Aproximadamente hace unos 1,000 años, vivía en España un gran sabio judío llamado Hasday ben Shaprut, quien nació en el año 915 en Jaén.

De joven Hasday estudió el Talmud y aprendió el hebreo, árabe, castellano y latín. También demostró un especial interés en la medicina, que lo convirtió en un famoso médico.

Pero por esos tiempos se rumoreaba que un sabio judío acababa de descubrir el mítico remedio capaz de curar todas las enfermedades y de prolongar la vida de manera indefinida. Por lo que, el famoso califa Abderramán III, no tardó en llamar a Hasday para averiguar si aquel rumor era cierto.

De esa manera se presentó en su corte el protagonista de esta historia. El remedio en verdad no resultó ser tan novedoso como se anunciaba, pero se trataba de un potente antídoto contra los venenos, llamado “Al-Faruk”.

Hasday había recibido un ejemplar de una obra médica de la antigüedad, que se había perdido en Occidente. Se trataba del Compendio de hierbas de Dioscórides.

Gracias a la traducción que Hasday realizó del griego al árabe, junto al monje enviado por Constantinopla, pudo recuperar la fórmula completa de la Tríaca a la que le faltaba un componente que él pudo identificar. Con este Tríaca se conseguía anular el efecto del veneno de la víbora y otras serpientes.

Como Abderramán siempre vivía aterrado ante la idea de que sus enemigos pudieran envenenarlo, designó de inmediato a Hasday como su médico personal.

Edad de Oro de la cultura judía en España

Este fue el inicio de la carrera de una personalidad de importancia en la llamada Edad de Oro de la cultura judía en España.

Cuando el Califa vio que Hasday también era un hombre dotado de una gran capacidad de organización y habilidad política, lo nombró como director general de Aduanas, y Asesor Diplomático, convirtiéndose así en la mano derecha de uno de los más grandes califas de la historia del islam.

Hasday continuó sirviendo bajo el Califa y también bajo su sucesor, Hakam II, brindando un gran servicio al establecer relaciones diplomáticas y comerciales entre el califato árabe y los reinos cristianos de Bizancio. Debido a su gran riqueza, sabiduría y alto rango, Hasday estaba en condiciones de ofrecer una gran ayuda a sus hermanos judíos. Era fue llamado “el Nasi” (Príncipe) de las comunidades judías de al-Ándalus, e hizo todo lo posible, para mejorar la posición económica y cultural de los judíos en España.

Como gran talmudista, Hasday construyó escuelas y Academias Talmúdicas para difundir el conocimiento de la Torá, y trajo a grandes rabinos desde Babilonia para a enseñar en España, apoyando tanto a las escuelas, como a los rabinos y maestros. También apoyó las grandes Academias Talmúdicas de Babilonia, en las ciudades de Sura y Pumbedita, y mantuvo correspondencia con el Gaón de Babilonia.

Bajo la influencia y el apoyo de Hasday, la poesía y las Yeshivot comenzaron a florecer en España, marcando el comienzo de la época dorada de Sefarad, que produjo filósofos y poetas tan destacados, como: Rabi Yehuda Halevi, Abraham Ibn Ezra, Shelomo Ibn Gabirol, Rambam “Maimónides”, Rabi Moshe bar Najman “Najmanides”, y muchos otros más.

Los jázaros

Hasday también dejó un documento histórico que escribió al rey judío del reino de Khazar. Durante cientos de años, los jázaros fueron un pueblo poderoso que vivió en el sur de Rusia, al norte del mar Negro. Su reino se extendía hasta Kiev. Los reyes de los jázaros fueron unos poderosos gobernantes que se habían casado con las familias de las monarquías bizantinas y árabes.

Pero un día, los jázaros decidieron renunciar a sus costumbres paganas para aceptar el judaísmo como su fe.

Hasday estaba ansioso por saber más acerca de ese reino, por lo que, decidió hacer contacto personal con ellos. En aquellos días, la distancia hacía muy difícil establecer contacto con países tan alejados y dado que el reino de Khazar estaba muy lejos, parecía una tarea casi imposible.

Hasday, entonces dirigió una carta en hebreo a Yoséf, el rey de Khazar, y se la envió con un emisario. El rey le respondió en hebreo, contestando todas las preguntas que Hasday le había formulado acerca del origen de los jázaros y su judaísmo.

El rey Yosef le relató en la carta que, su antepasado, el rey Bulan, había decidido abandonar sus creencias paganas para aceptar a una de las tres principales religiones, el judaísmo, el cristianismo o el islam.

Contó que el rey Bulan, entonces había reunido a los sabios de cada una de las tres religiones, para que, en su presencia, participaran en un debate en el que cada uno de ellos debía demostrar por qué su fe era la verdadera.

Cuando terminó el debate, el rey Bulan se convenció de que la fe judía era la verdadera fe, por lo que él, como toda su familia y cuatro mil nobles jázaros, decidieron aceptar formalmente el judaísmo.

Gradualmente, la mayoría de los jázaros siguieron el ejemplo de su rey y aceptaron la fe judía. Pero desgraciadamente, alrededor del año 950, los gobernantes rusos y bizantinos se unieron para destruir el reino judío de Khazar y unos 15 años después, Rusia derrotó a los jázaros y devastó su tierra. A partir de entonces, el destino de este pueblo se volvió desconocido.

Sin embargo, el intercambio de cartas entre Hasday y el rey Yosef, el último rey de Khazar, arrojo mucha luz sobre la historia de este reino y de su judaísmo.

Hasday falleció en Córdoba a la edad de 60 años y fue llorado por todos los judíos y no judíos que tuvieron el privilegio de conocerlo.

Hasday Ibn Shaprut fue el principal impulsor de la edad de oro de la cultura judía en España y de las famosas Yeshivot, Academias Talmúdicas de donde salieron los más grandes sabios y pensadores sefaradim.

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