Enlace Judío – Un estudio del Technion y los Servicios de Salud Macabi en Israel indica que la tercera vacuna contra COVID-19 de Pfizer reduce significativamente la carga viral en pacientes infectados con la variante delta y, por lo tanto, limita el contagio, informó Haaretz.

El estudio del profesor Roy Kishony el doctor Idan Yellin del Technion, el estudiante de doctorado Matan Levine-Tiefenbrun de la Universidad de Tel Aviv y el doctor Tal Patalon de Macabi, se publicó en el sitio web MedRxiv, destinado a investigaciones que aún no se han publicado en una revista científica.

Los investigadores concluyeron que aproximadamente seis meses después de recibir la segunda dosis de la vacuna, su eficacia para reducir la carga viral disminuye. Pero una tercera dosis reduce la carga viral por un factor de cuatro, con lo que la eficacia de la vacuna vuelve a ser la misma que después de la segunda dosis.

El estudio analizó 11,000 pruebas PCR de COVID-19 realizadas por Macabi en pacientes contagiados con la variante delta, divididos en tres grupos: personas que nunca se vacunaron, pacientes que dieron positivo al virus en los seis meses siguientes a la aplicación de la segunda dosis y otros que se contagiaron después de recibir la vacuna de refuerzo.

“Descubrimos que la eficacia de la vacuna con respecto a la carga viral disminuye gradualmente con el tiempo, hasta que después de seis meses, la carga viral alcanza un nivel alto, similar al de una persona no vacunada”, explicó Levine-Tiefenbrun. “Sin embargo, observamos que la vacuna de refuerzo reduce la carga viral a lo que era después de la segunda dosis”.

La prueba PCR permite evaluar el tamaño de la carga viral en función del número de veces que las secuencias del ADN del virus deben replicarse para producir un resultado. Cuanto mayor sea el número de réplicas necesarias, menor será la carga viral inicial.

La carga viral es un factor importante tanto en la probabilidad de desarrollar una enfermedad sintomática como en la probabilidad de transmisión, ya que alguien que tose y estornuda propagará el virus más que un paciente asintomático.

El estudio descubrió que el contagio menos de dos meses después de la segunda dosis conlleva cargas virales más bajas que en personas no vacunadas. Por consiguiente, los síntomas son más leves y el contagio es menor.

Según los investigadores, la protección inmunitaria empieza a disminuir gradualmente después de dos mese y la carga viral aumenta. Este proceso alcanza su punto más alto al cabo de unos seis meses.

Un artículo publicado por el equipo de investigación en la revista Nature Medicine de marzo, muestra que la vacuna contra COVID-19 de Pfizer empieza a reducir significativamente la carga viral 12 días después de la primera dosis. Pero ese estudio se refería a la variante alfa, también conocida como la variante británica.

“Estamos viendo que las vacunas también son eficaces en la cuarta ola, contra la variante delta”, indicó Kishony. “La eficacia parece muy similar a la de la variante británica tras recibir las dos primeras vacunas”.

Sin embargo, añadió, los resultados del estudio anterior no pueden compararse directamente con los del nuevo estudio, “porque la variante británica ha desaparecido”.

Los nuevos hallazgos refuerzan los datos de otro estudio israelí publicado la semana pasada en New England Journal of Medicine, indicando que la eficacia de la vacuna para prevenir la transmisión disminuye significativamente después de seis meses, pero incluso entonces, las personas vacunadas tienen aproximadamente un 50% menos probabilidades de contagiar a otros que las no vacunadas.

Después del refuerzo, la vacuna de Pfizer tiene una eficacia del 95% para prevenir la transmisión, según el estudio.

Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudíoMéxico