Juntos Venceremos
miércoles 03 de junio de 2026
"Pesaj, por la libertad de los cautivos"/ Desde las calles de Israel

“Pésaj, por la libertad de los cautivos”/ Desde las calles de Israel

El Creador manda a Moshé  a que de la orden a Aharón y sus hijos sobre sus obligaciones y derechos como Kohaním (sacerdotes) para ofrecer Korbanot (ofrendas animales y vegetales) en el Santuario (Parashá: Tzav. ¡Ordena! Levítico 6:1-8:36)

El fuego en el Altar siempre tiene que estar encendido. En el mismo son quemadas completamente las Ofrendas de Elevación; grasas de las ofrendas de Paz, Pecado y Culpa; y el “puñado” separado de las ofrendas vegetales.

Aharon y sus hijos se quedan dentro del recinto del Santuario por siete días, durante los cuales Moshé los inicia en el sacerdocio.

Moshé está por nombrar a su hermano para un cargo que él nunca podrá ejercer.

Este viernes antes de Shabat, antes de Pésaj cumplimos el ritual de quemar el jametz, el pan inflado que aún tenemos en posesión. Un símbolo, un recuerdo para despejarnos del propio ego, de la arrogancia.

El linaje de Moshé no elaborará los rituales en el templo, su descendencia no será ungida– incluso el gran Moshé sabe que cada quien tiene sus obligaciones, su propio destino.

Seguramente Moshé siente alegría por su hermano, pero le resulta inevitable tener una sensación de pérdida. El Rabino Jonathan Sacks describe que Moshé quizás ya sienta lo que descubrirá más tarde, que aunque fue profeta y libertador, Aarón tendría un privilegio negado a Moshé: ver a sus hijos y descendientes heredar el sacerdocio. El hijo de un sacerdote es sacerdote. El hijo de un profeta, raras veces lo es.

Siempre llega un momento en el que debemos tomar una decisión acerca de quienes somos. Es un momento de verdad existencial. Moshé es profeta, no sacerdote. Para asumir lo que somos, debemos tener el coraje de decir no a lo que no somos. El dolor y la lucha siempre acompañan a este tipo de conflictos.

Esto es aplicable especialmente a los líderes como Moshé en esta parashá tan importante. Había cosas a las cuales Moshé no estaba destinado. Nunca sería sacerdote. Esa tarea le correspondió a Aarón. Nunca lideraría al pueblo a través del Jordán. Ese sería el rol de Ieoshúa. Moshé tuvo que aceptar ambos hechos con gracia para ser honesto consigo mismo.

Y los grandes líderes deben ser honestos consigo si es que serán honestos con aquellos a los que lideren.

Un líder nunca debe intentar ser todo para la gente. Debe estar satisfecho con lo que es. Los líderes deben tener la fortaleza de saber lo que no pueden ser si realmente tienen el coraje de ser leales a sí mismos.

Este es el sentido de la quema del jametz: a veces presumimos tener cualidades de las que carecemos. Pero a veces no desempeñamos talentos naturales por soberbia, por miedo al fracaso, por el qué dirán.

Que tengamos un Pésaj que nos lleve a la libertad física y espiritual. Y que veamos pronto a los cautivos en Gaza en su hogar.


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío