En conferencia en la comunidad Maguén David, el periodista Ezra Shabot detalló a la audiencia lo complejo del conflicto que vive hoy Israel.

La conferencia fue organizada por el Comité de Arte y Cultura y el Comité de Damas Maguén David.

 

En caso de los cautivos,“Hamás cambió las reglas del juego”. Como ejemplo, los rehenes pasaron condiciones de hambre, sobreviviendo a veces solo a base de arroz.

La mayoría de los rehenes, se cree, se encuentra en la Ciudad de Jan Yunis, donde también está el liderazgo de Hamás. “Para las tropas israelíes entrar a ese lugar significará una lucha cuerpo a cuerpo”.

El ejército israelí ha ocupado el 25% del territorio y, por lo pronto, el planteamiento para los soldados de Israel es “¿Cómo jugar con esta visión entre Gaza del norte y Gaza del sur? ¿Cómo reanudamos el combate?”. Tras el intercambio de rehenes israelíes por terroristas,el dilema israelí es el siguiente: ¿Valen la pena estos intercambios? A largo plazo esto podría costar más vidas. El periodista pregunta “¿Es válido o no el intercambio?”. Sin embargo, la lógica israelí afirma como vital la necesidad de rescatar a los ciudadanos.

Otro problema son las treguas. ¿Cómo tener una tregua con un grupo de personas que asesinó civiles? Nunca se había visto una masacre tan grande desde el fin del Holocausto. Otra problemática a enfrentar es que el concepto de la vida es diferente entre ambas culturas. Para poner este hecho en contexto, Shabot expresa: “la vida aquí (en países de Occidente), es un valor que se defiende a cualquier precio”, pero para el fundamentalismo islámico, “la muerte no es la separación de la vida sino la continuación de la vida”.

Los fundamentalistas islámicos que están en el poder fomentan estos conceptos entre la población, dice Shabot.

Israel viene realizando un proceso de acercamiento hacia el mundo árabe, buscando y, en algunos casos, logrando tratados de paz; Egipto, Jordania, Emiratos Árabes y Arabia Saudita ven a Israel como un aliado válido. Para Hámas e Irán, si estos acuerdos de paz se extienden, el fundamentalismo islámico pierde fuerza y el problema del pueblo palestino pasa a segundo término.

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