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Enlace Judío – No soy árabe ni tampoco judío. Pero me preocupa ver que, habiendo tanto interés mundial sobre el conflicto árabe-israelí, nadie defienda a los árabes palestinos.

Publicado originalmente en Voces México. Tiempo de lectura: 12 minutos.

Ya puedo oír las protestas. ¿Qué me pasa? ¡Pero si todo mundo—me dirán—defiende a los árabes palestinos! ONGs, gobiernos musulmanes, grandes medios, terroristas yihadistas, gobiernos occidentales, izquierdas comunistas, izquierdas progresistas, izquierdas moderadas, neonazis, la Iglesia Católica, la ONU…—todos a favor de los árabes palestinos—.

La conducta de la ONU—alguno muy informado me instruirá—permite un diagnóstico certero, pues ahí se agrupan los gobiernos del mundo, y la ONU—por encima de cualquier otro ser humano—ama a los palestinos primero.

¿La ONU ama a los palestinos?

Me exhibirán, para muestra, un botón. Si eres refugiado, la ONU te asiste vía UNHCR (United Nations High Commissioner for Refugees)—excepto que seas palestino—. Para los palestinos—y solo para ellos—está UNRWA (United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East), “la única agencia de la ONU dedicada a asistir refugiados de una región o conflicto específico.”[1] De hecho, es “la única agencia de la ONU”—de refugiados u otra cosa—“cuya área de operación no es global sino regional, y que se encarga de un solo grupo de personas.”[2]

Y no omitirán mis adversarios hacerme la comparación: UNRWA emplea a más de 30,000 personas[3]; UNHCR, a 17,324.[4]

¿Por qué? me preguntarán, retadores. ¿Por qué tiene UNRWA casi el doble de empleados que UNHCR? ¿Acaso los refugiados palestinos son el doble del resto? ¡Para nada! Según la ONU, hay 5.6 millones de refugiados palestinos y 20.4 millones de no palestinos. Y los hay también ‘desplazados,’ que igualmente reciben atención vía UNHCR. Juntando desplazados y refugiados no palestinos, la cifra total asciende a 74 millones.[5]

Tomando a UNHCR de estándar, UNRWA debiera encogerse al 4% de su tamaño actual, con 1,311 empleados. La desproporción vigente equivale a un empleado ONU por cada 187 refugiados palestinos, contra un empleado ONU por cada 4,272 refugiados y desplazados no palestinos. O contemos dólares: en 2020, los presupuestos de UNHCR y UNRWA, respectivamente, equivalieron a gastar $116 por cada refugiado o desplazado no palestino, y $250—más del doble—por cada refugiado palestino.[6]

¿Qué no ves—me insistirán—que lo más conveniente, para recibir atención de la ONU, es ser palestino?

Y si lo anterior fuera poco, añadirán, la ONU infla al máximo imaginable la población de refugiados ‘palestinos’, pues incluye en dicha categoría a cualquier árabe o musulmán presuntamente perjudicado por la Guerra de 1948 que hubiese llegado al Mandato de Palestina (de donde fuera) tan solo dos años antes de dicha guerra.[7]

Me verán tomar aire y—sin conocer mi argumento—correrán a objetar que no han terminado, pues los más de 30,000 empleados de UNRWA, es justo agregar, son casi todos palestinos. O sea que, al margen del apoyo distribuido, UNRWA es en sí misma un gran proyecto de asistencia a la población palestina.

Entonces, ¿de qué me quejo?, preguntarán indignados. ¿No estoy leyendo las noticias? ¿No estoy viendo cómo Hamasdesde la Franja de Gaza que Israel hace mucho dejólanza cohetes contra la población civil israelí? ¿Y no estoy viendo cómo todos los grandes medios, ONGs, y gobiernos del mundo salen a condenar a Israel al instante que responde? ¿No estoy viendo las marchas gigantes en las calles de Occidente a favor de los palestinos?[8] ¿Cómo puedo afirmar que nadie los defiende?

Pues sí lo digo: Nadie defiende a los palestinos. Porque a nadie parece importar que sus ‘líderes’—esos terroristas que simulan ser su gobierno—a diario se abocan a destruir las vidas de los palestinos.

Los gobernantes de los palestinos los destruyen

¿Cómo los destruyen? Por dar un ejemplo, aquí un resumen del Jerusalem Post, basado en una documentación minuciosa de Palestinian Media Watch:

“Hamas emplea menores de edad para ataques suicida y otras formas de actividad terrorista, a veces dándoles dinero o prometiendo pagar a sus familias. Hamas usa las escuelas de Gaza y los jardines de niños como bodegas de misiles y plataformas de lanzamiento; guarderías, así como hospitales y mezquitas, son usadas para proteger a los soldados de Hamas del fuego israelí. Un video muestra a los terroristas, para protegerse de los francotiradores israelíes, forzando a niños pequeños a participar como escudos. Inclusive algunas fuentes árabes revelan que los islamistas usan ‘escudos humanos y se esconden detrás, sin piedad por los niños … para decirle a la opinión pública que los judíos intentaron matarlos.’ ”

Sin la asimetría moral donde los soldados israelíesaun bajo fuegoprotegen al civil palestino, que para el terrorista de Hamas es carne de cañón y bueno nada más para matar judíos, no habría escudos humanos palestinos. De nada servirían.

Pero un escudo efectivo no resiste su misión, por lo cual, en las escuelas de Hamas, se adoctrina a los niños a que participen gustosos en su propia destrucción. Y se ha logrado: “las encuestas muestran,” dice el mismo artículo, “que del 72% al 80% de los niños palestinos anhelan morir como mártires; investigaciones psicológicas independientes confirman estas cifras.”[9] Es un crimen imperdonable que hayan destruido las mentes de estos niños para luego destruir sus cuerpos.

¿Quién se indigna? ¿La ONU? No—la ONU para nada—.

La ONU publica una “lista de ejércitos y guerrillas que matan y mutilan a niños en conflictos de todo el mundo,” pero los “militantes palestinos”—como gentilmente los llama el New York Times—“nunca han sido incluidos” en dicha lista en su “reporte anual sobre violaciones a los derechos humanos.”[10]

Pero ¿qué hay del ‘Reporte Global de Niños Soldados – Territorios Palestinos Ocupados,’ también de la ONU? ¿Se quejan ahí, por lo menos, del reclutamiento masivo de niños a las filas de los terroristas de Hamas? ¿De los niños empleados en ataques terroristas—inclusive ataques suicidas—? ¿De los niños que son escudos humanos para los terroristas? En absoluto. Nada de eso figura ahí.

Empero, sí pude encontrar, en el reporte de 2004, una mención—una sola—de la frase human shield (‘escudo humano’). Dice así: “Se ha reportado que el ejército israelí ha empleado a niños [palestinos] como escudos humanos” (énfasis mío).[11] Usan el plural, pero se trata de un niño—uno—. Y la acusación desde luego es falsa. Pero eso no parece incomodar a la ONU, que la da por buena sin documentación que valga. [12]

El mismo reporte acusa que “los servicios de inteligencia israelíes (Shabak) rutinariamente reclutan a niños [palestinos] como informadores,” para lo cual, afirman, los israelíes torturan a esos niños cuando son detenidos por alguna violencia antiisraelí. Pero al indagar un poco encuentro que esa ‘información’ viene de los terroristas palestinos, quienes, por conducto de una ONG (y nada más esto faltaba) están formalmente vinculados con la ONU. Son los terroristas del Frente Popular para la Liberación de Palestina, o FPLP. [13]

El FPLP “es la segunda organización más grande de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), después de Fatah.”[14]Y la OLP, controlada por Fatah, recordemos, es aquella agrupación de terroristas orgullosos que—a la postre de los Acuerdos de Oslo (1993-94)—se hizo llamar ‘Autoridad Palestina,’ ostentándose de ahí en adelante cual ‘gobierno’ de los árabes palestinos en los territorios disputados de Judea & Samaria (‘Cisjordania’).

Hablemos, pues, de OLP/Fatah, considerado por las instancias internacionales el representante único y legítimo de los árabes palestinos.

Muchos se han tomado en serio la promesa que hiciera este grupo de abandonar el terrorismo a cambio de gobernar a los árabes palestinos en los territorios disputados. Lo consideran ‘moderado’ por contraste con Hamas y digno de negociar un acuerdo de paz con Israel. ¿Por qué lo consideran así? Pues porque eso han leído en los diarios y escuchado en los noticieros. No es su culpa: están mal informados. En realidad, OLP/Fatah comparte con Hamas—en pos de la misma meta genocida antijudía—la vocación fanática de aplastar a los palestinos comunes.

