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Enlace Judío México e Israel – Casi para ningún judío es fácil hablar de Jerusalén. Para mí permanece como la ciudad de los sueños rotos y los sueños concretados. Es el centro de la religión judía, el lugar más sagrado de nuestra tradición, y la ciudad que concentra con mayor intensidad la historia del pueblo judío. Al mismo tiempo, es una de las ciudades más complicadas y peligrosas del país. Soñamos con ella por más de dos milenios y aunque nos fue dada, aún no se siente nuestra. Hay algo que nos recuerda la fabilidad del momento actual, en cualquier minuto la podemos volver perder. Rezamos todos los días por su reconstrucción, celebramos la paz y la libertad de la que gozamos, pero aún así esperamos el momento en que llegué el Mesías para liberarla plenamente. Para el judío de la diáspora es algo así como “la tierra de leche y miel,” un sueño que persigue constantemente y no termina de vivir plenamente. Mientras que para el judío que vive en ella es la casa que se ve en la necesidad de defender, la ama plenamente, agradece por ella; sin embargo, no le fue dada gratis, hubo un precio muy alto.

En mi caso, Jerusalén es el nacimiento de mi vida como judía; el lugar donde más cerca he estado de D-os. Sin embargo, también es para mí la ciudad de un sueño roto, dónde más lejos he estado de lo que amo y más cerca de negar quien soy, de anularme frente a un colectivo. Sólo su imagen despierta recuerdos hermosos y emociones encontradas en mi memoria. Siento alegría al recordarla y celebrar el tiempo que pase en ella, extraño la vida que tuve en esa ciudad, pero sé que ese tiempo se fue para siempre y no lo quiero de regreso. Por eso frente a la contradicción, hoy en Yom Yerushalayim quiero compartir con ustedes 6 canciones que han conquistado mi corazón. Lo que me gusta de ellas es que retratan la historia de Jerusalén desde el ensueño y el cariño. Varias son de distintas épocas, y forman parte de la cultura popular de Israel; cada una nos muestra una forma distinta de relacionarnos con la ciudad y su pasado judío, esperamos les guste.

Al Naharot Babel. Junto a los ríos de Babilonia (Salmo 137)

Uno de los salmos más conocidos en el mundo es el 137; ha sido el himno de revoluciones, independencias y la inspiración para muchos pueblos en tiempos de opresión y miseria. Ha sido cantado popularmente por artistas de todas las culturas y nacionalidades. El salmo, recuerda la pérdida de Jerusalén y el Exilio babilónico. Para los judíos es de suma importancia, sus versos se recitan en distintas partes de la liturgia, se acostumbra decirlo tras haber comido antes de recitar el “Birkat Hamazón” (La bendición de después de las comidas) y en tiempos de luto como Tisha Be Av.

En el texto del salmo Jerusalén se convierte en el símbolo de la espiritualidad y la gloria judía. El cantor pide que si algún día se olvida de Jerusalén que su lengua se pegue a su paladar y su mano olvide su oficio. Menciona a la ciudad como el centro de la dicha y la alegría; lo cual es una forma de hablar de la espiritualidad como el centro y el sentido de la vida.

El peso trágico que las palabras generan es aumentado por la escena al pie del río y las lágrimas que se derraman en él. Es un poema dónde la tragedia se vuelve bella y al mismo tiempo muestra un signo de esperanza para el futuro. Narra el sueño de un posible regreso y da consuelo hacia el pasado perdido, refleja el anehelo que permanecería entre los judíos por más de 26 siglos y que construiría la imagen que tenemos hoy de Jerusalén. El poema ha sido musicalizado numerosas veces a lo largo de la historia. Sin embargo, en cada comunidad se lee o se canta dependiendo de la tradición que se siga. A continuación en este video se encuentra el salmo siendo leído en hebreo por un “jazán” (cantor).

En esta liga se encuentra el texto en español.

Hatikva y Yefe Nof. Dos canciones de esperanza

Si bien el salmo 137 habla del dolor de perder Jerusalén y el deseo de recordarla para siempre, el poema “Yefe Nof” escrito en Edad Media por Yehuda Halevi habla sobre el deseo y la esperanza de recuperarla algún día. En la canción el poeta pide poder llegar a la ciudad en alas del águila para llorar en su polvo y besar sus piedras “aunque el Rey ya no esté ahí.” Muestra el dolor de vivir en el exilio y el anhelo de un día poder aunque sea entrar a la ciudad sagrada y disfrutar de su gloria.

Más de 700 años después, aunque de una manera radicalmente distinta, el Hatikva usaría imágenes parecidas. En este himno Jerusalén también se convierte en el símbolo de la esperanza, el lugar hacia el cual el judío ve con ensueño en los ojos, es el símbolo que le da esperanza para poder continuar su camino. Éste es el himno nacional de Israel y es una de las canciones más emblemáticas desde el siglo XIX. Fue cantada por sionistas y otros grupos tanto en reuniones políticas, como en batallas de guerra, para muchos represento una fuente de inspiración y energía. Hay testimonios de sobrevivientes del Holocausto narrando cómo el himno en ciertos momentos fue cantado dentro de los campos de concentración. Es de suma importancia para nuestra cultura y resume el sueño de tener una patria judía en la tierra de Israel.

