Fuera de Israel, en España, en América, mucha gente se pregunta ¿por qué hay manifestaciones en contra del acuerdo que facilita que sean liberados algunos rehenes y que haya alto al fuego?
Incluso la prensa hace parecer que los opositores a esta negociación son ultraderechistas violentos que sólo quieren una solución bélica al asunto.
La realidad es que esas voces en contra tienen sus razones, debatibles sí, pero no por ello falsas.
En este acuerdo, Israel liberó a 90 presos, juzgados y sentenciados, que fueron recibidos con banderas de Hamás es decir, con el símbolo de la violencia, de la muerte.
Después de la liberación de tres rehenes civiles de Gaza, mujeres inocentes que fueron secuestradas de sus casas, Israel liberó a estos reclusos, en su mayoría mujeres, algunos en Judea y Samaria, conocida como Cisjordania o en la zona árabe de Jerusalén.
Estos serán los primeros de 1.904 prisioneros que serán liberados en la primera fase del acuerdo.
La mayoría de los reclusos, entre los que había convictos por terrorismo pero al parecer ninguno condenado por asesinato, fueron llevados a la ciudad cisjordana de Beitunia, donde una multitud de cientos de personas vitoreó y cantó, algunos subieron a autobuses y desplegaron banderas de Hamás.
Entre los 90 prisioneros palestinos liberados hasta este lunes hay más de 60 mujeres. ¿Por qué tantas mujeres?
La mayoría por intento de asesinato con cuchillo. Es muy común que en una parada de autobús, una de estas mujeres saque de entre sus ropas un cuchillo de cocina e intente tasajear a un judío.
Al recibimiento de estas mujeres, se unieron otros que ondeaban las banderas de Fatah, la Jihad Islámica y varias otras facciones palestinas, incluidos grupos terroristas, así como la bandera del grupo terrorista Hezbolá del Líbano.
Las víctimas del terrorismo saben que el peligro de liberar a estos criminales no es imaginación sino realidad.
El 7 de octubre rebasó la imaginación de cualquiera, por eso ahora no se puede dar el lujo de bajar la seguridad.
Liberar a los rehenes tiene consecuencias y la mayoría de nosotros no somos ingenuos en cuanto al precio que hay que pagar.
Recordemos que Yahya Sinwar, cerebro de los ataques de Hamás, fue liberado en el acuerdo del soldado Gilad Shalit.
Quién sabe cual será el precio que otros israelíes tendrán que pagar en el futuro, porque, pese a todo, esta ideología de los llamados “palestinos” seguirá y el terror continuará.
Israel está en una situación muy complicada. No hay una respuesta correcta, ni definitiva porque cualquiera conlleva dolor.
En la lectura de Shemot la semana pasada, vimos cómo el Faraón aumentó la carga, la presión sobre los esclavos hebreos, cuando Moisés intentó su libertad.
En otra lectura Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, pero Dios, al final, le dijo que no era necesario.
La sociedad israelí esta cansada de condenar a sus hijos, mandándolos a la guerra, truncado su juventud, amargando la vida de familiares cada vez que los ven partir.
En esta guerra todos perdemos, pero ahora, por lo pronto, ganó la libertad.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío






