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Desde Monterrey con cariño / Sucot, fiesta de la alegría

Enlace Judío México e Israel.- ¿Quién no conoce los símbolos de la Sucá o las directrices que marca la Torá para su construcción?

THELMA KIRSCH

Todos hemos recorrido al lado del pueblo de Israel su peregrinaje por el desierto hasta el momento en el que Moshé recibió de las manos de D´s las Tablas de la Ley.

Más de uno de nosotros ha construido en su casa una Sucá para recibir a sus familiares y amigos.

¿Pero qué quiere decir todo esto?

Pues bien, si lo trasladamos hasta nuestros días podemos pensar que nos sugiere justamente eso: reunión.

Y si vamos un poco más allá, Sucot es la excusa perfecta para que las congregaciones se conviertan en verdaderas fiestas comunitarias.

Después del Día de Yom Kipur, cuando las almas han sido oprimidas por las plegarias del día y finalmente nos sentimos purificados después de escuchar Neilá y el largo y estridente sonido del Shofar, nos encontramos iniciando un período de fiesta.

El inicio del nuevo año con la fiesta de Sucot, Jag Simjateinu.

En Monterrey esto significa la reunión de toda la comunidad sin excepción.

Desde el inicio de la construcción de la Sucá, su decoración, las actividades que en ella se realizan, representan “convivencia, participación, camaradería, hermandad y cercanía entre los miembros”.

Después de los rezos, en nuestro centro se preparan los Kidushim para todos los asistentes y durante Jol Hamoed el Centro Israelita de Monterrey lleva a cabo una una gran cena comunitaria en la gigantesca y bella Sucá que se edifica al lado de la Sinagoga, adornada con motivos cada vez distintos, cada vez con propósitos diferentes y llevados a cabo por los niños, sus padres y madres.

En esta ocasión, la esposa de nuestro Rabino, Renana, a quien todos conocemos cariñosamente como Nani, tuvo la idea de crear dentro de la Sucá un entorno que nos transportara hacia nuestro Estado, hacia la tierra de Israel, convirtiéndola en algo único para “reunirnos, no solo como comunidad sino como pueblo”, y recordar al desierto y al mar, a las flores en los campos y a los diversos paisaje que en Eretz Israel imperan.

Sucot: fiesta de alegría, fiesta de convivencia, fiesta de recuerdos y momento de salir de nuestras casas para vivir en un sitio endeble y pasajero, como pasajera es la vida (recordando las palabras de Kohelet).

A todos los que trabajan en el Centro Israelita de Monterrey les damos las gracias y en esta ocasión muy especialmente a Nany, quien con su perseverancia, creatividad y entusiasmo llevó a cabo un bellísimo sitio para que todos nos sintamos parte de ese pueblo que, como mencioné antes, peregrinó por el desierto para cumplir con los mandatos divinos.

Desde Monterrey con cariño, le enviamos a todas las comunidades de Latinoamérica el deseo de que la fiesta de Sucot sea más que una Jag que se festeja durante el año y sea un motivo más para convivir y lograr una bella unión entre todos sus miembros.

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