Perashat Vaerá
Di-s se revela a Moshe. Utilizando las “cuatro expresiones de redención”. Promete sacar a los Hijos de Israel de Egipto, redimirlos de la servidumbre, después, adoptarlos como Su pueblo en el Monte Sinaí; y como cúspide de la redención, los llevaría a la tierra que le prometió a los patriarcas como su eterno legado.
Las aguas del río Nilo se transforman en sangre; una plaga de ranas azota la tierra; piojos infestan a todos los hombres y bestias; hordas de animales salvajes invaden las ciudades; la peste mata a los animales domésticos; dolorosas ampollas afligen a los egipcios. En la séptima plaga, fuego y hielo se combinan para descender como una lluvia devastadora. Pese a todo, “el corazón del Faraón se endurece y no deja a los Hijos de Israel marcharse como lo solicitó Moshe.
“Y te sacaré de debajo de las cargas de Egipto” es la promesa Divina a Moshe para el Pueblo de Israel. El erudito del siglo XIX Rabí Itzjak Meir de Gur, interpretó la palabra hebrea para “cargas” —sivlot como aparece en el rollo de la Torah –como paciencia (de savlanut en el hebreo israelí moderno).
Esto quiere decir que para que los Hijos de Israel pudieran ser liberados del Faraón, la Divinidad debía primero rescatarlos de su propia esclavitud interna.
El Faraón, como todos los tiranos, no se conduele ni siquiera del sufrimiento de su pueblo ante las plagas. Ante cada plaga, promete que cambiará pero a los pocos días incumple su juramento. Al mismo tiempo, los hebreos culpan a Moisés por la falta de efectividad de los castigos. Muchos incluso piensan que después de todo, la situación antes no era tan mala.
A pesar de estar ante las puertas de la emancipación, la mentalidad de esclavos estaba presente en la población, bien pudieron aprovechar el castigo de las plagas para tratar de escapar u organizar una revuelta, ya que los hebreos eran inmunes al castigo. La sumisión era ya parte de su personalidad.
No se necesita vivir bajo la opresión de un gobierno para ser esclavo, para tolerar lo intolerable
Si revisamos con honestidad nuestra historia, veremos que más de una vez hemos soportado situaciones injustas por mil circunstancias.
Un trabajo explotador, un maestro abusivo, una autoridad corrupta y represora, una pareja indiferente y humillante. También están las adicciones a las personas, a las emociones. Hay gente que disfruta deprimirse o enojarse.
Sablanut, paciencia en exceso, tolerar lo intolerable es una carga que se vuelve tan natural, que no notamos la discriminación, el abuso, la corrupción, el maltrato, el antisemitismo o la mediocridad en general.
Un termómetro para saber si vivimos una situación intolerable, es la ausencia de alegría.
Si no descansas de noche, si no sonríes al despertar, si no te emociona el nuevo día, algo hay que revisar. No deberíamos vivir en infelicidad, en la miseria. Se puede existir en el camino de la verdadera felicidad, incluso bajo circunstancias adversas.
Pero el primer paso a nuestro propio éxodo personal, es bajar nuestro nivel de tolerancia de las cosas que nos oprimen, buscar un campo más amplio, levantar la voz si es necesario, perder el miedo a la libertad.
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