Enlace Judío México e Israel- Extraordinario sermón del rabino Marcelo Rittner en Erev Rosh Hashaná 5882. Sus palabras llevan esperanza a muchos que se encuentran, de pronto, en el fondo de la tristeza. Su mensaje es claro: “Tengan fe. Estamos juntos”.

“El ingenio humano nunca deja de sorprenderme. Tomemos los emojis, por ejemplo. Agregar un ícono de imagen a un mensaje de texto o de FaceBook nos permite agregar al menos una pequeña muestra de la emoción que queremos transmitir como una sonrisa cariñosa o una mano reconfortante en un hombro. Para muchos sus favoritos son los de un corazón. Hay corazones simples, corazones felices, rotos, con una lágrima. Mi favorito es el que llamo corazones recíprocos: dos corazones que parecen acercarse y rodearse entre sí, un símbolo y una promesa de estar el uno para el otro.

Así en esta primera noche de Rosh Hashaná quiero transmitirles mi sentimiento no apenas en palabras. Familia Bet El, para cada uno y todos ustedes con todo mi cariño… (muestro un poster con dos corazones abrazados)

Bien, hoy comenzamos un nuevo año. Pensábamos que el Covid ya sería historia. Lamentablemente no fue así. Así que nuevamente debemos rezar protegidos. Por cada uno y por todos. Conectados entre nosotros y con Dios.

Estamos viviendo tiempos de fragilidad, de añoranzas, de esconderse bajo la cobija, de sabernos vulnerables, de temor, de resiliencia. Para todas las edades ha sido un tiempo de duro aprendizaje y difícil convivencia.

Difícilmente no haya casa en la que la pandemia no causó desolación y difícilmente alguno no haya conocido alguien [email protected] o mas triste, víctima mortal del Covid. Este dolor nos ha hecho crecer a todos. Nuestro deseo de refuá shleima, una pronta sanación a todos los enfermos, y nuestro abrazo de consuelo a los familiares que lloran la partida de su ser querido. ¿Qué has aprendido de esta crisis?

Yo he aprendido que nuestra fuerza sólo puede surgir de la creencia de nuestra fragilidad compartida, de nuestra solidaridad. He aprendido que nadie es asintomático al miedo de morir. He aprendido que cada momento de nuestra vida está tratando de decirnos algo, pero muchos pretendemos no escuchar. He aprendido que debemos ser humildes. He aprendido que debemos transformar este momento en uno de sanación. He aprendido que el sentido del tiempo se rompió y nos impide tener una visión de futuro, y eso torna muy emocionales y temerosos.

Alguien expresó: “¡El cambio es inevitable, el crecimiento es opcional!”. ¿Acaso no es esa una de las tareas centrales de estos días sagrados? Hurgar en nuestro corazón los errores cometidos y reconocer nuestras fallas. Rezar por una nueva oportunidad. Pero también debe ser tiempo de contar nuestras bendiciones, fortalezas, nuestra bondad y nuestro potencial.

“¡El cambio es inevitable, el crecimiento es opcional!”. Y Rosh Hashaná se trata de poder escribir un nuevo capítulo en el Sefer Hajaim, en el libro de la vida. Tu vida. Escribir una historia de la resiliencia que emerge de la adversidad.

Hay un conocido video de 1972, donde Abraham Joshua Heschel fue entrevistado para un programa de televisión. El entrevistador le preguntó a Heschel: ¿“No sería genial si no tuviéramos problemas”?
Y el maestro, respondió: “Déjame darte una imagen ficticia. Aquí se encuentra un hombre. Y te digo que este es un hombre sin problemas. ¿Sabes por qué? ¡Él es un tonto! Porque el ser humano tiene problemas. La vida es un desafío y la desgracia de nuestro tiempo es reducir nuestra vida a la búsqueda del placer. No estoy en contra del placer. Pero la grandeza de la vida es la experiencia de crecer al enfrentar un desafío. El hecho es que, si todavía respiramos, tenemos problemas. Es la forma de vida.

Aunque cada uno se ve afectado de diferentes maneras, nadie está exento. El fondo es que, cuando somos desafiados y probados, responder, es lo nos hace crecer, porque los desafíos nos hacen más fuertes. La realidad es que los seres humanos estamos equipados para sobrevivir.

Les confieso que, en estos días, no rezo al Dios de las dudas, de la sofisticación, de la frustración, del silencio.

En Rosh Hashaná 5782, quiero sentir a Dios como era como mi mamá cuando yo era niño. A quién podía acudir cuando tenía miedo, quién podía abrazarme y rodearme en sus brazos y escucharla decirme que todo estaría bien, que todo saldría bien y que creyera en mí mismo. Es todo lo que necesito en este Iomtef, y también lo deseo para para cada uno de ustedes.

Preciso la fe, crecer, escribir una nueva página junto a mis seres queridos, mis amigos, amigas. Preciso poder reírme con ellos, abrazarlos, y sentirnos todos, mas seguros, por saber que estamos juntos.

“No llegamos a estos días con la fe de los que tienen certezas. Llegamos con la fe de los que tienen confianza en sus pasos, en su mirada en los que tienen al lado, la fe de los que se abrazan con otros para enfrentar el desafío. La fe de los que piden ayuda cuando no pueden solos. La fe de los que se retractan porque el amor es más importante que tener la razón. La fe del que llora porque no sabe cómo decir con palabras: lo siento. La fe del que intenta de mil modos acercarse al que quedó lejos. La fe de aquel que aun sin saber si solucionará el problema, hace todo lo que está a su alcance. La fe que exige sacrificios.”*

Aunque estemos en casa, y parezca que estamos solos. Es tiempo de estar adentro de uno, preparar nuestros equipajes para iniciar una nueva etapa, porque estamos vivos y estamos juntos. Y esto no es poco.

El profeta Zacarías expresó una idea notable: Somos prisioneros de la esperanza. Les digo, que es la única forma de vivir. Tengan fe, tengan esperanza, nunca sean presa de la desesperación. El hecho es que, si todavía respiramos, tenemos problemas. Es la forma de vida.

Y elijamos la vida, siempre, sabiendo que requiere sacrificios de cada uno. Somos prisioneros de la esperanza.
Y cuando finalice nuestra tefilá, reúnanse alrededor de la mesa, y recen kidush y bendigan a sus hijos y nietos y a sus padres. Es Rosh Hashaná 5782. Y tengan fe. Estamos juntos”.

*Inspirado en un texto de la rabina Silvia Chemen
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