El reciente y peligroso ping pong militar entre Israel e Irán implica la cercana e inquietante presencia del recurso atómico en una región que hasta aquí ha conocido el convencional intercambio militar.

Como resultado de la reciente y masiva agresión iraní que fue exitosamente resistida por Israel y por algunos países vecinos en unión de Estados Unidos, el Medio Oriente parece ingresar en estos días a una nueva y peligrosa era modelada por el recurso nuclear.

Escenario abierto en la Segunda Guerra Mundial por un Oppenhaimer y círculos científicos y militares de EE.UU. y de la URSS que desde entonces conocen un inestable empate. Posesión excluyente de estos y de algunos países europeos en los años cincuenta, la bomba ganó espacio en otros países como China, India, Pakistán y Afganistán.

Desde su nacimiento como país independiente en un medio real y potencialmente hostil, Israel reveló sostenido interés en este recurso capaz de garantizar en alguna medida su existencia en un escenario geomilitar francamente hostil.

Sostenidos esfuerzos del trío Ben Gurión-Peres-Golda con este rumbo fueron importantes. Sin embargo, el resultado es hasta aquí objeto de mesuradas especulaciones.

El reciente intercambio militar entre Jerusalén y Teherán parece indicar que ambos países han logrado avances cualitativos en esta materia de suerte que un errado paso de uno u otro puede implicar un desastre colectivo para ambos.

En este tenso escenario Irán lanzó días atrás un masivo ataque contra Israel que fue felizmente resistido con recursos propios y con el ascendiente militar de Estados Unidos y de algunos países de la región.

Circunstancia que reveló entre otros hechos la existencia de un selectivo entendimiento, potencial o efectivo, entre Israel y Arabia Saudita en particular.

La respuesta militar israelí a la masiva agresión iraní fue relativamente modesta. Tuvo por objetivo un campo militar en Isfahán muy cercano a instalaciones donde presuntamente la bomba iraní pretende nacer.

El cardinal significado de la respuesta israelí no fue ni es ignorado por el liderazgo iraní. Bien entiende que de no aceptar el tenso equilibrio enhebrado en las últimas horas, la respuesta israelí podría ampliar sus alcances.

Suma de episodios que revela el inquietante ingreso del Medio Oriente a una nueva y peligrosa etapa política y militar.

Cabe esperar que este tenso diálogo no alterará sustancialmente los próximos días de Pésaj que festivamente unen a Israel con las diásporas judías.


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