Enlace Judío – El ex primer ministro israelí Benjamín Netanyahu habló varias veces en los últimos días con el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, y el director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, presuntamente a espaldas de su sucesor, Naftali Bennett.

El partido Likud de Netanyahu inicialmente filtró detalles de las conversaciones a varios medios de comunicación israelíes el miércoles, que informaron que las llamadas se realizaron sin el conocimiento de Bennett, según The Times of Israel.

Más tarde, la oficina de Netanyahu publicó un video en el que dijo que los ejecutivos farmacéuticos le informaron sobre el suministro de vacunas y sobre la propagación de la variante Delta.

Netanyahu dijo que llegó a la conclusión de que Israel necesita millones de dosis más y comenzar “inmediatamente” a administrar dosis de refuerzo a los adultos mayores de 50 años.

“Esta es la única forma de proteger a la población, salvar vidas y mantener la economía abierta a la luz del brote de la variante Delta“, dijo Netanyahu en el video.

Pfizer ha estado buscando la autorización de la FDA de EE. UU. para la aplicación de una tercera dosis, aunque el regulador y funcionarios de salud israelíes han dicho que no hay pruebas de que se necesiten refuerzos en este momento.

Por el momento, Israel ofrece actualmente una tercera dosis a los inmunodeprimidos, debido a que verificó que 2 dosis no son suficientes para ellos debido a su especial situación.

No obstante, el Ministerio de Salud alertó el domingo a los servicios de salud y las clínicas para que no administren una tercera dosis de refuerzo de la vacuna COVID-19 a la mayoría de los pacientes sometidos a tratamiento contra el cáncer, debido a que estos, precisó, sí poseen protección robusta con un esquema de 2 dosis.

Durante semanas, Netanyahu ha insistido en que las terceras dosis son necesarias, pero algunos analistas han cuestionado si la posición está más arraigada en su deseo de distanciarse de las políticas del nuevo gobierno sobre la pandemia.

En un video publicado en sus canales de redes sociales el 1 de julio, Netanyahu declaró que “de las conversaciones que he tenido con algunos de los mejores expertos del mundo, creo que la tercera [dosis] de vacuna debería administrarse a la población mayor de 50 años a partir de agosto, para terminar la tarea a finales de septiembre”.

La exitosa campaña de vacunación de Israel se lanzó durante el mandato de Netanyahu, después de que consiguió acuerdos que convirtieron a Israel en el país líder mundial en inmunizaciones contra COVID-19.

El lunes, el Canal 13 reportó que Israel llegó a un acuerdo secreto con Pfizer-BioNTech, según el cual la compañía farmacéutica proporcionaría de inmediato envíos de dosis al Estado judío si Israel aprobase la necesidad de una tercera dosis.

Esto reemplazaría los acuerdos existentes sobre entregas, con Israel programado para recibir un pequeño envío a principios de agosto y otra entrega más grande en octubre, dijo la cadena.

Las cifras de contagios del Ministerio de Salud publicadas el miércoles mostraron que hubo 1,410 nuevos casos de COVID-19 diagnosticados el martes, en comparación con una carga diaria de casos de solo unas pocas docenas hace un mes.

La reserva actual de vacunas Pfizer-BioNTech de Israel expirará a fines de julio, pero Bennett anunció a principios de este mes que había negociado un nuevo acuerdo con Pfizer para adelantar una entrega proyectada para el 1 de agosto.

Ese acuerdo tenía la intención de permitir la continuación. de una campaña destinada a vacunar a jóvenes de 12 a 15 años.

También está previsto que Israel reciba 700,000 dosis de Corea del Sur en algún momento después de que ambas naciones acordaran un intercambio de viales próximos a expirar.

Se cree que la variante Delta del coronavirus tiene más éxito en eludir las vacunas que las variantes anteriores del virus.

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