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Raquel Schlosser
Hija de Salomón
Nieta de Moishe y Raquel

 

Papá

El hubiera es el tiempo del deseo profundo, de cambiar el mundo viviente por el mundo imaginado. El hubiera encierra el calor de justicia y del amor. Mi regalo para ti es ser tu Hubiera.

Anhelo
arroparte de noche con una cobija tejida de nubes cálidas, para que las escarchas de nieve en la ventana de la Polonia no te despierten.

Deseo
plantar árboles de frutos rojos, para que sus tonos rememoren el paraíso en tu calle, donde se levanta el mercado que deja el olor de verduras despreciadas.

Suspiro
por recoger todas las lágrimas de tu madre, para borrar las amarguras de su esposo, tatuadas en su corazón, y coserle un vestido de novia con bordado de hogar.

Espero
regalar a tu padre cantos de sirena, para que el hechizo transforme sus palabras hirientes en melodías.

Requiero
madres con caricias infinitas para las fosas de las víctimas de los asesinos nazis, y confrontarlos mirando el sufrimiento que causaron sin reparación posible. Colocar a su lado a sus hijos/as para que puedan reconocer de quien vienen.

Ansío
recoger a quienes exterminaron en auschwitz (siempre con minúscula) para mecerlos en la cuna de la eternidad y renacer las almas muertas.

Quiero
brir el techo del vagón en la “marcha de la muerte”, para que las estrellas te miren y se apiaden, que la lluvia humedezca tu sed y caiga maná del cielo para tu hambre.

Pretendo
fundir el hielo y crear ríos que te lleven a través de las montañas, no pasar por el campo de refugiados y desembocar en el mar, para embarcarte hacia el mundo con esperanzas.

Procuro
presentarte a una comunidad neoyorquina que desea arroparte y no le teme al daño que deja la guerra del odio, que no se eclipse por tu orfandad de tierra, hogar, idioma y familia.

Agradezco
a tus ángeles guardianes, tus hermanas y tu hermano, la fuerza que siempre te acompaña.

Reivindico
la misma primera esposa que tuviste, para que mis hermanos y yo naciéramos, pero te la entrego con un corazón que alberga la compasión, y que te mira desde mis ojos. Y tu segunda esposa, un sol, cuando el tiempo lo decida te estará esperando en los brazos de Di-s.

Papá

Construí un puente de letras con el libro sobre tu vida, Mi Zeide es Historia. Traspasé el límite del hueco enorme que te rodea.

¡Cuánto te necesité todos mis años de infancia que no pude verte!

Por favor
dame los abrazos que me faltaron.
Ya puedo decirte
Te amo.

Junio 21, 2020
Día del Padre

 


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío.

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