El cáncer de ovario está considerado como la tercera causa de muerte oncológica en mujeres. Lamentablemente, entre el 70% y el 80% de los casos se diagnostican en etapas avanzadas, según indica la Secretaría de Salud.

De igual manera, es la primera causa de mortalidad en cáncer ginecológico, indica la Dra. Milagros Pérez Quintanilla, ginecóloga oncóloga del Centro Médico ABC. Además, la especialista señala que el cáncer de ovario se presenta en una de cada 78 mujeres, y es mucho más frecuente que se desarrolle a partir de los 60 años.

Durante sus primeras etapas, el cáncer de ovario, no presenta signos o síntomas, lo que dificulta su detección. Sin embargo, en etapas más avanzadas, los síntomas suelen ser muy inespecíficos, y se pueden confundir con otras enfermedades. Entre los principales síntomas se encuentran la distensión abdominal, estreñimiento, dificultad para orinar, sensación de plenitud temprana al momento de comer, dolor pélvico, náuseas o vómito.

Debido a la falta de síntomas en etapas tempranas, solo se diagnóstica el cáncer en el 10- 20% de los casos en este momento. Esto generalmente se logra mediante exámenes de detección, aunque también es común que las pacientes acudan a un especialista por otras condiciones de salud, lo que puede ayudar al diagnóstico temprano.

En las primeras etapas, el cáncer de ovario está limitado al ovario afectado, pero los síntomas no suelen aparecer hasta que la enfermedad se ha diseminado a otras áreas u órganos. Cuando se diagnostica en etapas avanzadas, solo alrededor del 50% de los casos tienen una supervivencia a cinco años, según la Dra. Pérez. Por lo tanto, la detección temprana es fundamental para un pronóstico favorable. Aunque no existen pruebas específicas para este diagnóstico, la concientización es una herramienta importante para mejorar el diagnóstico.

Es crucial conocer los diferentes factores de riesgo. Entre los más importantes para el desarrollo de cáncer de ovario se encuentran tener antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama en primer o segundo grado, y la presencia de mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2, que se estima están relacionadas con alrededor del 50% de los casos hereditarios. Otros factores de riesgo incluyen la nuliparidad, la infertilidad, la endometriosis, entre otros. Conocer estos factores aumenta la probabilidad de un diagnóstico temprano en caso de cáncer de ovario.

El tratamiento dependerá de la etapa clínica en la que se encuentre el paciente. En etapas tempranas, la cirugía tiene como objetivo determinar el estadio exacto del cáncer o eliminar el tumor macroscópico. Después de la cirugía, se decide el tratamiento adyuvante, que puede incluir quimioterapia y terapias dirigidas.

El procedimiento quirúrgico puede incluir histerectomía (retiro del útero o matriz), salpingooforectomía bilateral (retiro de ovarios y trompas de Falopio); omentectomía; consiste en quitar la grasa que cubre los intestinos, que es una parte donde se puede diseminar este tipo de cáncer. De igual manera, se deberá analizar si se ha diseminado, o no, a otros órganos como la pared abdominal, el diafragma, estómago, hígado o la vesícula.

Para casos avanzados, se recurre a la terapia sistémica, donde la quimioterapia es el tratamiento de primera línea, complementado con otros fármacos según el caso. La Dra. Pérez señala que, al momento de hablar de tratamiento quirúrgico, es de gran importancia que este procedimiento sea realizado por un médico ginecólogo oncólogo o
por un cirujano oncólogo, entrenados de manera especializada para atender este tipo de cáncer; una operación mal realizada genera que haya menos de 50% de supervivencia de sobrevida global, en comparación a una cirugía realizada por un médico especialista en este tipo de tratamiento.

El tratamiento del cáncer de ovario requiere un enfoque multidisciplinario, y en el Centro Médico ABC se cuenta con profesionales especializados y equipos para abordar todas las etapas de la enfermedad.

El 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una oportunidad para concientizar sobre esta enfermedad y la importancia de conocer los antecedentes familiares y los síntomas. Las revisiones periódicas pueden facilitar la detección temprana y mejorar el pronóstico de la enfermedad, según concluye la Dra. Pérez.

Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío 

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