción de Irán sobre el acuerdo nuclear. Las posibilidades que ocurra un ataque siguen siendo ínfimas, pero la posibilidad aumenta a medida que aumenta la inestabilidad regional. Existe la necesidad de una política de proveer información preventiva a la población civil que los dirija hacia los refugios más cercanos, les enseñe los efectos de una explosión nuclear e instruya sobre el cómo protegerse en sus vecindarios y asegurar que sus alimentos y agua no estén contaminados. La población civil necesita saber la manera en la que pueden sobrevivir, mantenerse informados y comunicarse con otros mientras esperan ser rescatados.

El verdadero poder de poseer armamento nuclear es la intimidación

El verdadero poder de las armas nucleares es su capacidad de intimidar. Si un país que es considerado como objetivo está bien preparado, puede reducir significativamente el poder que poseen dichas armas para lastimarle. La preparación puede ser incluso más valiosa que las grandes inversiones en grandes refugios estructurales.

Israel, siendo líder mundial en muchos aspectos civiles y de seguridad, puede establecer un nuevo estándar en el área de preparación global en caso de sucederse un ataque nuclear. La construcción urbana israelí provee un excelente modelo para la preparación en materia nuclear. Esto puede ser parte de un modelo integral de preparación para que el resto del mundo lo siga.

 

 

*El Dr. Coronel. (ret.) Ori Nissim Levy es experto internacional en Defensa Nuclear. En las FDI fue responsable de instruir ejercicios militares a gran escala y fue presidente del Foro Nuclear. El Dr. Levy prepara a países y ciudades para eventos a nivel nuclear basados en el Modelo Operativo de Defensa Nuclear (MODN), que aborda el ciclo de vida de un evento nuclear desde sus preparativos hasta la etapa de rehabilitación.

 

 

Fuente: Hatzad Hashení

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