En una emotiva ceremonia celebrada la semana pasada en Sderot, se inauguró una Unidad Móvil Holística en memoria de Amit Mann, informó Ynet.
Amit Mann, paramédica de 22 años, decidió quedarse en la clínica del Kibutz Be’eri el 7 de octubre y atendió a heridos bajo fuego hasta sus últimos momentos.
En una ceremonia que transformó el duelo en una renovación, sus familiares, amigos y personal médico se reunieron en el evento con el objetivo de iniciar un camino de sanación aunado al dolor.
“La idea de la clínica móvil surgió de una necesidad urgente y dolorosa”, expresó Lena Shtern, presidenta del Centro Holístico Yuri Stern.
“Durante una visita que realizamos en la frontera con Gaza hace aproximadamente un año, vimos con nuestros propios ojos lo que las palabras no pueden expresar: personas que vivieron un trauma indescriptible y que necesitan ayuda que va más allá de las palabras. Necesitan un contacto que les devuelva el cuerpo y el alma a un lugar seguro”.
La unidad móvil, que ya ha iniciado su actividad, viaja entre las comunidades de la frontera con Gaza, el norte de Israel y localidades donde se encuentran los residentes desplazados. En cada parada, los voluntarios instalan un centro de tratamiento improvisado que ofrece entre 40 y 50 tratamientos holísticos gratuitos: shiatsu, reflexología, acupuntura y otros métodos para aliviar el estrés y tratar traumas.
Al inicio del proyecto, Shtern se encontró con Rajel Mann, la madre de Amit.
“Cuando conocí a Rajel, vi a una heroína silenciosa”, comentó Shtern. “Se acostó en nuestra camilla y vi cómo el tacto le devolvía el color a su rostro. En ese momento, supe que la unidad móvil tenía que llevar el nombre de Amit. Fue una conexión natural y profunda, como si Amit nos hubiera guiado”.
“Amit era una persona generosa. Decidió quedarse en Be’eri para atender a los heridos, aunque podría haber elegido otra opción. Nada podría ser más apropiado que recordarla a través de un proyecto que se centra en ayudar y aliviar el sufrimiento”, dijo Rajel.
El día antes de la masacre, Amit visitó a su madre en Netivot, una visita que, en retrospectiva, se convirtió en su despedida. Rajel, quien nunca le había pedido a su hija cancelar turnos, sintió una inexplicable sensación interior y le pidió que no regrese al kibutz.
Amit Mann a los 15 años
Finalmente, mientras Amit salía del edificio en el ascensor, su madre la llamó repentinamente, le dio un largo abrazo y habló de todo lo que había logrado en su corta vida, como si supiera que era la última vez que vería a su hija.
Amit Mann con su madre, Rajel
Junto al vehículo móvil que lleva el nombre de su hermana, Mary dijo: “Mi hermana dedicó toda su vida a ayudar a los demás. Ya a los 15 años, se ofreció como voluntaria en Maguén David Adom. Esta unidad móvil es una continuación directa de su trayectoria. Cada persona que recibe el tacto sanador también recibe algo de ella. Es como si sus manos siguieran sanando”.
Amit llegó al Kibutz Be’eri tras una invitación especial: un año y medio antes de la masacre de Hamás, cuando se abrió el puesto de paramédico de guardia en el kibutz, un trabajo soñado con apartamento, salario y buenas condiciones.
El médico jefe Aviya (Abuya) Hatzeroni, también asesinado el 7 de octubre, insistió en que nadie era más adecuado para el puesto que ella. La conocía desde que tenía 14 años cuando comenzó a trabajar como voluntaria en Maguén David Adom, siendo como un abuelo para ella. En Be’eri, Amit prosperó, y formó parte de una comunidad solidaria y amorosa.
