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jueves 04 de junio de 2026
Cómo Israel le prendió fuego al eje iraní- y otras historias inéditas del Medio Oriente. Con Henrique Cymerman

Cómo Israel le prendió fuego al eje iraní- y otras historias inéditas del Medio Oriente. Con Henrique Cymerman

Pocos reporteros internacionales pueden preciarse de conocer los entresijos de la política de Medio Oriente como el portugués-español nacionalizado israelí, Henrique Cymerman. Un hombre que escribe fluidamente en cinco idiomas para diversos medios internacionales, y que conoce sobre el conflicto israelí-palestino mejor que nadie.

Desde su casa en Israel, el periodista conversó con Enlace Judío para dar su opinión sobre el papel de Donald Trump en el estado actual de la guerra entre Israel y Hamás, pero también sobre asuntos intrincados como el papel de los países árabes, de Rusia y hasta de China en todo este entramado de intereses globales que tiene al mundo al borde de una segunda Guerra Fría.

“Las expectativas de Hamás eran lo que son siempre: matar, matar y matar. O sea, matar judíos. Esa es su ideología básica”, dice Cymerman cuando se le pregunta si los ataques del 7 de octubre fueron un acto suicida de aquella organización, que hoy en día se encuentra completamente mermada.

“Siempre tuve la impresión de que Hamás tenía una especie de lucha interna entre su naturaleza y su objetivo interno, que es destruir a Israel, así de simple”. Obtuvo esa impresión luego de entrevistar a decenas de líderes y fundadores de Hamás, con quienes reunió decenas de horas de grabaciones.

“Pero, al mismo tiempo, hay algún que otro sector dentro de la organización que entendió que Israel ya era una potencia, ya era que algo que está aquí para quedar, y no los Cruzados, como ellos decían hace muchos años, que vinieron, estuvieron aquí y desaparecieron después de 190 años”.

Lo que ocurrió el 7 de octubre fue, de alguna manera, el triunfo de la primera visión. El triunfo interno, claro está. Y lo ejemplifica con un caso del que poco se ha hablado hasta hoy:

“Hay algo que la gente no sabe y que para mí es fascinante, y es que meses antes del 7 de octubre, en un hotel que yo conozco bien, en Gaza, que se llama Commodore (que creo que ya no debe existir), se reunieron 30 líderes de Hamás. Entre ellos había economistas, arquitectos, ingenieros, abogados, próximos a Hamás.

Cogieron el mapa de Israel y dividieron Israel en cantones. Y nombraron un gobernador de cada cantón. Y una de las personas que fue nombrada para dirigir el cantón de Ramle-Lod quedó en estado de shock cuando vio esa locura colectiva.

“Cogieron listas de instituciones israelíes importantes, como hospitales, universidades… todo tipo de instituciones de real estate, si quieres, y se las repartieron entre ellos. O sea, ellos estaban convencidos de que iban a conquistar Israel”.

El “gobernador” de Ramle-lod volvió a su casa azorado. Hizo las maletas y se llevó a su familia a El Cairo. Luego del 7 de octubre, llamó a algunos periodistas israelíes para contarles la historia.

El plan de Hamás era penetrar en territorio israelí por mil puntos distintos de la frontera sur y conquistar una parte del territorio para posteriormente seguir avanzando.

Según Cymerman, estuvieron muy cerca de llegar al corazón de Israel, Tel Aviv. Se lo impidieron actos heroicos de gente “que pararon con su cuerpo todo esto, que evitaron que ellos consiguieran llegar al centro del país. Y a ellos les debemos muchísimo”.

Pero incluso para quienes la idea de conquistar Israel era demencial, frenar la expansión de los Acuerdos de Abraham era un objetivo serio y realista que, a la postre, consiguieron los enemigos de Israel.

“El 7 de septiembre yo estuve en Arabia Saudita con la primera delegación oficial israelí, 12 personas encabezadas por la doctora Nirit Ofir —una profesora de Oriente Medio, israelí, joven, que tiene las puertas abiertas de los palacios en todo el Golfo, y entre ellos en Arabia Saudita—, íbamos todos con una etiqueta enorme que decía ‘Israel’, abiertamente, en Arabia Saudita, en Dammam, y nos miraban de algunos países árabes en shock, éramos como extraterrestres, pero el mensaje que venía del palacio era: ‘las relaciones con Israel están a la vuelta de la esquina’.

Y Hamás lo entendió, e Irán lo entendió, y el 7 de octubre, de la misma manera que en los años 90 mataron la esperanza de un acuerdo con los palestinos, el objetivo aquí era matar el acuerdo con Arabia Saudita y la continuación de los Acuerdos de Abraham”.

Trump y el futuro de Gaza

Mientras la ultraderecha israelí sueña con anexar Gaza a su territorio, dos propuestas serias se han puesto sobre la mesa: la de Trump, de crear un elegante resort controlado por Estados Unidos, y la de Egipto, que surgió como respuesta a la primera.

