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Enlace Judío México e Israel- Recientemente fui invitado a presenciar y (sin saberlo) a disfrutar de una ancestral ceremonia judía, la del primer corte de pelo de un niño y, otra no menos antigua e igualmente significativa: nombre y bendición de unas niñas. La primera ceremonia, se le conoce como Upsherin. En tanto, la segunda, como Zebed Bat.

ENRIQUE RIVERA PARA ENLACE JUDÍO

 

Pero estas ceremonias no fueron un mero trámite, la Bobe, palabra cariñosa, con la cual se nombra a las abuelas en idish, nunca lo permitiría. Efectivamente, Rachel Katz y los padres de los niños, cuidaron hasta el último detalle. Así, tuvimos tres ceremonias en un mismo día, llenas de contenido, llenas de amor a la Torá, a la tradición y, ¿qué creen? A la familia, a la tradición, a nuestros valores.

En algún momento dado me pareció sentir la presencia de Don Marcos Katz Z”L, un hombre de fe y de Torá. La Sra. Adina estuvo ahí, con su sonrisa cálida. Seguramente satisfecha de que las tradiciones se sigan cumpliendo en la familia. Algo muy interesante fue ver cómo los honores se distribuyeron a lo largo y a lo ancho de las familias que componen el clan Katz. Así mismo, la atención de los asistentes fue de subrayarse, ya que había un silencio reverencial, como corresponde a una ceremonia de tal importancia.

Cuando Mordejai David, ben Isaac Emanuel y Amelia, estuvo en la silla de Eliahu Hanavi, muy tranquilo y sereno, el rabino Elihahu Birbaum, quien dirigió la ceremonia, acompañado del rabino Meizlish de Jabad, le entregó un obsequio. Un hermoso Talit, del tamaño adecuado al niño, quien se emocionó visiblemente, al igual que su papá y su mamá, Isaac y Amelia. Acto seguido vinieron una serie de bendiciones, comenzando por la bendición del Talit.

Después, el Shemá (Shemá Israel), que fue recitado a la perfección por el pequeño Mordejai. Para pasar al corte de pelo. Simbólico, pero efectivo, pequeños mechones fueron cortados de la cabellera ondulada de Mordejai, quien se mantuvo muy tranquilo. Después, el Nombramiento y la Bendición de las hijas: primero Daniela Chaya y después la pequeña de brazos, Gal Betty. La lluvia de bendiciones con que fueron regalados a estos tres niños cubren todos los aspectos que un padre, una madre y toda una familia pueden desearles.

La ceremonia emanaba tanto respeto y cariño que todos los presentes también expresamos en nuestro corazón lo mejor para estos niños, sus padres y la familia Katz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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