El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró este martes que las capacidades militares del país no están a discusión, antes de una segunda ronda de conversaciones con Estados Unidos sobre su programa nuclear.
“La seguridad nacional, la defensa y el poder militar son puntos clave de la República Islámica de Irán, que no pueden discutirse ni negociarse bajo ninguna circunstancia”, declaró el portavoz de la Guardia, Ali Mohammad Naini, citado por un a emisora estatal.
Irán y Estados Unidos mantendrán otra ronda de conversaciones el sábado, una semana después de que altos funcionarios se reunieran en la capital omaní para las conversaciones de más alto nivel desde el colapso del acuerdo nuclear de 2015.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, se declaró el martes satisfecho con el progreso de las negociaciones, pero advirtió que podrían resultar infructuosas.
Las conversaciones del sábado se desarrollaron “bien en sus inicios”, declaró Jamenei, citado por la televisión estatal.
“Por supuesto, somos muy pesimistas respecto a la otra parte, pero somos optimistas respecto a nuestras propias capacidades”.
Añadió que ni el “optimismo exagerado” ni el “pesimismo extremo” eran apropiados. “Las líneas rojas están claras, tanto para nosotros como para la otra parte”, afirmó. “Si nos atenemos a ellas, las conversaciones podrían dar frutos, o no”.
El presidente estadounidense, Donald Trump, quien retiró a Estados Unidos del acuerdo de 2015 durante su primer mandato, ha reanudado su campaña de “máxima presión” contra Irán desde su regreso al cargo en enero.
En marzo, envió una carta a Jamenei solicitando conversaciones nucleares y advirtiendo de una posible acción militar si Teherán se negaba.
Trump se dirigió a la prensa el lunes respecto a Irán, diciendo: “Resolveré ese problema” y “es casi muy fácil”.
El líder estadounidense también amenazó con atacar las instalaciones nucleares de Irán y calificó a las autoridades iraníes de “radicales” que no deberían poseer armas nucleares.
Irán ha negado repetidamente que busque una bomba atómica, insistiendo en que su programa nuclear tiene fines pacíficos, especialmente el suministro de energía.
El domingo por la noche, la agencia de noticias oficial iraní, IRNA, afirmó que la influencia regional del país y su capacidad de misiles se encontraban entre sus “líneas rojas” en las conversaciones.
Teherán apoya al “eje de la resistencia” —una red de grupos terroristas que, al igual que Irán, han jurado la destrucción de Israel—, incluyendo a los rebeldes hutíes de Yemen, Hezbolá en el Líbano, Hamás en la Franja de Gaza y las milicias chiítas en Irak.
El 12 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se reunió en Omán con el enviado de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, para mantener conversaciones “indirectas”, según funcionarios y medios iraníes.
Las conversaciones fueron las de más alto nivel entre Irán y Estados Unidos sobre cuestiones nucleares desde el fracaso del acuerdo de 2015, conocido formalmente como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC).
El acuerdo ofreció a Irán un alivio de las sanciones internacionales a cambio de limitar su programa nuclear.
Tanto Teherán como Washington, enemigos que no han mantenido relaciones diplomáticas desde poco después de la Revolución Islámica de Irán de 1979, han calificado la última ronda de negociaciones de “constructiva”.
La oficina de Araghchi ha anunciado que viajará a Moscú a finales de esta semana para conversar con Rusia, un aliado cercano de Irán y parte del acuerdo nuclear de 2015.
Moscú acogió con satisfacción las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, impulsando una solución diplomática y advirtiendo que cualquier confrontación militar sería una “catástrofe global”.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío






