En una agitada reunión del Comité de Finanzas de la Knéset, los diputados pelearon por un polémico plan del gobierno para redistribuir los ingresos fiscales entre las autoridades locales, informó The Times of Israel.

La reunión se produce en medio de una huelga de municipios de la principales ciudades de Israel que incluye cierre de escuelas, suspensión de servicios sociales y recolección de basura para protestar contra el plan del gobierno que les quitará gran parte de los impuestos que recaudan de las empresas locales.

Los asistentes a la reunión del comité se gritaron y se empujaron. El diputado Idan Roll, de Yesh Atid, fue expulsado por la fuerza, al igual que Hizky Sivak, subdirector del Consejo Regional de Emek Hefer en el centro de Israel.

La Federación de Autoridades Locales de Israel, que representa a unos 200 municipios israelíes, anunció la huelga el domingo, advirtiendo que continuará hasta la cancelación del llamado plan del Fondo Arnona, el impuesto predial fijado y gestionado por cada municipio.

El plan tomará un porcentaje del impuesto predial recaudado de las empresas locales a un fondo que ayudará a los municipios pobres y endeudados. Como tal, la ley afectará desproporcionadamente a las ciudades con prósperas zonas de negocios o parques industriales.

El diputado Gilad Kariv de Avodá acusó que el plan busca enviar la mayor parte de los fondos a las comunidades ultraortodoxas a diferencia de las ciudades árabes, que también sufren dificultades económicas, y amenazó con presentar una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia.

“Debido a la cláusula de que solo los ultraortodoxos recibirán y las comunidades árabes no, nos reuniremos en la Corte Suprema“, dijo Kariv en la reunión, calificándola de ejemplo de la “justicia distributiva de los partidos jaredíes”.

Mientras tanto, los alcaldes de varios municipios árabes y autoridades regionales anunciaron que también se suman a la huelga.

“La distribución de este fondo es injusta y no hay nada bueno aquí para los ciudadanos árabes. De hecho, es todo lo contrario”, dijeron los alcaldes.

Entre los municipios en huelga se encuentran Tel Aviv, Holon, Ramat Gan, Givatayim, Kfar Saba, Ra’anana, Rishon Lezion, Herzliya, Hod Hasharon, Modiin, Ramle, Ness Ziona, Ashdod, Hadera, Haifa, Nesher, Beit She’an, Kiryat Ono, Shoham, Ganei Tikva, Yokne’am, Maale Gilboa y Eilat, así como varios consejos regionales.

Los municipios de Jerusalén, Beit Shemesh, Lod y Harish, anunciaron que no harán huelga.

Las autoridades locales de Ashkelón y Yavne se sumaron a la huelga, pero mantuvieron abiertas sus escuelas tras haberlas cerrado durante los ataques con cohetes desde Gaza la semana pasada.

Los medios locales informaron que el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, está en conversaciones con el Ministerio de Justicia para emitir una orden judicial contra las autoridades locales en huelga, alegando que sobrepasaron su autoridad.

El Comité de Finanzas de la Knéset tiene previsto someter a votación la inclusión del Fondo Arnona en la iniciativa de ley que acompaña al presupuesto del Estado para 2023-2024 en las próximas dos semanas.

Los partidarios del plan afirman que ayudará a municipios pobres a promover el sector inmobiliario residencial en lugar del empresarial, aunque las empresas pagan más impuestos y, por tanto, son actualmente más atractivas para las autoridades municipales, y hacen hincapié en que el fondo ayudará a construir comunidades alejadas del centro de Israel.

Los detractores sostienen que la propuesta castiga a las comunidades que han invertido en atraer empresarios, y toma fondos destinados a mejorar servicios, como la educación y la cultura.

También acusan al gobierno de planear utilizar los fondos para pagar demandas sectoriales de los socios de la coalición, como subvenciones a los ultraortodoxos. Señalan que los asentamientos de Judea y Samaria (Cisjordania) están exentos de contribuir al fondo, y que está estructurado de tal forma que los municipios árabes tienen menos posibilidades de beneficiarse.

Smotrich advirtió que no habrá ningún compromiso con los alcaldes, afirmando que “saben la verdad, que este proyecto de ley crea justicia entre los municipios del centro, que se encuentran en una ubicación atractiva y se benefician de las infraestructuras, y los municipios alejados de la periferia”.

Los alcaldes de las ciudades ultraortodoxas afirman que el plan viene a resolver injusticias de larga data.

El alcalde de Elad, Israel Porush, dijo que su ciudad se estableció con solo el 3% de su superficie zonificada para empresas, mientras que las ciudades seculares tienen mucho más.

Calificando de “guetos” a las ciudades ultraortodoxas, Porush declaró a la cadena pública Kan que “Israel ha creado unos 200 municipios, ¿por qué sólo las ciudades jaredíes no tienen lugares para negocios o trabajo?”.

La comunidad ultraortodoxa tiene el porcentaje más bajo de participación en la población activa, ya que muchos hombres optan por dedicarse al estudio de la Torá a tiempo completo. Los críticos también afirman que la negativa de sus escuelas de enseñar adecuadamente las materias básicas los deja sin preparación y sin las aptitudes necesarias para incorporarse a la población activa.

Por su parte, el ministro del Interior y de Salud, Moshé Arbel, del partido ultraortodoxo Shas, dijo a Radio Kol Beramah que las huelgas tienen una motivación política contra el gobierno, a pesar de que varios municipios en huelga están dirigidos por el partido gobernante Likud.

“La decisión de varios ayuntamientos de hacer huelga hoy es una decisión política contra el gobierno. Les quitaremos a los fuertes para darles a los débiles. Nos aseguraremos de no desestabilizar a las autoridades locales”, aseguró.

El alcalde de Modiin, Haim Bibas, jefe de la Federación de Gobiernos Locales, criticó a la coalición por su desinformación.

“A aquellos que informan anónimamente [a la prensa] que el Fondo Arnona impulsará la periferia y perjudicará a las ciudades fuertes: el fondo perjudicará gravemente a Eilat, Yeruham, Beit She’an y a una larga lista de otras ciudades. No se dejen engañar”, tuiteó Bibas.

“Seguiremos oponiéndonos con todas nuestras fuerzas a quienes intentan perjudicar a los ciudadanos de Israel. Nuestra postura es absolutamente clara: nos oponemos a esta ley, y esta es su oportunidad, residentes de la coalición [de las ciudades afectadas por el plan], porque al final ustedes viven en estas ciudades”.

El alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, agregó: “Ningún alcalde de ciudades dentro de la Línea Verde cree que esta sea una ley adecuada. Un primer ministro y un ministro de Finanzas buscan quedarse con fondos destinados a mejorar la vida de nuestros residentes”.

El domingo, Huldai acusó al gobierno de planear “transferir [dinero] a los asentamientos” y a la educación religiosa en “las yeshivas”, diciendo: “Tal vez es un castigo para las ciudades donde hay manifestaciones” contra la reforma judicial.

El alcalde de Hod Hasharon, Amir Kochavi, declaró: “Están quitando a los municipios que definen como fuertes, y los harán débiles”.

Kochavi acusó al diputado Moshé Gafni del partido Yahadut Hatorá de prometer saldar cuentas con los municipios que se opusieron a la propuesta de financiar las escuelas ultraortodoxas. “Y aquí está”, dijo.

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