Dicha vocación es una tradición larga que remonta a la primera mitad del siglo 20, cuando Hajj Amín al Husseini, quien después crearía a Fatah, fundó el ‘movimiento palestino.’

El muftí y el infortunio palestino

Este Husseini, ‘gran muftí’ de Jerusalén por gracia del gobierno británico, lanzó en 1936-39 su cuarta oleada de ataques terroristas, que iban, se suponía, contra los judíos civiles del Mandato. Pero el registro arroja, según señala un historiador, que las fuerzas del muftí mataron “a más de cuatrocientos judíos y a varios miles de árabes” (énfasis mío). [15]

¿Cómo es posible que el padre fundador del movimiento árabe palestino matara tantísimos más árabes palestinos que judíos? Para entenderlo, recomiendo Sionismo: Falso Mesías (1979) del historiador Nathan Weinstock.

Weinstock denuncia el ‘imperialismo colonialista,’ mismo que identifica con el sionismo—el esfuerzo por establecer un Estado independiente en la patria ancestral judía—y defiende al movimiento palestino, presuntamente ‘anticolonialista.’ Su consigna es convencer al lector de que los árabes palestinos han sido victimados por el sionismo. Pero sus dificultades ilustran.

Empecemos por la estructura política e ideológica. Weinstock documenta que “la aristocracia terrateniente [árabe],” llamada efendi, “tenía un control total sobre la vida política”; entonces, el ‘nacionalismo árabe’—como lo llama él—“estaba en manos de los grandes terratenientes del estrato a’yan (los nobles urbanos),” cuya primera familia eran los Husseini. La vocación de estos grandes terratenientes era oprimir a los campesinos árabes o felahin [16]. Del otro lado estaban los pioneros sionistas, muchos famosamente marxistas—empezando por los líderes de la Agencia Judía en el Mandato—y organizados en colectivos agrícolas comunistas (kibutz). Y ahí tenemos a Weinstock, que se anuncia marxista, y que suma fuerzas con los señores feudales, los efendi, en contra de sus camaradas marxistas. Para soportar semejante paradoja, la motivación antisionista de Weinstock debe ser intensa.

Quizá lo más interesante—e instructivo—sean aquí las dificultades que interpone la investigación de este historiador contra su propia tesis. Pues él se siente obligado, en calidad de marxista, de enumerar las condiciones penosas de los felahin. Su listado deja bien claro que—como los peones de las haciendas latinoamericanas—los felahin sufrían, en palabras del propio Weinstock, una “explotación feroz por parte de los terratenientes y usureros [árabes]” que los esclavizaban con deuda [17]. Y documenta que los efendi abandonaban a los felahin—como no hacían los hacendados latinoamericanos—enteramente a su suerte. Por contraste, los sionistas representaban oportunidad y progreso.

No sabría decir cuál de los siguientes detalles—todos documentados por el propio Weinstock—es el más problemático para su tesis. ¿Que los sionistas, como no solían hacer los colonialistas, en lugar de arrebatar tierra la compraban (y bien cara)? [18] ¿Que luego de concretadas las ventas, los felahin quedaban en libertad y eran contratados—con buenos tratos—en la agricultura o la industria sionista, pues los sionistas (marxistas) se solidarizaban con los ex felahin? [6] ¿Que se beneficiaron también muchísimos árabes migrantes que llegaban al Mandato en busca de una mejor vida, pues los sionistas habían transformado pantanos maláricos en campos agrícolas? [20]

No sabría tampoco decir cuál de los siguientes detalles—todos igualmente documentados por el propio Weinstock—es todavía peor para su tesis. ¿Que la ideología anunciada del “movimiento anticolonialista palestino”—como insiste en llamarlo Weinstock—“se veía deformado por el racismo” (sus palabras) y recurría a “eslóganes antijudíos (‘Palestina es nuestra tierra y los judíos son nuestros perros’)”? [21] ¿Que Husseini, supuestamente ‘anticolonialista,’ había recibido de los británicos todo su poder, mucho de su presupuesto, y además apoyo moral y logístico para su violencia racista antijudía? [22]

Pero sin duda lo más incómodo—otra vez documentado por Weinstock—es lo siguiente: Husseini y su gente financiaban su ‘nacionalismo árabe’ con ventas de tierra a los sionistas.

Alegando ‘traición,’ los hampones de Husseini mataban a cualquier pequeño terrateniente (y a su familia) que osare vender tierra a los compradores sionistas. A los demás, ya bien asustados, un primo de Husseini, con mucho gusto y cortando cartucho, les cobraba ‘derecho de piso.’ A cambio de no matarlos, compraba sus pequeños predios a precios de bancarrota, consolidaba, y luego revendía a los sionistas a precios de extorsión.

El ‘nacionalismo árabe’ de Husseini—padre fundador del ‘movimiento palestino’—era, según confiesa el propio Weinstock, “un protection racket al estilo estadounidense”. [23] Estilo Chicago. Estilo México.

Pero a los árabes de a pie no los reclutaban tan fácil a la violencia antijudía, pues ellos podían ver cómo los sionistas mejoraban sus condiciones de vida. Para cambiar los incentivos, Husseini mataba árabes renuentes—los suficientes para que otros, rehenes del espanto, se unieran al programa terrorista—. Así se explica que, durante la ‘Revuelta Árabe,’ Husseini matara tantísimos más árabes que judíos.

El muftí y el führer

Pero nadie suponga que Husseini odiaba menos a los judíos. Luego de la ‘Revuelta Árabe,’ misma que organizó con apoyo de Adolfo Hitler, pudo unirse—ahora sí—al esfuerzo de matarlos a todos. Viajó en el otoño de 1941 a Berlín, donde Hitler lo recibió como jefe de Estado y lo convirtió en un alto funcionario del Tercer Reich con su propia burocracia (Buró des Grossmufti).

Desde ahí, Husseini organizó divisiones enteras de la SS conformadas por musulmanes bosnios y albaneses que participaron en las masacres del capítulo yugoslavo de Shoá (‘Holocausto’). Y según el testimonio en Núremberg de Dieter Wisliceny—brazo derecho del director del sistema de campos de muerte, Adolfo Eichmann—Husseini fue, junto con Eichmann, socio creador y administrador de aquel funesto sistema [24].

Debo señalar algo que—con una documentación desbordante—han dejado muy claro los historiadores Barry Rubin y Wolfgang Schwanitz en su libro Nazis, Islamists, and the Making of the Modern Middle East [25], cuya portada muestra a Husseini, sonriente y satisfecho, pasando revista de sus tropas genocidas de la SS. Y es esto: la afinidad y colaboración entusiasta entre yihadistas y nazis durante la Segunda Guerra Mundial fue la cosa más normal. Lo notable del caso Husseini no fue su colaboración, sino los alcances escalofriantes de sus aventuras con los nazis y su responsabilidad suprema en la gran matanza antijudía.

Dicha responsabilidad no la entienden quienes, en Londres, Nueva York, o México, hacen porras en las calles ‘a favor’ de una ‘Palestina libre,’ creyendo que apoyan a los árabes palestinos y que se redimen como buenos ‘progresistas.’ No entienden porque los grandes medios, las ONGs, y los gobiernos del mundo han suprimido esta historia.

¿Por qué? ¿Por qué no explican nuestras autoridades que Hajj Amín al Husseini, padre fundador del ‘movimiento palestino,’ fue un gran exterminador nazi de judíos? ¿Sería porque el movimiento palestino ahora es distinto? ¿Sería porque Husseini ya no es relevante?

Es totalmente relevante.

Le han dicho a la gente que el conflicto en Oriente Medio es por territorio. Fake news: no es verdad. Esto lo dejó muy claro el propio Husseini, cuando la ONU, luego de que Husseini exterminara a los judíos europeos, votó en 1947 partir el Mandato de Palestina en dos Estados, uno para los judíos y un segundo Estado para los árabes palestinos (el primero, Jordania, ya se había llevado 3/4 partes del Mandato original). A nombre de todos los palestinos, Husseini dijo que no—no quería un Estado—. Quería negárselo a los judíos. Su seguidor, Azzam Pasha, secretario general de la Liga Árabe, anunció en público—orgulloso—que de establecerse un Estado judío, por pequeño que fuera, seguiría “una guerra de exterminio” antijudía [26]. Otra.