Amit Mann y Aviya (Abuya) Hatzeroni
En sus últimas horas, Amit demostró valentía y profesionalidad inigualables. A las siete de la mañana, cuando empezaron a sonar las sirenas, Ofir, su pareja, le pidió que lo acompañe a Netivot, pero ella se negó diciendo: “Precisamente porque es peligroso necesito estar aquí”, dijo su hermana mayor, Haviva, a Ynet.
Durante largas horas, mientras los terroristas asediaban la clínica, ella atendió a los heridos, llamó a Maguén David Adom en un intento desesperado por obtener ayuda y mantuvo la calma. Incluso cuando los miembros del escuadrón de seguridad que defendían las entradas de la clínica se quedaron sin balas, y cuando ella misma resultó herida, continuó atendiendo a los heridos y comunicándose con su familia.
Yair Avital, uno de los heridos que fueron atendidos por Amit y sobrevivieron a ese terrible día, comentó tras su recuperación que cuando ya no podía hacer nada más, cuando necesitaba un quirófano y transfusiones de sangre que no estaban disponibles, ella continuó animándolo.
Estando en el suelo, le colocó un casco para que estuviera más cómodo, le dio agua y lo cuidó. “En el lugar más oscuro posible se mantuvo fiel a sí misma hasta el último momento”.
Durante el evento de inauguración de la Unidad Móvil en memoria de Amit Mann, tocó la banda ‘Knesiat Hasejel‘ (del hebreo: ‘La Iglesia de la Mente’), cuyos miembros son residentes de Sderot.
La esposa del presidente de Israel, Mijal Herzog, envió sus más cálidos deseos a la familia Mann y al Centro Holístico Yuri Shtern.
“La unidad móvil holística no reemplaza la terapia psicológica ni el tratamiento médico, lo complementa”, explicó Lena Shtern. “Ofrecemos momentos de alivio, de reconexión con el cuerpo. A veces, después de un trauma, las personas se desconectan de sus cuerpos. El contacto las devuelve, les recuerda que están aquí, que están a salvo”.
Última selfi que Amit Mann envió a su familia el 7 de octubre.
La clínica tras la masacre de Hamás
El profesor Hagai Levin, presidente de la Asociación Israelí de Médicos de Salud Pública y médico voluntario del Foro de Familiares de Rehenes, añadió: “¿Qué aprendimos de Amit Mann? Aprendimos que el cuerpo y el alma están conectados, y que no se puede tratar uno sin el otro. Amit escuchó las señales y salvó vidas, incluso a costa de la suya. Los voluntarios aquí escuchan esa misma señal y acuden a las comunidades para ayudar. Incluso en esta gran oscuridad, podemos ver la luz”.
El Centro Holístico Yuri Shtern no es nuevo en el panorama terapéutico de Israel. Se estableció en 2007 en memoria del diputado, el Dr. Yuri Shtern, quien falleció de cáncer. El centro se fundó por iniciativa de su viuda, Lena Shtern, familiares y amigos, y desde su fundación ha tratado, acompañado y apoyado a decenas de miles de personas que enfrentan el cáncer.
A partir de esta rica experiencia y la urgencia de la situación actual, en septiembre de 2024 el centro inició el proyecto “Puerta de Recuperación“, que se divide en dos líneas complementarias: una clínica permanente en la ciudad de Sderot, que opera dos veces por semana en colaboración con el Centro de Resiliencia de Sderot, ofreciendo terapias de tacto subvencionadas a los residentes de la zona; y el proyecto de la Unidad Móvil Holística en memoria de Amit Mann, en el que voluntarios viajan a diversos lugares del país para tratar a las víctimas de la guerra.
“Trabajamos en colaboración con centros de resiliencia y organizaciones de bienestar social del sur y del norte. Y esta es una invitación personal de mi parte: llegaremos a quien nos necesite. Los valores y la dedicación de Amit son nuestra guía en este proyecto. Porque en momentos como estos, a veces un solo gesto puede marcar la diferencia”, concluyó Shtern.
Foto principal: Judith Harpaz. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío