Enlace Judío – El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu arremetió este jueves contra el partido Yamina y su líder Naftali Bennett a un día de que el bloque opositor a su gobierno acordó formar una coalición que está a poco de sacarlo del poder.

Ante la perspectiva de perder el primer cargo del país después de 12 años consecutivos, Netanyahu celebró una “reunión de emergencia” con sus aliados políticos de los partidos ultraortodoxos y de derecha, informó The Times of Israel.

El encuentro tuvo como fin intercambiar ideas sobre cómo frustra el posible gobierno de unidad antes de que sea investido plenamente en la Knéset dentro de algunos días.

También pidió a los legisladores de derecha que integran la coalición opositora a que torpedeen al virtual nuevo gobierno.

“Todos los miembros de la Knéset que fueron elegidos con los votos de la derecha deben oponerse a este peligroso gobierno de izquierda”, tuiteó Netanyahu.

Netanyahu se reunió con los jefes de los partidos del todavía bloque gobernante, que junto con su Likud incluyen a Hatzionut Hadatit, Shas y Yahadut Hatorá.

Según reportes, la reunión terminó con sugerencias para un mitin masivo ultraortodoxo contra la coalición de Lapid y Bennett, que incluye partidos que impulsan los derechos seculares opuestos a la ortodoxia judía.

Los presentes también consideraron continuar respaldando las protestas que se llevaron a cabo fuera de las casas de los legisladores del partido Yamina, reportó el sitio web Walla! News.

Después de la reunión, el jefe del Consejo Regional de Binyamin en Judea y Samaria (Cisjordania) trasladó su “oficina” a las afueras de la casa de Tel Aviv de Ayelet Shaked, la segunda al mando en Yamina, y el Likud instó a sus partidarios a protestar frente a su casa este jueves.

En una publicación en redes sociales, Netanyahu acusó a Bennett de haber “vendido” la región sur del Néguev al partido Ra’am, una aparente referencia al hecho de que, según reportes, la coalición Lapid-Bennett acordó aprobar un pequeño número de comunidades beduinas en esa región.

Netanyahu presentó un cuadro que, según él, comparaba sus propias concesiones a Ra’am con las de Lapid y Bennett.

La publicación supuso un cambio de rumbo para el Likud, que hasta ahora había afirmado repetida y constantemente que no tenía intenciones serias de un gobierno con Ra’am.

Yamina publicó su propia publicación comparando las ofertas de Yamina y Likud, y las partes cuestionaron muchos de los detalles.

Netanyahu afirmó que Lapid y Bennett habían acordado cancelar la llamada “Ley Kaminitz“, que aumentó la aplicación de las restricciones de construcción para árabes israelíes, mientras que su propio acuerdo con Ra’am no lo hizo.

Yamina dijo que no estaba de acuerdo en cancelar la ley, sino en mantener una congelación ya vigente en la aplicación. Afirmó que Netanyahu había acordado cancelar la ley.

Netanyahu afirmó además que Lapid y Bennett acordaron reconocer “la mayoría de los asentamientos beduinos ilegales en el Néguev“, mientras que él había acordado reconocer solo 3.

Yamina negó el reclamo del primer ministro, diciendo que solo había acordado congelar la situación durante tres meses mientras formaba un sistema para regular la construcción. Además sostuvo que Netanyahu había acordado detener por completo todas las demoliciones de construcciones ilegales.

El primer ministro también dijo que la coalición emergente entregaría 52.5 mil millones de nuevos shekels en “fondos estatales para el sector árabe”, mientras que él solo había acordado 15 mil millones de nuevos shekels. Yamina no hizo ningún reclamo en este frente.

Netanyahu también dijo que, a diferencia de Bennett y Lapid, nunca había aceptado permitir que Ra’am fuera parte de una coalición o apoyarse en ella para obtener la aprobación de su gobierno, sino que solo buscó su apoyo para una legislación única para la elección directa de primer ministro.

Esta cuenta ha sido cuestionada por varios funcionarios políticos que han dicho que Netanyahu intentó ganarse el respaldo externo de Ra’am para su coalición en la Knéset.

Después de elecciones inconclusas en marzo, Yamina y Ra’am emergieron como partidos clave para la posibilidad de un gobierno tanto para el bloque pro-Netanyahu como el bloque anti-Netanyahu.

El mandatario había intentado construir una coalición que hubiera contado con el apoyo externo de Ra’am y, según reportes, intentó cortejar al partido con promesas de impulsar el apoyo a la comunidad árabe israelí.

Netanyahu también retuiteó un video publicado el jueves por su asesor de medios Topaz Luk, que incluía un clip de principios de este año en el que Bennett criticaba a Netanyahu por incluso considerar la construcción de una coalición que dependiera de Ra’am, al que llamó un “partido hermano” del grupo terrorista Hamás.

Bennett en ese momento también dijo que Netanyahu debería estar “avergonzado” de abrazar a Abbas, quien en el pasado visitó la prisión a terroristas palestinos condenados por matar israelíes.

El gráfico de Yamina afirmaba que Netanyahu le había ofrecido a Ra’am concesiones aún más amplias para atraer al partido islamista a unirse a su coalición, como aceptar desmantelar la Unidad Yoav de la Policía de Israel, una unidad especial de estilo SWAT que ayuda a lidiar con las organizaciones criminales en las ciudades beduinas del Néguev.

También afirmó que Netanyahu había acordado poner fin a la plantación de árboles del Keren Kayemet LeIsrael en el sur. El Likud no respondió de inmediato a esas afirmaciones.

Aunque Lapid informó al presidente israelí Reuven Rivlin que tiene una coalición, los acuerdos entre las partes aún no se han finalizado y quedan disputas por resolver. Lapid tiene hasta que la coalición sea aprobada por la Knéset para resolver los últimos desacuerdos.

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