Todo es consumo volátil en nuestro mundo, todo es pasajero y a menos que usted sea un perturbado, la gente normal no tiene obsesión con la causa de Hamás, sobre todo que ellos mismos se encargan de debilitar sus argumentos, sobre todo aquellos que los ubican como gente muy pobre. La exhibición de camionetas nuevas, limpias durante la liberación de los rehenes, contradice la versión de que están en peligro de extinción.
Por ellos, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que atacaron más de cien camionetas pertenecientes a la organización criminal en toda la Franja de Gaza. Las “Toyotas”, las camionetas blancas, fueron los vehículos del terro, llevado criminales desde la Franja de Gaza y cautivos hacia la Franja de Gaza.
Los matones se enorgullecieron de las camionetas que sobrevivieron a la guerra y las exhibieron en las despreciables ceremonias de liberación de los rehenes israelíes cautivos en Gaza.
Mientras tanto, en las últimas horas, han aparecido en las redes sociales en idioma árabe imágenes de varias escenas en la Franja de Gaza, donde fueron atacados vehículos terroristas, con el fin de evitar cualquier intento de incursión o nuevo ataque con ellos desde la Franja de Gaza. Durante los ataques, Hamás advirtió a los habitantes de Gaza que no se acercaran a esos vehículos.
El medio informativo israelí Mako publicó que durante la guerra que precedió al alto el fuego, Hamás mantuvo esos vehículos en zonas humanitarias, para que no fueran dañados por ataques de la fuerza aérea y maniobras terrestres. También dijo que su presentación en la “ceremonia” de liberación de los rehenes estaba destinada a la población local, como parte del intento de Hamás de mantener su poder en Gaza. Se estima que Hamás mantenía cientos de esos vehículos, al menos algunos de los cuales parecen estar bajo ataque ahora.
Además de los ataques aéreos, las FDI también han ampliado sus operaciones terrestres en los últimos días en varios lugares, principalmente en el sur y el centro de la Franja de Gaza, para controlar territorio, frustrar las amenazas de Hamás y crear una situación que permita renacer un acuerdo para liberar a los rehenes.
Otra máscara que se le cae a Hamás es la de criminales bajo la apariencia de personal de prensa, que también participaron en la devastación del 7 octubre: los periodistas criminales de Gaza.
192 periodistas palestinos han sido eliminados en la Franja de Gaza desde el estallido de la guerra, y el Sindicato de Periodistas de Gaza culpó a Israel, aunque la mayoría de ellos fueron eliminados en ataques selectivos contra criminales. Los medios de comunicación “leales” a Hamás y a la Yihad Islámica reivindican “crímenes de guerra”, ignorando el papel de los periodistas en el ataque, incluidos aquellos que mantuvieron rehenes en sus casas.
Según los palestinos, los muertos levantaron el dron para “filmar la distribución de ayuda humanitaria a los residentes”, como parte de su trabajo. La oficina de medios de Hamás en Gaza hizo más tarde una afirmación similar, diciendo a la agencia de noticias AFP que habían levantado el dron para filmar una “mesa grande” preparada para la comida del Ramadán para ruptura del ayuno. Según el Ministerio de Medios de Hamás, los periodistas habrían sido atacados a pesar de que “la naturaleza de su trabajo estaba clara”.
El portavoz de las FDI en árabe señaló que los muertos también eran periodistas, pero enfatizó en que pertenecían a organizaciones terroristas .
Muchos medios de comunicación en la Franja de Gaza están afiliados a Hamás o a la Yihad Islámica. Casi todas las facciones palestinas tienen su propio aparato mediático, y los periodistas que trabajan en esos organismos pueden ser partidarios oficiales de las organizaciones terroristas. A veces forman parte de los brazos mediáticos utilizados para la guerra psicológica, la movilización pública y la difusión de la narrativa de las organizaciones terroristas, y a veces trabajan directamente con ellas, como en la Radio Al-Quds de la Jihad Islámica o en el Canal Al-Aqsa de Hamás.
Como Hamás es el partido gobernante en la Franja de Gaza, impone leyes y procedimientos a todos los medios de comunicación que operan allí, no sólo a los locales. Por ejemplo, los periodistas internacionales que necesitan permisos de trabajo no criticarán al gobierno de Hamás ni abordarán cuestiones de seguridad delicadas, incluso si no son “leales” a Hamás.
La cúspide de esta debacle de Hamás es la aparición de los mismos gazatíes ondeando banderas blancas y pidiendo la destrucción de sus verdugos y dioses, los derrotados del Hamás.






