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“Los judíos vivirán por siempre”. Una historia de Janucá

Enlace Judío México e Israel – Esta es la historia de una menorá, de una fotografía y de una familia que perduraron en el tiempo para celebrar la Janucá año con año. 

Para los judíos de la ciudad de Kiel, en el norte de Alemania, la vida cambió drásticamente con el ascenso de Hitler al poder. Entre los 600 judíos que habitaban la población, Akiva Posner, rabino, y su esposa Rajel jugarían un papel simbólico importantísimo, aunque solo sería evidente hasta muchos años más tarde.

En las plazas públicas y en los edificios se habían colocado ya los ominosos letreros que prohibían la entrada a los judíos. Uno de estos mensajes fue colocado justo enfrente de la casa del rabino y su esposa, junto con una esvástica.

Era el año de 1932 cuando Rajel, a la llegada de la Janucá, colocó la menorá de la familia en la ventana, frente a la bandera nazi, en una actitud desafiante. La mujer tomó una fotografía de la menorá y, cuando la reveló, en la parte de atrás escribió un mensaje:

“Juda verrecke”
Die Fahne spricht
“Juda lebt ewit”
Erwidert das Licht

“Muerte a los judíos”
Dice la bandera
“Los judíos vivirán eternamente”
Le responden las velas.

 

La menorá en la ventana

El rabino Posner envió una carta al periódico local, en la que se quejaba por la discriminación de la que eran objeto los judíos, a lo que el líder nazi de la localidad exigió debatir con con él en público. La situación era tan dramática que los Posner decidieron huir, no sin antes recomendarle al resto de la comunidad que siguieran sus pasos.

Así fue como en 1933, el rabino, su esposa Rajel y muchos otros judíos dejaron Kiel para dirigirse a lo que hoy es Israel.

 

El dorso de la fotografía: Judea vivirá eternamente.

Los Posner llegaron a Haifa. El gran rabino de Israel, Abraham Itzjak Kook le ofreció al rabino un puesto pero él declinó, porque le parecía inapropiado ser el líder de una comunidad en Israel mientras su propia comunidad seguía cautiva en Alemania.

Prefirió el puesto de bibliotecario, y él y su esposa encendieron las velas de la menorá, la misma de la foto, durante cada año. El nieto de ambos, Jehudá Mansbach, la conservó junto con la foto como “parte de la historia de la familia” y la enciende junto con su esposa y sus ocho hijos cada año también.

 

Iehudá Mansbach, nieto del sobreviviente del holocausto, Rav Akiva Posner, enciende en Yad Vashem la menorá de su abuelo (Foto: Itzjak Harari)

En 2016, Yad Vashem quiso exponer la menorá y se la pidió a la familia, pero esta se negó pues la reliquia familiar seguía en uso. Al final, acordaron prestar la menorá para ser exhibida, con la condición de que esta les fuera devuelta una vez al año para encender las velas de Janucá.

Así que, como si las palabras que Rajel Posner escribió al reverso de la fotografía fueran un vaticinio, tanto la menorá como la foto y ciertamente el pueblo judío siguen existiendo, pese a todos los intentos por exterminarlo.

 

La menorá

Fuente: aishlatino.com

 

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