Pero los Estados árabes combinados perdieron la Guerra de 1948 contra un puñado de israelíes peleando sin artillería pesada. Entonces Husseini, en los 1950, creó Al Fatah para conseguir la meta que, según las minutas de los nazis, Husseini y Hitler pactaron en Berlín aquel día que se conocieron: “la destrucción del elemento judío que reside en la esfera árabe bajo protección del poder británico,” es decir, el exterminio de todos los judíos que viven en lo que ahora es Israel.

Alcanzar dicha meta requiere envenenar las mentes de los árabes palestinos—desde chiquillos, para que no resistan—y esclavizarlos a una cultura de muerte. A eso se ha dedicado Fatah, hija pródiga de Husseini, que se tragó a la OLP y ahora se hace llamar ‘Autoridad Palestina’ [27]. Y desde hace mucho lo logró, como dejó claro un reporte de Newsweek fechado 1977.

Israel tenía entonces diez años gobernando Judea & Samaria y Gaza, luego de que Gamal Abdel Nasser de Egipto, aliado con otros Estados árabes, lanzara en 1967 una guerra genocida anunciada—otra—y perdiera. Bajo gobierno israelí, las condiciones objetivas de los árabes palestinos en los territorios disputados—en empleo, ingreso, comercio, derechos civiles, y libertades democráticas—habían “pegado un brinco” hacia arriba, reportaba Newsweek. Esto repetía el patrón de principios de siglo, cuando el arribo de sionistas había bendecido a los campesinos árabes, o felahin. “Sin embargo,” relataba Newsweek, “los árabes dicen nunca haber sido más infelices” [28]. Habían sido inoculados, ahora sí, con décadas de adoctrinamiento a manos de los seguidores del recién fallecido Husseini, y eran ideológicamente inmunes, ya, a los hechos objetivos.

El adoctrinamiento

La expresión dramática de aquel adoctrinamiento puede verse hoy en las escuelas de la ‘Autoridad Palestina’ en Judea & Samaria, donde chiquillos árabes aprenden a decir—bajo la mirada orgullosa de sus tutores—que su mayor anhelo para cuando ‘sean grandes’ es convertirse en shahid, es decir, en ‘mártires’ que destruyen sus propias vidas con tal de llevarse algunos judíos.[29] La ‘Autoridad Palestina,’ en su canal de televisión, presume orgullosa las entrevistas con chiquillos que apenas balbucean pero ya entienden lo glorioso que será destruir sus vidas asesinando judíos, sus ‘enemigos’.[30] Hay que verlo para creerlo.

Lo que más me dolió fue un programa para niños donde la ‘tutora,’ una jovencita, habla con dos pequeñuelas, muy tiernas (5 años a lo sumo).

TUTORA: ¿Qué hace un policía?

MUÑECO [con voz de pito]: Atrapa ladrones y gente que se porta mal.

TUTORA: Y mata judíos, ¿verdad?

NIÑAS [sonriendo]: Sí.

TUTORA: ¿Quieren ser como él?

NIÑAS [Asienten con la cabeza].

TUTORA: ¡Cuando crezcan, Alá lo quiera!

NIÑA: Para que pueda yo disparar a los judíos.

[El muñeco exclama contento.]

TUTORA: ¿A todos? ¿A todos?

NIÑA [sonriendo]: Sí.

TUTORA [complacida]: Muy bien.[31]

A todos. Desde chicos aprenden cuál es la meta final: genocidio.

Los mismos niños son utilizados como bombarderos suicidas. Sus padres, sus tíos, sus maestros—todos adoctrinados por el mismo sistema—los ofrecen orgullosos al sacrificio humano. [32]Para dicho fin, y otros también, son primero entrenados como soldados desde muy pequeños.

La ONU lo niega. En su documento de 2001 sobre este tema afirma: “no hay entrenamiento militar de niños en las escuelas normales [de la Autoridad Palestina].” Dichas escuelas son todo menos normales, pero en todo caso la ONU enseguida concede:

“Empero, en el verano de 2000 se estimó que casi 50,000 niños [palestinos] habían sido enrolados en campos militares que incluían disciplina militar y entrenamiento con armas ligeras. Estos fueron organizados principalmente por una institución gubernamental [de la ‘Autoridad Palestina’] llamada Unidad de Tutoría Política y Entrenamiento.”[33]

Son campamentos de verano:

El New York Times reportó que más de 25,000 niños palestinos en tan sólo un verano asistieron a [tan sólo] un campamento que enseñaba cómo secuestrar y emboscar, así como el uso de armas y otras competencias necesarias para la guerrilla.”[34]

Nuevamente hay que verlo para creerlo. Un video muy útil muestra a Yasser Arafat (líder de OLP/Fatah) retando, “¡Deme pruebas!”, a una mujer que le pregunta sobre el entrenamiento militar que impone a los niños palestinos. El resto del video presenta las pruebas.[35]

Para motivar la participación masiva—ya sea activa, de apoyo secundario, o de apoyo moral—en los ataques terroristas, la Autoridad Palestina vierte muchísimo dinero, como prioridad principal, en convertir al terrorismo en un camino seguro—casi el único—para el enriquecimiento y prestigio de las familias palestinas, como documenta el periodista e historiador Edwin Black.[36]

Bien dijo Golda Meir, primer ministro israelí: “La paz llegará cuando los árabes amen a sus propios hijos más de lo que nos odian a nosotros.”

¿A nadie le preocupa esto?

Ahora bien, todo el material aquí aludido está fácilmente accesible, desde hace muchísimos años, para periodistas, militantes de ONGs, y funcionarios de gobierno de todo el mundo, incluidos sus representantes en la ONU. ¿Dónde están entonces—me pregunto—los abogados sollozantes de los árabes palestinos para denunciar este atraco contra generaciones enteras de niños?

Qué ruido se escuchó—¡y bien hecho!—contra los sacerdotes católicos pederastas. Obviamente hay quien se preocupa por los niños católicos. Pero ¿por qué nadie defiende a los niños palestinos? ¿Será que nadie se ofende de ver que les enseñen (¡en la tele! ¡en la escuela!) a desear y amar su muerte? ¿Será que nadie se ofende de ver que, siendo todavía niños, los agreguen a las filas de terroristas asalariados por la propia ‘Autoridad Palestina,’ y que sacrifiquen sus mentes, cuerpos, y vidas en el altar del odio? ¿Nadie?

No—no sería correcto decir ‘nadie’—. Sí he visto mucha preocupación por parte de organizaciones israelíes como Palestinian Media Watch MEMRI. Quienes ahí laboran, dedicados a monitorear los medios y las escuelas de la Autoridad Palestina, son casi los únicos en lamentar—con dolor genuino—la destrucción de la cultura y futuro palestinos.

Y también hay algunos árabes palestinos—totalmente desamparados por los occidentales que se auto proclaman ‘pro palestinos’—que se preocupan por sus niños y resisten el programa de adoctrinamiento. Sus ‘líderes’ les propinan muerte para que otros entiendan que ahí nadie se sale de la raya. Cualquiera que resista a la Autoridad Palestina es llamado ‘colaborador’ (con los israelíes) para ser luego visitado por sus hampones.[37]

Pero la ONU, nada. No se ve a la ONU, supuesto guardián de los derechos humanos, emitir la denuncia que toca. ¿Por qué será?

¿Será que los árabes palestinos no son realmente interesantes—en sí—para casi nadie? ¿Será que estamos realmente interesados, y nada más, en los judíos?

¿Será que ONGs, gobiernos musulmanes, grandes medios, terroristas yihadistas, gobiernos occidentales, izquierdas comunistas, izquierdas progresistas, izquierdas moderadas, neonazis, la Iglesia Católica, la ONU, etcétera, están todos ‘a favor’ de los palestinos porque eso los coloca en contra de los judíos?

¿Acaso seguimos siendo la misma civilización antisemita que durante siglos ha organizado enormes matanzas de judíos? ¿Será por eso que el presunto ‘apoyo a los palestinos’ se expresa ahora, en las calles de Nueva York (¡válgame!), con ataques violentos a civiles judíos?

¿Será que preferimos convencernos de la supuesta perfidia de los judíos para que nosotros, hijos de una ‘civilización’ que los extermina, podamos—mojigatos y santurrones—propinarles sermones (y macanazos)?

¿Será que no soportamos la culpa y la vergüenza que arrastra nuestra cultura y por eso queremos decir que hemos tenido razón, que los judíos habrán de merecer la siguiente gran matanza, y así disculpar las anteriores? ¿Será….?

¿Acaso no existe, en nuestro fuero interno, la menor intención de cobrar sentido y trascender nuestra historia?

Prefiero pensar, para beneficio de nuestras almas, que los antisemitas violentos son pocos y que el problema del resto es que no tenemos acceso fácil a los hechos. Prefiero pensar que hemos sido víctimas—como los niños palestinos—de un gran programa de guerra psicológica que administra nuestra realidad, preparando así la siguiente gran matanza antijudía, de nuevo organizada—como la anterior—por las élites de poder occidentales y musulmanas.

Dichas élites occidentales y musulmanas son ‘la ONU.’ Y sus intenciones quedan expuestas en esta imagen que nos vale mil palabras: en 2015 la ONU se vio forzada a admitir que Hamas y/o Yihad Islámica en Gaza usan, como almacenes y plataformas de lanzamiento de misiles, las escuelas infantiles de UNRWA.[38]

¿Cuál es la lección profunda?

La lección profunda es ésta: los antisemitas siempre lastiman a su propia gente y la adoctrinan para que ella misma se haga daño. Los ‘líderes’ palestinos esclavizan, adoctrinan, y asesinan a su gente tal y como Adolfo Hitler esclavizó, adoctrinó, y asesinó a los alemanes. Primero a los alemanes y luego a otros occidentales. Con la Segunda Guerra Mundial, Hitler mató entre 5 y 6 millones de judíos, cierto. Y ¿qué creen? También mató a más de 54 millones de no judíosY a cientos de millones másde no judíos, ojoles arrebató todas sus libertades: los convirtió en esclavos.

El antisemitismo es veneno para el judío—¿y para el no judío? ¡también!—.

Luego de otra gran matanza antijudía, y de otro gran colapso de Occidente, ¿qué será de nosotros, los occidentales? Seremos esclavos, como ya son los palestinos. Es un asunto estructural, estratégico, y táctico: nos seducen al antisemitismo para con ello destruirnos. Si lo hubiésemos ententido la vez anterior, y hubiésemos enfrentado con entereza a los antisemitas, nos hubiésemos ahorrado una guerra mundial.

Urge integrar esta lección; a punto estamos de repetir la historia. Pues los ayatolás iraníes—cuyo régimen fue creado por OLP/Fatah (otro detalle que nunca te explican)—ya están en la puerta de Israel, buscando armas nucleares, y prometiendo repetir el genocidio. Pero los occidentales de a pie, sin entender, salen a las calles a exigir más poder para OLP/Fatah, cuyos vástagos iraníes preparan la destrucción de Israel y después la nuestra (no es un secreto—lo anuncian en voz alta—).

La defensa de un Occidente libre, luego entonces, empieza con la defensa de los árabes palestinos—es decir, con la denuncia de los antisemitas que los gobiernan—. Estamos a tiempo todavía.

Notas al pie y referencias:

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/UNRWA

[2] https://jcpa.org/article/un-relief-works-agency-unrwa/

[3] Los empleados de UNRWA están documentados aquí:
https://www.unrwa.org/careers/working-unrwa

[4] Los empleados de UNHCR están documentados aquí:
https://www.unhcr.org/figures-at-a-glance.html

[5] Para las cifras de refugiados y desplazados:
https://www.unhcr.org/figures-at-a-glance.html

Para la responsabilidad de UNHCR con los desplazados:
UNHCR and the internally displaced: questions and answers; 01 March 2000; by UNHCR
https://www.unhcr.org/protection/idps/3b84d419b/unhcr-internally-displaced-questions-answers.html

[6] UNRWA Launches 2020 Budget Appeal for US$ 1.4 Billion; UNRWA Press Release; 31 January 2020.
https://www.unrwa.org/newsroom/press-releases/unrwa-launches-2020-budget-appeal-us-14-billion

Update on budgets and funding (2020-2021); Executive Committee of the High Commissioner’s Programme; Standing Committee, 79th meeting; 26 August 2020.
https://www.unhcr.org/5f630cb64.pdf

[7] https://www.unrwa.org/palestine-refugees

[8] https://www.youtube.com/watch?v=r_Sla9wgGsg

[9] Who is killing Palestinian children? None other than Hamas, the rulers of Gaza, are responsible for the general humanitarian crisis there; The Jerusalem Post; 7 August 2014; by Anna Geifman
https://www.jpost.com/opinion/op-ed-contributors/who-is-killing-palestinian-children-370284

Palestinian Media Watch republicó este artículo con las ligas a toda la documentación en que se basó, aquí:
https://palwatch.org/page/6632

[10] Israel and Hamas Are Kept Off a Grim List; The New York Times; 8 June 2015; by Somini Sengupta
https://www.nytimes.com/2015/06/09/world/middleeast/israel-and-hamas-are-kept-off-a-grim-list.html?_r=0

[11] Child Soldiers Global Report 2004 – Occupied Palestinian Territories; Refworld; UNHCR
https://www.refworld.org/docid/4988063ac.html

[12] Los israelíes son famosos por hacer todo lo posible para tratar de evitar bajas de no combatientes. Es precisamente por esta razón que Hamas—que no tiene moral ni escrúpulo—usa a sus propios niños de escudos humanos: porque saben que los israelíes tratarán de proteger las vidas de los niños palestinos. Siendo que 1) la política de Hamas es educar a sus niños a anhelar la muerte y perecer como shahid; 2) que Hamas mismo mata a estos niños con tal de llevarse algunos israelíes; y 3) que los soldados israelíes saben contra quién pelean, ¿por qué irían a pensar los israelíes que un niño palestino les sirve—a ellos—de escudo humano? Es obvio, en este contexto, que la acusación contra los soldados israelíes de haber usado un niño palestino de escudo es extraordinaria, por lo cual se precisaba de una documentación muy cuidadosa—cosa que la ONU no tiene—.

El pie de página de la ONU es inútil, pues ni cita ni mucho menos liga a un documento específico. Pero yo encontré lo que parece ser la nota original del incidente y es obvio que la acusación es falsa. El niño palestino que mencionan en este reporte fue arrestado—según todos: palestinos e israelíes—por aventar piedras a los soldados israelíes. Los soldados, según la acusación, lo ataron al cofre de un todoterreno para usarlo de escudo humano y protegerse así de las piedras. En la foto, empero, se aprecia al niño descansando. Una persona que teme ser alcanzada por una piedra recoge las rodillas, mete la cabeza, y rodea con sus brazos; si puede, se pone de lado. Este niño está de frente, con el cuerpo totalmente extendido y las manos sobre el vientre, plácidas y relajadas. La cabeza, la cara, y su sexo están totalmente desprotegidos y expuestos. No parece asustado, aunque sí se ve molesto (fue arrestado). Los únicos testimonios que alegan que este niño fue empleado como ‘escudo humano’ en una lluvia de piedras son del niño y de su papá. En todo caso, las autoridades israelíes dijeron que investigarían el incidente, porque usar niños palestinos de escudo humano no es política israelí, como sí lo es en el caso de Hamas.
https://files.abovetopsecret.com/files/img/mg503bb1c5.jpg

[13] La ONU presenta la acusación como hecha por Defence for Children International, quienes, según el reporte de la ONU, realizaron entrevistas con niños de Gaza detenidos y luego soltados por los israelíes. Encontraron, dicen, que “60 por ciento de los niños entrevistados, algunos no mayores a los 12 años, habían reportado tortura u otras formas de coerción” a manos de los israelíes.

