El cambio en el semáforo de alerta volcánica del Popocatépetl preocupa a mucha gente pero ¿hay señales que indiquen que la situación puede empeorar? Para entender lo que está pasando, Carol Perelman entrevistó a la doctora Mariana Patricia Jácome, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

 

En los últimos días, el volcán Popocatépetl ha dejado de ser solo un hermoso elemento del paisaje que enmarca a Puebla y a la Ciudad de México para convertirse en una amenaza. Al menos es así como lo percibe buena parte de la población, que ha visto con estupor cómo el coloso incrementa su actividad hasta motivar el cambio en el semáforo de alerta, de Amarillo Fase dos a la Fase tres, que precede al temido rojo.

Durante el fin de semana, “Don Goyo” emitió decenas de exhalaciones y provocó tremores durante más de mil minutos. Las cenizas emanadas por el volcán cubrieron las calles de Puebla y causaron el cierre temporal de los aeropuertos de esa ciudad y de la capital mexicana, lo que causó un caos temporal.

Pero, ¿es esta creciente actividad un motivo de alarma real? ¿Se trata acaso del anuncio de una gran erupción por venir?

¿Qué implica el cambio a la Fase tres para la población civil y para las autoridades? Para responder a estas inquietudes, Carol Perelman entrevistó a la doctora Mariana Patricia Jácome, investigadora del Instituto de Geofísica de la UNAM.

“Primero, lo importante es comunicar que el volcán Popocatépetl está monitoreado 24 horas y está monitoreado desde hace muchos años. Recordaremos que tuvo una reactivación en el ’94 y a partir de ahí este volcán es de los más monitoreados que existen”, dice Jácome.

“Hay un grupo de científicos que le llamamos el Comité Científico Asesor, que son aquellos que directamente hacen estudios sobre este volcán y hacen parte del monitoreo”, agrega. “Este grupo de científicos da el seguimiento de toda la actividad del volcán Popocatépetl y están haciendo constantemente sus reportes y se comunican con lo que es el Centro Nacional de Prevención de Desastres y Protección Civil, y les van informando los cambios que llegan a detectar, así como también hay un complemento muy importante de parte de Cenapred, con todo el monitoreo que se hace directo desde ahí, el monitoreo sísmico”.

Este comité tomó la decisión de escalar el semáforo de alerta volcánica a la Fase 3 del Amarillo, preámbulo del rojo que implicaría la necesidad de evacuación de las poblaciones aledañas al volcán.

¿Qué llevó a los expertos a tomar esta decisión?

“Hemos visto claramente cómo (el Popocatépetl”) ha tenido un cambio de actividad en los últimos días. Entonces, este grupo de científicos hace la recomendación en términos de que ven que han aumentado algunos parámetros. Tenemos mayor exposición de cenizas, tenemos una posibilidad de crecimiento de domos. Tenemos posibilidad, como ya la vimos, de explosiones leves a moderadas”.

Según la experta, el cambio en el nivel de alerta no implica más que un estado de prevención, tanto de las autoridades como de la población civil, “y en las zonas donde tengamos caída de ceniza, seguir las recomendaciones oficiales (…), pero en términos de qué es lo que hace Protección Civil, el semáforo volcánico está dividido en partes; unas partes son para la población y es qué debe hacer la población, estar atentos. Y la otra es qué debe hacer Protección Civil”.

Con la Fase tres, “Protección Civil se están preparando, están checando todas las rutas de evacuación, todos los posibles albergues, por si llegáramos a tener un aumento de actividad, entonces también cambian las actividades que Protección Civil tiene, y eso es ahorita lo más importante para la población, es una acción preventiva para Protección Civil, pues sí, es una acción operativa en términos de que se ponen a revisar que todo esté bien por si hubiera un aumento en actividad”.

Se ha visto antes

Desde que el Popocatépetl mostró un aumento considerable de actividad, en los años ’90, dos veces ha motivado que el semáforo ascienda hasta la Fase tres: en 2012 y en 2019.

Entonces, ¿por qué ahora se percibe tanta preocupación en la opinión pública? ¿Hay elementos científicos para suponer que esta vez el volcán pueda hacer una erupción mayor?

Para Jácome, todo parece ser un asunto de percepción. “Ahora la podemos documentar (la actividad del volcán) muy fácilmente, tenemos incluso las cámaras oficiales, disponibles 24 horas; tenemos mucha gente cercana con acceso a tomar fotos, videos… Es importante que si no lo recuerdas, sepamos que esto ya ha sucedido, que hemos tenido estos cambios de actividad”.

Sin embargo, “nadie puede decir sí o no. Tenemos un conocimiento del volcán, tenemos ya muchos años de monitoreo y a mí me gusta mucho usar una analogía que es muy cercana a todos nosotros. Cuando nosotros nos vamos a enfermar y empezamos a tener algunos síntomas, por ejemplo de ‘me duele la cabeza’, cuerpo cortado, lo que podemos decir es me siento diferente, me siento rara y puede ser que me enferme, pero nadie me asegura que me voy a enfermar”.

El volcán muestra niveles bajos comparados, por ejemplo, con la reactivación del del ’94”

“Los volcanes nos dan síntomas de cambios en su actividad. Comenzamos a tener, a lo mejor, mayor exhalación, mayor cantidad de ceniza, tremores que básicamente son un movimiento sísmico que ocurre por material fundido, que ascienden los volcanes. Entonces es movimiento que solo se siente localmente en el edificio volcánico. Y todos estos son como síntomas de un cambio de actividad. Pero nadie puede asegurar que sí vaya a ser algo mayor o que no vaya a ser algo mayor”.