El poema de Halevi ha sido musicalizado numerosas veces y el Hatikva claramente tiene una melodía que lo acompaña. A continuación se muestran ambas canciones.

Yefe Nof. Yehuda Halevi

Letra en hebreo e inglés en esta liga

Traducción al español:

Hermosas colinas, alegría del mundo, ciudad del gran Rey.
Hacia ti mi alma se dirige, desde las costas más lejanas del Este.
La compasión crece en mi pecho al recordar tu gloria pasada,
tu templo azotado por la espada.

¿Quién puede darme alas de águila para volar?
Para regar con mis lágrimas agradecidas el polvo de tu tierra

Siempre estás en mi mente, aunque el Rey ya no te acompañe
y en donde solía estar el bálsamo de Guilead
ahora se arrastren la serpiente y el escorpión

Aún así a tus piedras besaré
pues el sabor de tu tierra en mis labios
es más dulce que la miel.

Hatikva

Jerusalén de Oro. Jerusalén de Hierro

“Yerushalayim shel barzel” “Jerusalén de Hierro” es la reelaboración de una de las canciones más famosas de Israel (“Jerusalén de oro” “Yerushalayim shel zajav”). La versión original fue escrita semanas antes de que la guerra de los Seis Días estallará. Describe a Jerusalén abandonada, la cual brilla como oro entre las montañas y admiramos a lo lejos. La autora Naomi Shemer dice “soy violín de todas tus cancioness.” La letra se volvió un ícono durante la guerra y los soldados que recuperaron Jerusalén la cantaron como símbolo de victoria al llegar a ella. Por esa misma razón Naomi Shemer escribió un nuevo final que retrata a la ciudad siendo habitada nuevamente, la gente asistiendo al Kotel, los mercados abriendo, la gente caminando por la calle. Fue una forma de reconocer y agradecer el triunfo que los soldados obtuvieron en Jerusalén. La canción hasta la fecha es una canción íconica que representa el amor a Jerusalén y es un símbolo de patriotismo; aunque la letra es muy bella hubo quien no estuvo completamente de acuerdo con ella. El aire claro, el olor a vino y el mercado lleno no reflejan el dolor de los soldados que lucharon por la ciudad, ni el sueño roto que perseguían.

Meir Ariel quien luchó en la guerra de los Seis Días escribió una canción nueva para reflejar los sentimientos que los soldados tuvieron al acercarse a esta ciudad de ensueño. En su letra Jerusalén emerge de la oscuridad al amanecer y “se pinta de rojo antes de ser blanca”. La ciudad de oro se convierte en “la ciudad de hierro y plomo” y entre el sueño que persiguen más madres se unen a la congregación de los que lloran en luto. Retrata el amor a la ciudad, el sueño por sus murallas y calles de oro pero al final la bandera victoriosa se levanta al tope de “la casa amarga.” Lo que más resalta en ella es el dolor de la guerra que se libró antes de ser recuperada. Es una canción que penetra en lo más profundo del israelí y habla de una realidad que se vive todos los días. La solemnidad y seriedad que trasmite su testimonio son extremadamente bellos; y el cantor cierra deseándole paz y libertad a esas murallas por las que tanto lucharon.

El texto con sus breves versos concentra la historia del Israel moderno, el sueño por más de dos mil años finalmente fue concretado pero emergió del dolor, de un territorio ganado a través de una guerra más que de la paz y el regalo. Representa finalmente un sueño agridulce que no termina de cerrarse.

Yerushalayim shel Barzel. Jerusalén de Hierro.

Se puede leer una traducción al español en esta liga

Jerusalén de Oro. Yerushalayim shel zahav

Esta versión es cantada por Shuli Natan

Mientras que aquí se encuentra la versión de Naomi Shemmer traducida al español

Yerushalayim Hajeret. La otra Jerusalén

“Yerushalayim Hajeret” (“La otra Jerusalén”) es un canción de Izhar Cohen donde el artista canta por la Jerusalén de paz. Dice que el quiere ser el primer habitante de esa otra Jerusalén, donde árabes y judíos conviven juntos. Marca el nuevo sueño de nuestras épocas. Una Jerusalén no sólo recuperada y reconstruida sino también rebosante de paz. La canción inicia hablando sobre los profetas y potas que han cantado la belleza de Jerusalén y termina describiendo la Jerusalén moderna donde árabes y judíos conviven cotidianamente. Fue interpretada también por Sarit Hadad en el 2017 durante el quincuagésimo aniversario de Yom Yerushalayim.

Izhar Cohen

Sarit Hadad

Letra de la canción en hebreo

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