Enlace Judío – El primer ministro electo, Benjamín Netanyahu, declaró el martes ante la Knéset que su gobierno mantendrá el statu quo en materia de religión y Estado, en medio de las críticas a exigencias del partido ultraortodoxo Yahadut Hatorá en las negociaciones de coalición, informó Haaretz.

“Habrá electricidad en Shabat. Habrá playas para bañarse. Mantendremos el statu quo. No habrá un país gobernado por la halajá“, una referencia a la ley religiosa judía ortodoxa. “Mantendremos el camino de la derecha liberal”, dijo Netanyahu.

Como parte de las negociaciones de coalición con el Likud, Yahadut Hatorá exigió prohibir la generación de electricidad en Shabat, así como descuentos en el transporte público en las ciudades ultraortodoxas y la prohibición del hametz durante el periodo de Pésaj en los hospitales. Es decir, prohibir el consumo de productos alimenticios con levadura que no son kosher para Pésaj.

Previo al discurso de Netanyahu en la Knéset, el legislador del Likud, David Bitan calificó de “extraña” la exigencia de no generar electricidad en Shabat. En declaraciones a la Radio del Ejército, dijo: “No veo a nadie del Likud que acepte algo así”.

Los representantes de Yahadut Hatorá pidieron además aumentar el estudio del Talmud en las escuelas seculares, y ampliar la segregación por género en las playas israelíes, según funcionarios del Likud.

Fuentes del Likud indicaron que estas demandas son inaceptables, e insistieron en que en el marco del acuerdo final sobre la política de la próxima coalición gobernante se mantendrá el statu quo en materia de religión y Estado.

Según un reporte del Canal 12 israelí, Yahadut Hatorá también exigió que el Likud supervise más de cerca el trabajo realizado en Shabat mediante la inclusión de representantes del Rabinato en el comité que aprueba el empleo en Shabat.

El partido también habría pedido financiación para la conservación de libros sagrados, y el establecimiento de instituciones que se ocupen de consultas públicas sobre cuestiones halájicas, además de 100 millones de shekels (29 millones de dólares) para la cultura ultraortodoxa en el Ministerio de Educación.

De acuerdo al informe, Yahadut Hatorá exigió realizar cambios en los consejos de administración de las empresas públicas para darle preferencia a la población ultraortodoxa en los nombramientos de dichas empresas.

Asimismo, pidió cerrar el departamento para el Judaísmo Reformista en el Ministerio de Asuntos de la Diáspora, y cancelar la reforma para los teléfonos celulares “kosher” lanzada el año pasado. Esta reforma permite a clientes ultraortodoxos conservar su número al cambiar a teléfonos fijos, evadiendo así la supervisión rabínica. El partido exige también anular la reforma de los exámenes de bachillerato establecida por la ministra saliente de Educación, Yifat Shasha-Biton.

Otra exigencia se refiere a los entierros en cementerios en los que se entierra a las personas individualmente en el suelo en lugar de en fosas de varios niveles y que los servicios gubernamentales se presten por teléfono o cara a cara con los proveedores de servicios.

Las cuestiones clave que quedan por resolver se refieren a la ley del servicio militar y el aumento de presupuesto para las escuelas ultraortodoxas.

El partido ultraortodoxo también exige una legislación que permita a los estudiantes de yeshivá continuar los estudios de la Torá y aplazar su alistamiento en el ejército hasta que la ley no lo exija.

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