Los científicos que vigilan la actividad del “Popo” revisan los parámetros todo el tiempo y calculan los escenarios más probables. “Eso es, pues, el rol del Comité Científico. Entonces, aunque yo directamente no estoy en el Comité Científico y entiendo que los números nos pueden abrumar un poco al leerlos como periodistas o como población en general, algunos de los colegas que están en el Comité Científico han reportado que, aún así, son números que han permanecido por niveles bajos comparados, por ejemplo, con la reactivación del del ’94”.

Pero incluso si el volcán permanece en el estado actual y no entra en un periodo eruptivo de gran escala, sus emisiones de ceniza representan algunos riesgos para las poblaciones en las cuales esta aterriza. Por eso, la experta recomienda barrer la ceniza, no usar agua para removerla y, además, usar cubrebocas para evitar inhalarla.

“Si tenemos mascotas, mejor que estén al interior con nosotros. Y tratar de evitar el radio de exclusión. No podemos acercarnos a 12 km del volcán, no nos podemos acercar, no hagamos los intentos, y tratar de evitar estar en el exterior. Si tenemos eso, si estamos en una zona donde esté cayendo ceniza, es mejor refugiarse y evitar respirarla”.

No solo el “Popo”

En días recientes, otro mítico volcán ha mostrado un incremento de actividad. Se trata del Monte Etna, en Italia. ¿Hay alguna relación entre este y el Popocatépetl? ¿Son fenómenos correlacionados o se trata de una simple coincidencia?

“No, es una casualidad. Ahorita hay muchos volcanes en el mundo y tenemos acceso a información de primera mano de muchos volcanes por la existencia de nuestras telecomunicaciones y la maravilla de las redes sociales. Pero en realidad no hay una relación entre un volcán como puede ser el Etna en Sicilia, Italia, y un volcán Popocatépetl”.

El Etna no es único volcán que ha acompasado los ímpetus del “Popo”. “Tenemos otro volcán con síntomas, del cual también llevan al menos ya un par de meses en mucha alerta y atención al volcán, que es, por ejemplo, el volcán Nevado del Ruiz, en Colombia. También Protección Civil, los observatorios están en plena fase de estar alertas, viendo si el volcán pudiera pasar a otro escenario mayor.

“Y tenemos otros volcanes en actividad como, en África, el Nyiragongo, en todo Latinoamérica tenemos bastantes volcanes, bastantes observatorios y si nos ponemos realmente a observar qué es lo que está haciendo cada volcán, pues hay muchos volcanes que tienen cierta actividad y no siempre nos enteramos”.

Pero, ¿en qué consiste la actividad del volcán ahora mismo?

¿Cómo podemos interpretar las imágenes que toman las cámaras de vigilancia y que se distribuyen viralmente a través de las redes sociales?

“Cuando vemos estos fragmentos incandescentes caen en algunas imágenes y videos, sobre todo en la noche, bueno, esto es básicamente como material incandescente y puede ser pedazos de lava que son fragmentados y salen como balísticos. Entonces, tenemos la lava saliendo de esa manera, pero los radios de caída son cortos.

“Aunque sí podemos tener balísticos a cinco, diez kilómetros de los cráteres; por eso, ese radio de exclusión a 12 Km con este tipo de explosiones. Y, ¿por qué la ceniza llega más lejos?, porque la ceniza finalmente asciende en una columna que llega a una región donde ya tenemos ciertos vientos y los vientos la hacen alejarse del centro de emisión”.

De ahí que los aeropuertos de Puebla y la Ciudad de México hayan tenido que posponer operaciones por varias horas, pues las cenizas volcánicas representan un riesgo para las turbinas. “En ese sentido, es importante hacer notar que la dirección referencial alta del viento va hacia las zonas (como) justamente Puebla. En otras épocas del año, la dirección preferencial de los vientos es en la Ciudad de México y también la gente de la Ciudad de México tiene que conocer esto: en este momento no nos está cayendo ceniza, pero en otro momento pudiera pasar”.

Ante el temor y la incertidumbre, lo mejor es mantenerse informados, por eso, tanto el Cenapred como Protección Civil y varios otros actores están ofreciendo información constantemente, para que la población sepa cuál es el estatus de la actividad volcánica y qué medidas tomar en cada momento para mantenerse a salvo.

“Diariamente, primero, para empezar, lo más lo ordinario, lo normal, aún en actividad no explosiva como esta, el Centro Nacional de Prevención de Desastres saca un boletín diario de cómo está el Popocatépetl. Si nos queremos familiarizar con lo que está haciendo el volcán diario, sacan este boletín; ahora, obviamente, en este momento, con una actividad, un cambio en la actividad, sacan boletines más frecuentemente”.

El gobierno del estado de Puebla hace lo propio, y el Instituto de Geofísica de la UNAM también ofrece información. “Por ejemplo, hay un colega, el doctor Carlos Valdés, quien sí es parte del Comité Científico Asesor, que en sus redes él está haciendo también explicaciones con un lenguaje muy accesible de entender, (sobre) qué es lo que está pasando y qué implica el cambio de semáforo, qué implica la caída de ceniza, qué precauciones debemos tomar”.

La propia doctora Jácome replica la información oficial en su cuenta de Twitter: @eduvolcano. Síguela para mantenerte al tanto de las novedades que nos presente cada día el mítico Popocatépetl.

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