Enlace Judío – Benjamín Netanyahu, nuevo líder de la oposición política en Israel, pronunció un duro discurso de más de media hora en la sesión de la Knéset de la toma de posesión del nuevo gobierno que lo reemplazará en el poder. “Regresaremos pronto”, prometió.

“Estoy aquí en nombre de los millones de ciudadanos que eligieron el camino de la rectitud y no el camino de agachar la cabeza”, pronunció Netanyahu al inicio de sus palabras.

“Estoy aquí como el mensajero del público elegido por más de un millón de israelíes que votaron por el Likud bajo mi liderazgo y por otro millón que votó por los partidos de derecha, sabiendo que serían parte de un gobierno encabezado por mí”.

Dirigiéndose a sus electores, Netanyahu prometió seguir cumpliendo con “la gran misión de mi vida: garantizar la existencia, seguridad y prosperidad del Estado de Israel“.

El primer ministro declaró su discurso luego de que Yair Lapid, jefe del partido Yesh Atid, decidiera cancelar el suyo en protesta a las molestias causadas por los simpatizantes de Netanyahu durante la intervención de su socio Naftali Bennett, virtual nuevo primer ministro de Israel, que abrió la sesión.

En los comentarios de apertura de su discurso, Netanyahu se enfocó en destacar logros alcanzados a lo largo de su vida de manera personal y en su gobierno de 12 años consecutivos en Israel.

Netanyahu aseguró que gracias a su gobierno de coalición con partidos de derecha y ultraortodoxos, Israel pasó a ser una potencia emergente.

“Lo hicimos con firmeza, a base de fuerza. Cultivando el poder económico, tecnológico, político y de seguridad de Israel“, aseguró.

“Y si estamos condenamos a estar en la oposición”, señaló Netanyahu respecto a él y sus aliados políticos, “lo haremos firmes hasta que derroquemos a este peligroso gobierno y volvamos a liderar al país en nuestro camino”.

En un embate contra Bennett, lo acusó, junto con sus copartidarios en Yamina, de ser parte de lo que calificó como “una falsa derecha”, salvo el legislador Amijai Chikli, que ha decidido no respaldar el nuevo gobierno.

Además, lo acusó de no tener “la posición” para dirigir a Israel ante los retos del país a nivel internacional. “No tiene credibilidad, no tiene capacidad”, sostuvo.

En alusión a su propia posición respecto a las posturas del gobierno de EE. UU. sobre el acuerdo nuclear con Irán, Netanyahu sugirió que Bennett no tendrá el valor de decirle “no” a la administración de Joe Biden en esta materia.

Netanyahu acusó a la mayoría de los miembros del nuevo gobierno de apoyar la revitalización del acuerdo nuclear, algo a lo que su gobierno saliente se ha opuesto por años.

Aunando sobre el tema, Netanyahu aseguró que no le parecería raro que en Irán estén celebrando la llegada del nuevo gobierno de Lapid y Bennett a Israel.

“Saben que sin los esfuerzos que hemos dirigido [en mi gobierno], Irán tendrá un arsenal de bombas para destruirnos”, sostuvo.

“En Irán están celebrando porque entienden que a partir de hoy habrá un gobierno débil e ineficaz en Israel que se alineará efectivamente con los dictados de la comunidad internacional.

Al referirse a lo que Bennett pronunció en su propio discurso poco antes, en el que reafirmó su oposición al acuerdo nuclear con Irán, Netanyahu dijo: “Ahora estoy dos veces más preocupado: Bennett siempre hace lo contrario de lo que promete”.

“Por ello tengo un mensaje para los que celebran: la oposición en Israel tendrá una voz clara y fuerte. We’ll be back soon (regresaremos pronto)”, remató en inglés.

El mandatario saliente también sugirió que la nueva administración será incapaz de defender a Israel ante la Corte Penal Internacional y no podrá con la presión de EE. UU. sobre los asentamientos en Judea y Samaria (Cisjordania) y los desalojos en Jerusalén Este.

“¿Cómo podremos evitar promover el establecimiento de un Estado palestino cuando una clara mayoría en el [nuevo] gobierno apoya su establecimiento?”, cuestionó.

En alusiones al virtual nuevo ministro de Finanzas, su exsocio Avigdor Liberman, Netanyahu exhortó a “tratar de estropear la estupenda economía [del país] lo menos posible, para que podamos arreglarla lo antes posible cuando regresemos al poder”.

En más ataques personales a Bennett, Netanyahu reiteró sus acusaciones en su contra por prometer, antes de las elecciones, en no unirse a un gobierno con Lapid o con Mansour Abbas de Ra’am, hecho que eventualmente terminó por ocurrir.

Netanyahu acusó de nuevo a Bennett de cometer “el fraude del siglo” por unirse a un gobierno con partidos de centro y derecha contrario a sus promesas, y alegó que si su electorado hubiera sabido de antemano esto, su partido no habría logrado ingresar a la Knéset.

Bennett llevó miles de votos de la derecha a la izquierda. Hizo esto creyendo que la gente lo olvidará, pero no olvidará este fraude y le cobrará esto en las urnas”, expresó.

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