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Enlace Judío México e Israel / Rab Berel Wein – La llegada del año nuevo judío está marcado por la festividad de Rosh Hashaná; es una fiesta multifacética y compleja. Su carácter es determinado por una combinación de solemnidad y confianza reconfortadora; ropas nuevas, comidas suntuosas, placer y alegría festiva. Al conciliar dichas emociones y aspectos contrastantes de la celebración, los rabinos confiaron en la sofisticación y madurez de pensamiento del pueblo judío. Pues, al final, la totalidad de la historia judía y la vida recaen fuertemente en la habilidad de hacer frente a acontecimientos sombríos y a un futuro incierto con aplomo, esperanza y un espíritu resistente lleno de optimismo y confianza. Como tal, Rosh Hashaná no sólo simboliza el comienzo de un año nuevo en el calendario judío, sino que también representa la idea primordial del judaísmo y su tradición: la capacidad de reconciliar emociones y acontecimientos opuestos y al hacerlo permanecer fiel y optimista hacia la vida y sus posibilidades. Pues, es el judaísmo quien esencialmente predica, por encima de todo, el sentido de servicio a D-os y a la humanidad. Ello permite a la persona generar tal emoción de confianza y serenidad frente al futuro.

Rosh Hashaná es visto como día de juicio es este aspecto de la festividad el que le da un ton sombrío. Según la descripción que da la Mishná, todos los seres humanos, individualmente y sin compañía, se presentan ante el Trono Celestial para ser juzgados en el día de Rosh Hashaná. Por eso, el tono sombrío de las oraciones del día y la característica magistral de las melodías utilizadas por el líder en los servicios especiales. El conjunto de oraciones más exaltadas durante la estividad se encuentran en el servicio de Musaf de Rosh Hashana. Consiste en una trilogía, toman el nombre de Malgiot (relativa a la majestad de Dios), Zijronot (relativa al papel de la memoria y la historia para influir positivamente en el destino de nuestro juicio celestial) y Shofrot (relativa al sonido del shofar, que es el único ritual – “mitzva,” mandamiento – de Rosh Hashaná). El texto de las oraciones que se usan hoy en día en la mayoría de las sinagogas fue compuesto por el gran erudito y líder talmúdico babilónico del siglo II, el Rabino Abba Arija, más conocido en el Talmud como Rav – el rabino/maestro. Estas oraciones han resistido la prueba del tiempo durante 19 siglos y el derramamiento de millones de lágrimas judías… Son incomparables por su belleza lingüística, claridad de pensamiento y nobleza de alma. Incluso en otros idiomas del hebreo, su original, la santidad y la luz que proyecta se aprecian fácilmente.

El momento más dramático de la festividad es el sonido del shofar. Éste usualmentese hace de un cuerno de carnero, aunque el cuerno de un Ibex (cabra salvaje) o un animal similar también puede ser usado. Hay tres sonidos básicos que son producidos por el shofar. El primero es una nota recta y plana llamada tekiá. El segundo consiste en tres explosiones de lamentos (llamadas shevarim) y el último es un sonido de staccato de nueve ráfagas cortas (llamado teruá). Los lamentos y los sonidos de staccato son precedidos siempre por el toque recto y plano. El sonido plano representa nuestra mortalidad y vida limitada, de la misma manera que un monitor cardíaco lo hace cuando se aplana marcando el final de la vida. Los lamentos y los sonidos de staccato marcan la turbulencia de nuestras vidas, nuestros esfuerzos, ambiciones y objetivos mientras estamos vivos. Por lo tanto, el sonido plano precede y sucede a los lamentos y a los sonidos de los staccato, ya que simbolizan nuestro estado de existencia antes de nuestro nacimiento y después de nuestro fallecimiento.
El mandato bíblico de tocar el shofar se cumple al hacer sonar treinta toques del mismo. Sin embargo, hacer cien sonidos es una costumbre judía antigua. El shofar – cuerno de carnero – está inextricablemente ligado a la historia de Isaac siendo atado por su padre Abraham en el altar de D-os y al carnero que fue sacrificado en su lugar. La leyenda judía afirma metafóricamente que uno de los cuernos de ese carnero se tocó en el Sinaí cuando Israel recibió la Torá de Dios y que el segundo cuerno de ese carnero se tocará para introducir la Era Mesiánica. De esta forma nuevamente Rosh Hashaná abarca el pasado, el presente y el futuro, tanto en solemnidad como en alegría.

Fuente: torah.org

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