“Lo que hizo Trump es provocar un cataclismo en el mundo árabe”, dice al respecto Cymerman. “Inmediatamente hubo una reunión en Riad, luego hubo otra, de la Liga árabe, en marzo, en El Cairo”, y finalmente, “22 países árabes, con consenso, sacan a Hamás del mapa del futuro”.

Asegura Cymerman que ya los propios países árabes se convencieron de que Hamás no puede formar parte de la organización que reconstruirá y gobernará Gaza en el futuro.

“Tiene que haber otra fuerza palestina, lo que llaman una comisión tecnocrática, una especie de gobierno quien es quien va a gobernar, por así decir, Gaza, en el Plan Marshall, que se va a aprobar, que se va a poner en marcha, que tiene dos etapas, que costará unos 53 mil millones (de dólares), —yo creo que será más—, que durará unos cinco años, el cual yo veo dos personas posibles para dirigirlo:

“Uno se llama Muhammad Dahlan, y es el hombre de Emiratos Árabes Unidos, un palestino de Gaza, que fue ministro en el pasado pero que es rival de Mahmoud Abbas. Y otra opción, que es Salam Fayyad, que es un hombre incorrupto, uno de los pocos que hay en la Autoridad Palestina, que fue funcionario del Banco Mundial, y que es el hombre de confianza de Occidente y de Estados Unidos”.

Una encrucijada fatal

Sobre el tema de los rehenes israelíes que aún permanecen en poder de Hamás, Cymerman dijo que Israel debe establecer prioridades, y la principal debe ser la recuperación de los rehenes. “Yo creo que hay entre 20 y 24 vivos, no más”.

Reconoció que el Estado judío se enfrenta a una encrucijada difícil de resolver: terminar con Hamás de una buena vez o traer a los rehenes de vuelta. Sin embargo, dijo que es prioritario terminar con el encierro de los cautivos, y recordó las condiciones que enfrentan:

Están encadenados de pies y manos, encerrados en jaulas, alimentados con media pita o un cuarto de pita al día, bebiendo agua salada y defecando en el mismo espacio en el que duermen….

“Mis hijos, los hijos de mis amigos que están en Gaza, que están en el Líbano, que están Siria arriesgando la vida hace 15, 16 meses, tienen que saber que si algún día ellos caen en las manos del enemigo, Israel hará lo imposible por devolverles a casa”.

Dijo que Trump se merece el Nobel de la Paz por haber impulsado los Acuerdos de Abraham, y confió en que el equipo de negociadores que ha enviado a Medio Oriente consiga lo que los diplomáticos tradicionales no: el regreso de los rehenes. “Si él puede conseguirlo por sus medios, alabado sea él. Si el resultado es la liberación de los rehenes, yo lo bendijo y le agradezco”.

Más que una lucha entre Israel y Hamás

El 7 de octubre, opina Cymerman, representa mucho más que una lucha entre Israel y Hamás. Es “una lucha que refleja la vuelta de la Guerra Fría al panorama internacional. Lo que ocurrió durante décadas en el siglo pasado, la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, lo estamos viendo ahora pero de otra forma.

“Se están creando tres coaliciones mundiales. Una encabezada por Estados Unidos, que incluye a la Unión Europea, a algunos países pro-occidentales, entre ellos, países árabes e Israel; una segunda coalición, encabezada por China, que incluye a Rusia, a Irán —los tres van a hacer maniobras militares conjuntas la próxima semana— y a Corea del Norte también, y además algunos países de América Latina —una vergüenza pero así es—, y algunos países de África que apoyan esta coalición; y una tercera coalición que es el Poor South, el ‘sur pobre’ (…)” encabezado por India”.

Lo que Trump pretende con su acercamiento a Putin, dice el analista, es mermar la coalición china, país con el que, piensa, habrá tarde o temprano una guerra verdadera.

Lo hace pese a la oposición europea, que ve con estupor las acciones de Rusia, como que haya tomado una quinta parte del territorio ucraniano o que haya causado la muerte de un millón de personas.

Israel, por su parte, era cercano a Rusia (al menos sus líderes lo eran) hasta el 7 de octubre. El apoyo ruso a Irán debilitó esa cercanía pero ahora, asegura Cymerman, Estados Unidos impulsa un nuevo acercamiento basado en la conveniencia de frenar a Turquía, que ha cobrado gran relevancia en Siria tras la caída de Assad, y que “es el último país de esta región en el que los Hermanos Musulmanes siguen estando en el poder”.

En cuanto al papel de Catar, Cymerman opinó que para Netanyahu, se trata de un mal menor en comparación con Irán. Dijo que el financiamiento que ha hecho de organizaciones islamistas ha estado consensuado con Estados Unidos y que fue ahí donde, cuando Irán atacó a Israel directamente, un consejo militar de los países que firmaron los Acuerdos de Abraham se unió para defender al Estado Judío desde la base militar de Estados Unidos en aquel país.

 


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