La acusación es muy grave. Hay que preguntar: ¿pudieran estar mintiendo estos niños envenenados por Hamas, que “anhelan morir como mártires,” y que fueron detenidos por violencia antiisraelí? Sí. La ONU precisa aquí de una confirmación cuidadosa. ¿La tiene? Pues no la presume. El pie de página (es el número 3) no refiere a un documento que otros puedan consultar.(a)

Y ojo, que la presunta fuente, Defence for Children Internacional (DCI), aunque la llamen ‘organización no gubernamental,’ es prácticamente un órgano de la ONU—es decir, de casi todos los gobiernos del mundo—, pues DCI fue creada “en estatus consultivo con el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, UNICEF, UNESCO, y el Consejo de Europa.”(b)

Siendo así, es natural que la ONU se apoye en ella. Pero ¿debemos también nosotros confiar en DCI? Según NGO Monitor, cuyas investigaciones destapan lo que esconden los hermosos nombres de las presuntas organizaciones no gubernamentales, la respuesta es no. ¿Por qué? Porque DCI “produce informaciones falsas y erróneas sobre los menores palestinos y sus interacciones con las estructuras legales y de seguridad israelíes.” Y lo más serio es que “numerosos individuos presuntamente vinculados con la organización terrorista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) han sido empleados y nombrados al consejo de DCI-P” (son las siglas de Defence for Children International – Palestine Section).(c)

Fuentes en este pie de página:

(a) Child Soldiers Global Report 2004 – Occupied Palestinian Territories; Refworld; UNHCR
https://www.refworld.org/docid/4988063ac.html

(b) https://www.ngo-monitor.org/ngos/defence_for_children_international_palestine_section/

(c) https://www.ngo-monitor.org/reports/defense-for-children-international-palestines-ties-to-the-pflp-terrorist-organization-2/

[14] https://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Popular_para_la_Liberaci%C3%B3n_de_Palestina

[15] Levin, K. 2005. The Oslo syndrome: Delusions of a people under siege. Hanover, NH: Smith and Kraus. (p.219)

[16]  Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (pp.156-157).

[17] Los felahin, que “formaban la masa de la población (casi 70 por ciento), vivían en los 850 pueblos árabes de la región,” y eran sujetos a una “explotación feroz por parte de los terratenientes y usureros.” No faltaban voluntarios para pisotear a los felahin: “En el pueblo,” explica Weinstock, “el campesino estaba a la merced del sheik, del gobernador, del cobrador de impuestos, y de los mercaderes y usureros que competían por estrujarlo.”

Escribe Weinstock:

“En 1936… la deuda promedio de una familia campesina árabe—£25-30 al año—equivalía o excedía su ingreso anual. En estas condiciones no había esperanza alguna de escapar el endeudamiento crónico. …Las tazas de interés, por lo general del 30 por ciento, a veces eran del 50 por ciento. En condiciones semejantes, y tomando en cuenta la mentalidad parasítica de los terratenientes, quienes consideraban a sus tierras sobre todo como una inversión [especulativa], la agricultura árabe era refractaria al progreso.”

Fuente: Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (pp.52, 157-159).

[18] El reconocimiento de Weinstock sobre el hecho de que los judíos sionistas compraban en lugar de arrebatar tierra está en el siguiente pie de página. Pero aquí quiero dejar claro que Hajj Amín al Husseini también lo reconoció.

En 1936-39 Husseini lanzó su cuarta oleada terrorista antijudía, bautizada ‘Revuelta Árabe,’ abastecido con armas que enviaban Benito Mussolini y Adolfo Hitler. El gobierno británico, soberano de ‘Palestina,’ envió un equipo de investigación encabezado por Lord Peel. Su consigna era establecer qué sucedía y para ello llamaron a comparecer al gran muftí Husseini.

“Su Eminencia nos dibujó un escenario de árabes que eran expulsados de sus tierras y de pueblos que fueron destruidos,” dijo Sir L. Hammond al muftí. “Lo que quisiera saber es si el Gobierno [Británico] de Palestina, la Administración, adquirió la tierra y luego se la dio a los judíos.” En realidad era la Agencia Judía sionista quien adquiría las tierras, pero el punto era el mismo: las tierras que ahora cultivaban judíos, ¿habían sido arrebatadas por la fuerza o adquiridas en transacciones comerciales?

MUFTÍ: En la mayoría de los casos las tierras fueron adquiridas.

HAMMOND: Quiero decir adquiridas por la fuerza—con compulsión, como si hubiesen sido adquiridas para uso público—.

MUFTÍ: No, no fue así.

HAMMOND: ¿No fueron adquiridas por la fuerza?

MUFTÍ: No.

HAMMOND: ¿Pero entonces estas tierras que ascienden a los 700,000 dunams de hecho fueron vendidas?

MUFTÍ: Sí, fueron vendidas, pero el país fue puesto en condiciones para facilitar aquellas adquisiciones.

HAMMOND: No estoy seguro de estarle entendiendo. Fueron vendidas. ¿Quién las vendió?

MUFTÍ: Los terratenientes.

HAMMOND: ¿Árabes?

MUFTÍ: En su mayoría eran árabes.

HAMMOND: ¿Hubo alguna compulsión para que vendieran? Y si así fue, ¿quién lo hizo?

MUFTÍ: Como en otros países, hay gente que se ve forzada por las circunstancias, las fuerzas económicas, a vender su tierra.

Ni siquiera Husseini, líder de la ‘revuelta,’ pudo decir que los judíos hubiesen arrebatado tierras por la fuerza. O sea, a diferencia de los europeos y musulmanes—que luego de robar, esclavizar, y exterminar en América, gran parte de Asia, y África del Norte ahí se quedaron, que en muchos de esos lugares no parecen dispuestos a regresarle aquellas tierras a sus dueños originales, y que ahora osan condenar la presencia judía en Oriente Medio—los judíos ofrecieron dinero (y bastante) a cambio de la tierra que deseaban labrar. Tierra que nadie usaba.

Fuente: Peters, J. (2002[1984]). From Time Immemorial: The Origins of the Arab-Jewish Conflict Over Palestine. Chicago: JKAP. (pp.433-34)

[19] Dice Weinstock que “cuando se discute la compra de tierras por parte de las organizaciones sionistas en Palestina, tiende a omitirse que estas transacciones sucedieron gracias a lo ansiosos que estaban los grandes terratenientes árabes por vender sus tierras.” ¿Y por qué tan ansiosos? Porque “los sionistas pagaron bien cara su Tierra Santa,” y su afán de compra produjo “una oleada muy lucrativa de especulación en el mercado de bienes raíces: el precio de un dunam cerca de Rishon-le-Zion, en un principio de 8 chelines [£1 = 20 chelines antes de la decimalización], se había vuelto de £10 a £25 para el año 1931,” un aumento de más de 3000%. Pero si los judíos estaban enriqueciendo descomunalmente a los adinerados terratenientes árabes, ¿puede hablarse de injusto despojo? Naturalmente que no.

Habrá que alegarse, pues, un costo para los campesinos. “Estas ventas a precios exagerados, que produjeron grandes fortunas para la clase usurera, parasítica, de los efendi,” dice Weinstock, “fueron desastrosas para los felahin, quienes fueron expulsados de las tierras que habían estado labrando.” Y añade: “El despojo de los felahin era la esencia misma del problema palestino, tanto como dilema nacional como cuestión social. Algunos autores han querido darle la vuelta a esta consecuencia directa del proyecto sionista.”

O sea que según Weinstock “algunos autores” han querido ofuscar que los problemas de los musulmanes humildes en esta región eran culpa de los judíos, pues eran consecuencia de la compra sionista de tierras.

¿Cuál es el problema con su argumento? Es obvio: Weinstock mismo explica que los campesinos sufrían bajo la explotación y opresión de la clase feudal árabe, pues los efendi se habían apoderado de sus tierras y los mantenían en semiesclavitud. Dichas desigualdades cundían en todo el mundo musulmán; no eran culpa de los sionistas, ni podían ellos fácilmente solucionarlas. Hace falta un enorme deseo de culpar a los judíos para achacarles que una clase gobernante extranjera estuviera oprimiendo a sus trabajadores. Y en todo caso los sionistas no tenían más remedio que comprar de quien tuviera título.

Pero lo más incómodo para Weinstock es que, aunque quiera culpar a los judíos por la expulsión de los campesinos, él mismo admite que muchos “felahin [fueron] desplazados en la compra de tierras hechas por no judíos.” Es decir, fueron expulsados por árabes en compra y venta de tierra entre árabes. Los sionistas, al contrario, como lo apunta la historiadora Anita Shapira, “prohibían expulsar a los felahin,” y “decían que había que promover los derechos de los trabajadores árabes y mejorar sus condiciones de vida.” Es cierto que algunos sionistas decían que la tierra judía debía ser labrada solo por judíos, pero otros no estuvieron de acuerdo, y cuando se compraban tierras donde los aristocráticos efendi no habían expulsado todavía a los humildes felahin, “los trabajadores árabes eran invitados a quedarse a labrar las tierras judías.”[18] Muy lejos de oprimir a estos árabes, los judíos—que en su mayoría habían sido artesanos humildes en Europa, y se organizaban ahora en sindicatos izquierdistas—se preocupaban por ellos.

Por si lo anterior fuera poco, “las repercusiones del capital [sionista] en Palestina y de la expansión económica se sintieron, a la larga,” reconoce Weinstock. “La agricultura avanzó considerablemente durante este periodo y se vio el comienzo de una evolución hacia el cultivo intensivo. Las hortalizas árabes, que cubrían un área de unos 332,000 dúnams en 1921, se extendía sobre 832,000 dúnams en 1942.”[18] ¿Puede alegarse un desplazo de los árabes cuando la tierra que cultivan, gracias a la influencia sionista, aumenta más del 100% en veinte años?

Y no hemos acabado. Ahí está también el impacto del sionismo, en su conjunto, para los árabes pobres que se quedaron sin tierra qué labrar. Este impacto fue beneficioso, pues muchos de los anteriores árabes campesinos encontraron nuevos empleos en la explosiva economía que produjeron los judíos, empleos muy superiores a la esclavitud en la que hasta ese entonces los habían mantenido los señores feudales con endeudamiento crónico. Weinstock, nuevamente, se ve forzado a reconocer todo esto, muy a pesar del argumento antisionista que se esmera en defender:

[cita de Weinstock empieza aquí]

El uso del ganado vacuno y la avicultura crecieron rápidamente, creciendo un 60 por ciento en 13 años. Los naranjales crecieron a gran velocidad: 22,000 dúnams de cítricos en 1922, 144,000 en 1937. La producción de vegetales se multiplicó por diez entre 1920 y 1938. Pero con todo—y aquí deben culparse las estructuras sociales primitivas y reaccionarias de los árabes—a la agricultura le continuó haciendo falta capital.

Por otro lado, en un periodo de explosión económica e inmigración masiva [tanto musulmana como judía], la escasez de la mano de obra y la fiebre de construcción favorecían el empleo de los árabes. Además, un gran número de árabes palestinos encontraron trabajo en servicios públicos: 18,000 en 1930, y más de 30,000 en 1945. A estos hay que añadir los que eran empleados por compañías concesionadas en las que el capital era judío pero que por estatutos de la compañía misma tenían que emplear una cierta proporción de obreros árabes.

Asimismo, apareció también una industria árabe.

[cita de Weinstock termina aquí]

Fuentes: Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (pp.160-162); Shapira, A. (1992). Land and power: The Zionist resort to force 1881-1948. New York & Oxford: Oxford University Press (p.65).

[20] Los judíos estaban rescatando la tierra del olvido y destrucción que había resultado de su ocupación por musulmanes, y eso la volvió atractiva a “las masas de vagabundos empobrecidos y tradicionalmente ‘sin tierra’ que son endémicos en Oriente Medio.”(a) En 1937 la comisión británica de Peel detalló “los logros de la Patria Nacional Judía [Jewish National Home], incluyendo una economía tan vigorosa que había estimulado un crecimiento del 50 por ciento en la población árabe desde 1921” (énfasis mío).(b)

Hajj Amín al Husseini acusaba a los judíos de haberse llevado la mejor tierra, pero precisamente lo contrario era cierto: “la acusación árabe de que los judíos se habían apropiado demasiada de la buena tierra no pudo documentarse” en el estudio de Peel “porque mucha de la tierra que ellos ahora utilizaban para cítricos había sido originalmente arena desértica o pantano.” Como dice Sachar, “sin duda alguna los árabes, tanto felahin [campesinos] como terratenientes, gozaban de una prosperidad jamás vista en Palestina.”(c)

Inclusive quienes impugnan la justicia de la inmigración judía conceden este punto. Weinstock tuvo que reconocer lo obvio: “No hay la menor duda de que los pioneros judíos sí limpiaron los pantanos, rescataron tierra abandonada y reforestaron los montes, y lo hicieron todo verde otra vez con el uso cuidadoso de técnicas avanzadas basadas en la irrigación racional e intensiva.”(d) El Rey Abdullah de Transjordania, quien participaría en el esfuerzo por destruir el incipiente Estado judío en 1948, escribió en 1946: “ ‘Me asombré de ver los asentamientos judíos… Habían colonizado las dunas de arena, tomado agua de ellas, y las habían transformado en un paraíso.’ ”(e) El resplandor económico que resultó de este rescate fue lo que atrajo a tantos árabes de fuera en busca de una vida mejor, como se documentó en el estudio de Peel.(f)

Pero entonces es difícil alegar que los judíos estuvieran desplazando a los árabes. La percepción de un supuesto desplazo se ha sustentado en el reporte Hope-Simpson de los británicos, publicado en 1930. Es una paradoja, dice Joan Peters, porque de hecho aquel reporte contiene “el reconocimiento de los autores sobre la evidencia y factores que contradicen los cimientos mismos del mito” (énfasis original). El reporte admitía que los funcionarios británicos rutinariamente se hacían de la vista gorda con la inmigración ilegal de miles de árabes. Y no solo eso. El reporte “confiesa que la inmigración ilegal árabe era una ‘injusticia’ que desplazaba a los inmigrantes judíos en potencia” (énfasis original).(g)

Nótese el doble contexto. Por un lado la política británica de favorecer la inmigración ilegal árabe, y por el otro una gran multitud de judíos haciendo el esfuerzo de entrar ilegalmente en los 1930s—porque se escapaban de los nazis—. ¿Qué implica, en estas condiciones, que en la muestra de inmigrantes ilegales atrapados en 1935 haya muchos más musulmanes que judíos?(h) Que estaban entrando grandes, enormes, vastas multitudes de musulmanes. Tantos, que abrumaron por completo la población islámica que ya vivía en ‘Palestina.’

Fuentes en este pie de página:

(a) Peters, J. (2002[1984]). From Time Immemorial: The Origins of the Arab-Jewish Conflict Over Palestine. Chicago: JKAP. (p.201)

(b) Sachar, H. (1982). A history of Israel: From the rise of Zionism to our time. New York: Knopf. (p.204)

(c) Sachar, H. (1982). A history of Israel: From the rise of Zionism to our time. New York: Knopf. (p.204)

(d) Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (p.142).

(e) citado en: Dalin, D. G., & Rothman, J. F. (2008). Icon of Evil: Hitler’s Mufti and the Rise of Radical Islam. New York: Random House. (p.95)

(f) Sachar, H. (1982). A history of Israel: From the rise of Zionism to our time. New York: Knopf. (p.204)

(g) Peters, J. (2002[1984]). From Time Immemorial: The Origins of the Arab-Jewish Conflict Over Palestine. Chicago: JKAP. (pp.296-297)

(h) “The Smoking Gun: Arab Immigration into Palestine, 1922-1931”; The Middle East Quarterly; WINTER 2003 • VOLUME X: NUMBER 1; by Fred M. Gottheil
https://www.meforum.org/article/522#_ftnref28

[21] Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (p.166).

[22] El propio Weinstock califica de racista aquellos “ataques contra judíos transeúntes y dueños de comercios,” seguidos de “violencia de masa” que el propio Weinstock compara con “los pogromos [rusos].” Dichos ataques, dice, son “comprensibles sobre todo porque los líderes sionistas se aliaron con los británicos, quienes alentaban esta distracción de la lucha antiimperialista.”(a)

Quizá valga la pena leer eso dos veces, pues Weinstock se auto contradice.

Weinstock afirma, simultáneamente—en la misma oración—dos cosas: 1) que había una alianza entre británicos y judíos sionistas; y 2) que los británicos ¡“alentaban” la violencia racista árabe contra los judíos! Lo segundo no puede negarse pues está perfectamente bien documentado, y por eso Weinstock, aunque sea terriblemente incómodo para su tesis, se ve obligado a concederlo. Husseini avisaba a los británicos por adelantado de los ataques, y ellos, a la hora acordada, retiraban sus fuerzas de seguridad para negarle amparo a los judíos civiles bajo asedio de los terroristas árabes.(b) Es el modelo de los ‘pogromos’ zaristas: ataques antijudíos por cuenta de civiles, pero coordinados con las autoridades que se hacen de la vista gorda. Por eso mismo Weinstock hace la comparación con los pogromos rusos. Pero resulta absurdo conceder todo eso y afirmar, en el mismo aliento, que los británicos tenían una alianza con los judíos sionistas.

