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Enlace Judío México e Israel – Siempre que uno visita un lugar turístico o un museo encontrará tiendas de regalo para los viajeros que regresan a casa. Es casi una tradición establecida llevar algo a casa cuando uno regresa de una salida. Tanto así, que hasta los cuentos de hadas lo narran. Y es curioso, porque no es el regalo mismo el que importa, sino el gesto en sí; la sensación de intimidad tan agradable que surge al abrirse a recibir algo de la otra persona, el detalle. Por eso a lo largo de los siglos cada cultura se ha generado sus propios códigos de cuándo dar, qué dar y cómo recibir un regalo. En México muchas veces ir a comer a casa de alguien implica llevar el postre, unos chiles o una bebida; en Francia, un vino nunca sobra y entre la monarquía tanto europea como árabe lo más usual eran unas flores. De esa forma la gente muestra agradecimiento por ser recibidos en la casa del otro.

Sin embargo, los regalos no se limitan sólo a momentos de cortesía; también existen para demostrarle a la otra persona el aprecio que tenemos por ella, o para celebrar juntos una festividad, y hay momentos específicos en el año designados para hacerlo; en muchas partes del mundo se le dan regalos a los niños en Pascua o fin de año. Año Nuevo es siempre un buen momento para hacer intercambios y los cumpleaños son casi el día obligatorio para demostrar que quieres a alguien. Sin mencionar bodas, nacimientos y otras ocasiones especiales.

En el judaísmo también hay momentos especiales en los que la gente se da regalos. Hay numerosas tradiciones que giran en torno a dicho aspecto, qué se regala, cómo se hace y a quién se le da depende de la ocasión y el momento

Regalos típicos o tradicionales

Cuando uno asiste a una boda, un bar mitzvá o un compromiso puede llevar lo que más le agrade o lo que cree que le puede gustar a la persona. Sin embargo, hay ciertos regalos tradicionales que es común regalar o que los miembros de la familia suelen darle al festejado y que tienen un significado especial.

Lo que más suele regalarse son libros u objetos que ayuden a la persona a generar arraigo con sus raíces judías. Por eso la gente suele regalar libros de judaísmo, como un sidur (libro de rezos), un jumash (los escritos de la Torá) u objetos de judaica como una mezuza, candelabros y demás. Sin embargo, hay ciertas tradiciones que guardan un significado especial. Cuando se regala dinero se suele hacerlo en múltiplos de 18 porque es el número de la palabra jai (vida) en hebreo. O a veces, los abuelos, los padres o suegros suelen regalarle a la persona 248 monedas de plata en recuerdo a las 248 mitzvot positivas. Es un regalo que se hace sólo con una persona con la cual hay intimidad.

Ocasiones especiales

Casa nueva

Además hay regalos que se dan para celebrar o desearle buena suerte a la persona en ocasiones especiales. Por ejemplo cuando alguien se muda de casa existe una tradición en donde lo primero que entra a la casa debe ser miel, flores y sal para traer dulzura, alegría y sabor a la casa (la tradición depende de la familia y la comunidad a la que uno pertenezca, hay quien en vez de flores regala pan o vino). Es común que esos regalos se lo de a la persona alguien cercano de su familia que sabe que va a mudarse.

Pidión habén

Cuando un niño varón nace y es el primogénito de su familia se realiza una ceremonia conocida como el “Pidión habén” en el que el padre redime a su hijo de la labor de servir en el Templo; para esto paga el equivalente a 5 monedas de plata a un cohén.

Tefilin

Según la tradición judía un hombre adulto tiene la obligación de rezar con tefilin, éstos son unos cubos de cuero que en su interior tienen escrito el rezo judío más importante (el Shemá) y algunos fragmentos del Pentateuco referentes a éste; los cubos tienen cuerdas largas las cuales se atan al brazo y a la cabeza. Cuando un niño cumple la edad de 13 años hace su bar mitzvá, una ceremonia en donde se reconoce que tiene la edad suficiente para aceptar las mitzvot de Israel (los mandatos divinos) y se le empieza a tratar como adulto. A esa edad es que el joven empieza a rezar con los tefilin, antes de eso no se le permite usarlos, pues requieren de responsabilidad y cuidados especiales. Por eso cuando recibe su primer juego de tefilin es un momento muy especial para el joven judío, éste suele ser proporcionado por sus padres o abuelos.

El estudio

Uno de los elementos más importantes para el judaísmo es el estudio de Torá. Por eso desde tiempos remotos han habido celebraciones especiales para recodar su importancia, cuando un niño empieza a aprender las letras del alfabeto se le da miel para que asocie el momento con un evento dulce. También antaño se les solía dar almendras a los niños cuando destacaban en su estudio y en la actualidad cuando un abrej (estudioso de Torá) termina de aprender un tratado se hace un pequeño festejo (siúm en hebreo), mucha gente acostumbra darle un pequeño presente.

Bodas

Compromiso

Como en cualquier cultura existen ciertas tradiciones que ayudan a preparar a los novios en su día de bodas y que les dan herramientas para la futura vida de casados. La más conocida es el compromiso, ésta es una ceremonia en donde los novios y los papás de los novios se reúnen para discutir los términos del matrimonio. En la tradición de los judíos europeos, las madres de los novios suelen romper un plato en símbolo de la unión que están por concretar sus hijos. Se dice que así como ese plato no puede ser pegado nuevamente así el compromiso no será roto. Los pedazos se reparten y se dan como obsequio de la reunión a los asistentes.

La Noche de la novia

Existen varias tradiciones para festejar a la novia antes de su boda, la más común se conoce como el “Shabat Calá”, “el Shabat de la novia” es donde varias amigas y familiares celebran a la novia y pasan las tres comidas del Shabat con ella. La gente suele dar discursos sobre la novia en las comidas y a veces se acostumbra llevar regalos antes o después del Shabat. Sin embargo, también existe otra tradición no tan común, pero que se sigue celebrando en algunas comunidades sefarditas (especialmente marroquíes), la cual se llama “jena” o “noche de la novia.” En ésta se junta a los novios una semana antes de la boda pues durante los siguientes 7 días no podrán verse, se les sienta en una silla y se visten como si fueran de la realeza. Después se pintan con jena, una pasta que colora la piel de las manos de los novios en símbolo de buena suerte y felicidad. Durante esta ceremonia es usual que los invitados lleven canastas de frutas para regalar a la familia de las parejas.

Talit y anillo

Durante el día de la boda la novia regala al novio un talit, el cual es un manto ritual que los hombres judíos usan para rezar. Éste es un regalo de mucha importancia porque sólo el hombre casado puede rezar con un manto de esta especie; y lo usará diario, recordando a su esposa cada vez que se lo pone. El regalo puede darse antes o después de la ceremonia. En cuánto al hombre, durante la ceremonia entrega el anillo de matrimonio a su esposa y con ese acto concreta el matrimonio de los dos. Precisamente por eso este anillo es de suma importancia pues es a través de esta acción que la pareja empieza a considerarse como un matrimonio.

Festividades

Los regalos también son típicos de las festividades judías, sin embargo se regalan cosas distintas y de distintas formas en cada una, pues el regalo debe estar en sintonía con la festividad misma.

Purim

Una de las tradiciones más bellas de Purim son las “Mishlóaj Manot” durante este día uno tiene que dar regalos tanto a las personas que aprecia como con las que uno no es tan cercano. El objetivo de estos regalos es generar el sentimiento de unidad entre los miembros de la comunidad y alegrarse porque fuimos salvados del exterminio en tiempos babilónicos. Lo que se suele regalar es comida y se suelen hacer canastas o bolsitas que incluya al menos dos tipos distintos de alimentos para que la persona pueda decir más de una berajá al gozar del regalo.

Janucá

Otra tradición muy común es el “Janucá Guelt” o “dinero de Janucá” antaño se solía dar propinas a los hijos en Janucá para que llevarán regalos a los maestros que les habían enseñado Torá todo el año. Ésta tradición lentamente se sustituyó por darle monedas de chocolate a los niños, lo cual se sigue haciendo hasta la fecha de hoy. Aunque también en algunas familias se acostumbraba dar un regalo a cada hijo o sortear distintos regalos con el juego del “sebibón” (pirinola) tan común de esta época

Pesaj

Otro momento en que los hijos reciben regalos de los padres o abuelos es en la noche de Pesaj, en que el padre de la casa esconde un pedazo de matzá para que los niños lo busquen en la noche. A este pedazo se le llama “aficomán” y la cena no termina hasta que el pedazo es encontrado y comido por los asistentes. Al niño que lo encuentra suele dársele un regalo.

Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©️EnlaceJudío

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Aranza Gleason se define a sí misma como una judía en el exilio. Nació con una raíz divida como su poeta favorita; busca y ama al judaísmo, pero como a los personajes que lee, éste, también se le escapa de las manos como el agua. Para hablar de Torá y mitzvot se basa en textos de rabinos ortodoxos, experiencias personales y clases a las que asistió. En cambio, para hablar de historia y cultura judaica trata de observar todo lo que hay; desde lo más hereje hasta lo más sagrado. Sabe que judaísmo encuentra en todos los rincones de la Tierra y se vive con todos los colores de la luz. Cuando escribe busca compartir y busca encontrarse. Espera profundamente que sus textos sirvan para que una persona descubra algo que le era desconocido y lo disfrute.

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