Cierto: ante la Liga de las Naciones, los británicos se habían comprometido a asistir la creación de una patria judía en Oriente Medio. Pero eso había sido a cambio de obtener, de la misma Liga, el territorio del Mandato Británico de Palestina, codiciado por su proximidad al Canal de Suez. Dado ese obvio interés geopolítico, la promesa ‘pro sionista’ de los británicos no demuestra una genuina alianza con los sionistas. Para inferir la verdadera estructura de alianzas es mucho más elocuente que los británicos 1) ascendieran a Husseini al puesto de muftí—y le dieran mucho poder y presupuesto—después de que éste organizara su primera oleada terrorista antijudía (c); y 2) que se coordinaran con él para dichos ataques, por demás “alentando” la violencia de Husseini, como el propio Weinstock concede.

Fuentes en este pie de página:

(a) Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (pp.166-167).

(b) Why did the British encourage and aid the anti-Jewish terrorist violence of the Arabs in British Mandate ‘Palestine’? — John Patterson’s hypothesis; from How did the ‘Palestinian movement’ emerge? The British sponsored it. Then the German Nazis, and the US; Historical and Investigative Research; 13 June 2006; by Francisco Gil-White
https://www.hirhome.com/israel/pal_mov4.htm#patterson

(c) The British, after encouraging the anti-Jewish violence of the early 1920s, rewarded the Arab terrorists and took measures against the Jews; from How did the ‘Palestinian movement’ emerge? The British sponsored it. Then the German Nazis, and the US; Historical and Investigative Research; 13 June 2006; by Francisco Gil-White
https://www.hirhome.com/israel/pal_mov4.htm#1920

[23] Los dueños de predios chicos naturalmente querían enriquecerse vendiendo sus tierras a los compradores sionistas, pero, “bajo presión nacionalista,” misma que aplicaban los grandes terratenientes liderados por Husseini, “los pequeños terratenientes árabes ya no se atrevían a vender sus tierras abiertamente a los judíos.” ¿Qué sucedía? “Mientras que en público los líderes [árabes] arremetían con su propaganda feroz contra los sionistas, denunciando cualquier transferencia de tierra ancestral a los judíos como una traición,” explica Weinstock, “en secreto se enriquecían por medio de las operaciones mismas que tan furiosamente denunciaban.”

“Durante la revuelta de 1936-39,” intervalo que captura la comparecencia del Muftí Husseini ante la Comisión de Peel,

“las guerrillas de Husseini de hecho ejecutaban ‘traidores,’ pero “al mismo tiempo un familiar cercano del muftí [Hussieni] comerciaba con brío en estas transacciones supuestamente criminales, pero con una diferencia notable: esta persona forzaba las ventas de pequeños campesinos árabes a precios despreciables y revendía después la tierra a los judíos a precios altísimos…” En otras palabras, la propaganda hipernacionalista se convirtió en un negocio lucrativo—un fraude gangsteril al estilo estadounidense—para los nobles árabes.”

No lo digo yo—lo dice Weinstock, defensor de aquel movimiento supuestamente nacionalista y anticolonialista—.

Fuente: Weinstock, N. 1979. Zionism: False Messiah. London: Ink Links Ltd. (pp.162-163).

[24] Hajj Amin al Husseini, leader of the ‘Palestinian movement,’ becomes an architect of Adolf Hitler’s Final Solution, and then continues the extermination effort beyond the World War, helping create Al Fatah, the controlling core of the PLO; from How did the ‘Palestinian movement’ emerge? The British sponsored it. Then the German Nazis, and the US; Historical and Investigative Research; 13 June 2006; by Francisco Gil-White
www.hirhome.com/israel/pal_mov4.htm#final_solution

The Nazis and the Palestinian Movement: Documentary and discussion; Historical and Investigative Research; 26 July 2013; by Francisco Gil-White
https://www.hirhome.com/israel/nazis_palestinians.htm

[25] Rubin, B., & Schwanitz, W. G. 2014. Nazis, Islamists, and the Making of the Modern Middle East. New Haven & London: Yale University Press.

[26] Barnnett, D. & Karsh E. 2011. Azzam’s Genocidal Threat. Middle East Quarterly. Fall. (pp.85-88).
https://www.meforum.org/3082/azzam-genocide-threat

[27] El historiador Howard Sachar escribe:

[cita de Howard Sachar empieza aquí]

…en febrero de 1967 el líder [Ahmed Shukeiri] de la OLP [Organización para la Liberación de Palestina] fue herido en un atentado. Por el momento, entonces, la organización estuvo parcialmente inmovilizada por intrigas de facción.

No fue así con un grupo palestino rival, y todavía más radical basado en Siria: Fatah (el Movimiento de Liberación Árabe), organizado varios años atrás por veteranos del anterior Alto Comité Árabe del muftí [Hajj Amín al Husseini].

…Desde el principio, la reputación de Fatah dependía del éxito de su enfoque tradicionalista musulmán de yihad contra Israel, y de los métodos convencionales de infiltración.

[cita de Howard Sacar termina aquí]

Poco después, Al Fatah se comió a la OLP:

[cita de Howard Sachar empieza aquí]

Para [1970]… la fragmentación de la filas de las guerrillas determinaba la naturaleza alterada de su ofensiva contra Israel. Nominalmente, la mayoría pertenecía a una federación coordinadora paraguas, la Organización para la Liberación de Palestina. Sin embargo, esta organización de preguerra dominada por Egipto había sido seriamente lisiada en la debacle de junio y su líder, Ahmed Shukeiri, había tenido que retirarse. Desde entonces, la OLP no había revivido tanto como visto una reencarnación total de membrecía y misión bajo el liderazgo de Yasser Arafat. Consistiendo, ostensiblemente, de representantes de todas las organizaciones guerrilleras, la OLP en su forma resurrecta estaba casi completamente dominada por Fatah, y Arafat mismo era el presidente de su ejecutivo. En este rol fue invitado a participar en las reuniones de la Liga Árabe y ganó subsidios enormes de los ricos países petroleros como Arabia Saudita, Kuwait, y los emiratos del Golfo Pérsico. (énfasis añadido)

[cita de Howard Sachar termina aquí]

Fuente: Sachar, H. 1982 [1976]. A history of Israel: From the rise of Zionism to our time. New York: Knopf. (pp.619, 698)

Al tiempo que Fatah se tragaba a la OLP y reescribía su Constitución, como explican los historiadores Barry Rubin y Wolfgang Schwanitz,

“El 29 de diciembre de 1968, en una junta concertada en el domicilio del ex gran muftí cerca de Beirut, al Husaini ungió a [Yasser] Arafat [lider de OLP/Fatah] como su sucesor. El movimiento sería dirigido pero estos dos líderes secuenciales y su filosofía y métodos similares por unos asombrosos ochenta y tres años, desde que al-Husaini se convirtiera en gran muftí en 1921 hasta la muerte de Arafat en 2004.”

[28] “Los estándares de vida [en Cisjordania] han pegado un brinco de más del 50 por ciento en los últimos diez años, y el empleo se ha doblado, gracias sobre todo al comercio entre Cisjordania [Judea & Samaria] e Israel que tiene ya un monto de $250,000 dólares anuales. Los israelíes han mantenido abiertos los puentes del río Jordán, permitiéndole así a 1 millón de árabes al año cruzar y mantener sus mercados en Jordania donde venden productos como aceite de oliva, jabón, y productos agrícolas. Los israelíes también permiten a los árabes que elijan a sus gobernantes locales, a pesar de que muchos de estos son activistas radicales [es decir, antisemitas]. Sin embargo, los árabes dicen nunca haber sido más infelices.”

Fuente: Newsweek, June 13, 1977, UNITED STATES EDITION, INTERNATIONAL; Pg. 55, 849 words, The West Bank Today, Milan J. Kubic

[29] Sobre el adoctrinamiento ideológico que reciben los niños en las escuelas de la ‘Autoridad Palestina,’ podemos inferirlo de los nombres mismos, pues dichas escuelas han sido nombradas para conmemorar terroristas y nazis, incluyendo una para honrar la memoria del gran exterminador nazi de judíos, Hajj Amín al Husseini. La ‘Autoridad Palestina’ entrevista en su propio canal de TV a los niños ‘educados’ ahí, quienes afirman que admiran a los personajes cuyos nombres adornan sus escuelas, pues su mayor anhelo ‘de grandes’ es ser shahid y morir matando judíos.

Fuente: Palestinian Authority schools named after terrorists and Nazi collaborators; Palestinian Media Watch; by Itamar Marcus
https://www.camera.org/wp-content/uploads/2017/08/PA20Ministry20of20Education20schools20named20after20terrorists.pdf

[30] https://www.youtube.com/watch?v=KXcQ892cKso

[31] https://youtu.be/KXcQ892cKso?t=50

[32] Para ver un ejemplo de esta práctica, léase:

‘Nobody is going to live forever’; BBC NEWS; 16 July 2004; By James Reynolds
https://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/3899015.stm

[33] Child Soldiers Global Report 2001 – Palestinian Authority/Occupied Territories; RefWorld; UNHCR
https://www.refworld.org/docid/498805d928.html

[34] Opinion Editorial; St. Petersburg Times; 16 November 2002; p.14. Este artículo fue reproducido aquí:
https://www.camera.org/article/camera-op-ed-teaching-hate-harms-children/

[35] https://www.youtube.com/watch?v=pNCV33i9Caw

Véase también cómo, en las celebraciones de Fatah, el órgano que gobierna a la ‘Autoridad Palestina,’ hacen marchar a los niños con cinturones de explosivos y armas fingidas.
https://palwatch.org/page/9522

[36] Edwin Black ha documentado con un cuidado exquisito que nada en el presupuesto de la Autoridad Palestina tiene precedencia sobre los pagos a los terroristas (o a sus familias, en caso de que el terrorista haya sido ‘martirizado’). De hecho, “los salarios a los terroristas siempre han ascendido a millones de dólares mensuales.”

Fuente: Black, Edwin. (2013). Financing the Flames: How Tax-Exempt and Public Money Fuel a Culture of Confrontation and Terror in Israel. Dialog Press. Kindle Edition. (pp.188-190, 204).

[37] Esto es muy viejo. Así escribía en 1991 Charles Krauthammer, que conocía algo de historia, sobre la Primera Intifada de los árabes palestinos (iniciada en 1987):

[cita del Washington Post empieza aquí]

En un replay del levantamiento árabe de 1936-1939 [es una referencia a la ‘Revuelta Árabe’ de Husseini], la intifada se ha volcado monstruosamente contra sí misma. Muchísimos más palestinos mueren a manos de sus hermanos palestinos que a manos de los israelíes. “Todo mundo está aterrado de escuchar que tocan a la puerta en la noche,” escribe el diario palestino Al Fajr. “Este temor se multiplica cuando descubres que quien toca no es un soldado [israelí] sino un palestino enmascarado, vestido de negro de pies a cabeza, armado con un hacha o una espada, que pide que el anfitrión, o su hijo o hija, salga ¡‘nada más por cinco o diez minutos’! Al siguiente día, escuchamos en la radio o televisión israelí que un cuerpo atado y desfigurado mostrando señales de tortura y puñaladas ha sido descubierto.”(a)

[cita del Washington Post termina aquí]

Al año siguiente, justo antes de que se firmara el Acuerdo de Oslo, las cosas seguían igual o peor.

[Cita de Agence France Presse empieza aquí]

El lunes el cuerpo de una madre [árabe’] de 30 años fue tirado fuera de su casa en el campo de refugiados de Rafah [en Gaza]. Había parido gemelos apenas hace dos meses. Las ‘Panteras Negras’ de la OLP se jactaron del asesinato.

El 7 de junio, luego de una ola de protestas [de árabes] sobre los asesinatos de docenas de presuntos colaboradores, simpatizantes de HAMAS y de la facción principal de la OLP, Fatah, distribuyeron en Gaza el texto de un ‘pliego de honor.’

Un elemento clave del acuerdo fue el llamado a regular las matanzas de colaboradores a través de los niveles más altos del liderazgo palestino en los territorios. Se condenó el asesinato de inocentes.

El ejército israelí dice que más de 85 palestinos en la Franja de Gaza han sido asesinados como colaboradores en lo que va del año [mes de junio]—añadieron que la mayoría no eran colaboradores.(b)

[Cita de Agence France Presse termina aquí]

¿Cambiaron las cosas con el Acuerdo de Oslo? Ni tantito. Para muestra, una nota periodística de 1994, luego de firmado el acuerdo. Dicha nota reportaba sobre la política de la OLP hacia los terroristas que fueron soltados de las cárceles israelíes como parte de la locura que fueron los Acuerdos de Oslo.

[Cita de UPI empieza aquí]

La policía palestina en la Franja de Gaza entregará armas personales a un grupo selecto de anteriores reos soltados de las prisiones israelíes para que puedan protegerse de homicidios vengativos, dijo un alto líder local de la Organización para la Liberación de Palestina el miércoles.

Los anteriores reos, junto con otros, primero deportados por Israel y luego regresados, habían sido arrestados por asesinar palestinos sospechados de colaborar con Israel. Las fuerza policiaca dice que son blancos para las familias de aquellos que fueron ejecutados cuando Israel todavía ocupaba Gaza.

“Queremos armar a los prisioneros y retornantes para que puedan protegerse de cualquier venganza que quieran cobrarse las familias de los palestinos asesinados por colaborar con Israel,” dijo Rasheed Abu Shbak, alto líder de la facción principal Fatah de la OLP en Gaza, y miembro de la unidad de ‘seguridad preventiva’ de la policía.

La policía ya le dio su metralleta Kalashnikov a Mohammed Ajour, de 27 años, que fue soltado la semana pasada, y que había estado penando tres condenas de vida consecutivas por asesinar tres colaboradores. Abu Shbak dijo que 50 otros también recibirían armas.

El gobierno israelí ha soltado aproximadamente 3,400 prisioneros palestinos desde que se firmó el Acuerdo de Cairo con la OLP el 4 de mayo, para implementar autonomía en Gaza y el pueblo de Jericó en Cisjordania.

Durante el levantamiento palestino, o intifada, más de 600 palestinos de Gaza, sospechados de ser colaboradores con Israel, fueron asesinados por miembros armados de distintas facciones de la OLP y de los islamistas.

Las fuerzas de seguridad palestinas dicen que el fenómeno de familias que matan a los prisioneros recién liberados continúa y se considera serio.(c)

[Cita de UPI termina aquí]

Nótese que es Israel quien arresta a los asesinos de árabes palestinos inocentes; la unidad de ‘seguridad preventiva’ de la OLP, por contraste dramático, arma a los asesinos con metralletas al minuto de ser soltados gracias al Proceso ‘de Paz’ de Oslo.

Fuentes en este pie de página:

(a) Road to Nowhere; The Washington Post; August 2, 1991; Friday, Final Edition, EDITORIAL; PAGE A25, 923 words; by Charles Krauthammer.

(b) Agence France Presse — English, June 16, 1992, News, 854 words, War on collaborators flares up, GAZA CITY

(c) Palestinians arm some former prisoners, United Press International, June 22, 1994, Wednesday, BC cycle, International, 478 words, BY SAUD ABU RAMADAN, GAZA CITY, June 22

[38] UN admits Palestinians fired rockets from UNRWA schools; UN Watch; 7 abril 2015.
https://unwatch.org/un-admits-palestinians-fired-rockets-unrwa-schools/


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Francisco Gil White es catedrático del Itam, donde enseña el curso "La Historia Política de Occidente y el Antisemitismo" Recibió una maestría en ciencias sociales de la Universidad de Chicago, donde su trabajo ganó el premio Earl S. & Esther Johnson, y un doctorado en antropología biológica y cultural de UCLA, cuya tesis ganó el premio al Mejor Nuevo Investigador de la prestigiada Human Behavior and Evolution Society. Durante seis años, enseñó psicología evolutiva y cultural en la Universidad de Pennsylvania. Su trabajo explora las causas del racismo y del conflicto étnico, y en los últimos años se ha concentrado en el antisemitismo, el Holocausto, el conflicto árabe israelí, y la historia del pueblo judío, culminando en un examen de dos y medio milenios de historia occidental a través de la experiencia judía. Su libro, "El colapso de Occidente: el Siguiente Holocausto y sus consecuencias", está a la venta en Amazon.com

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