El pasado jueves 10 de abril, en la Galería 526 de la Ciudad de México, se llevó a cabo la inauguración de Lo real y su doble, la más reciente exposición de Beatriz Ezban, artista visual con una sólida carrera en el arte contemporáneo.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, múltiples premios nacionales e internacionales y una capacidad única para traducir la complejidad de lo real a través de la pintura, Ezban presenta una propuesta que es tanto una meditación visual como un diálogo profundo con la filosofía.
En la galería se respira una atmósfera única que envuelve al espectador en una experiencia sensorial profunda. El color, la luz, las texturas y los reflejos se entrelazan sutilmente para revelar las dimensiones ocultas de la realidad contemporánea. En el corazón de este universo visual, la obra de Beatriz Ezban traduce la complejidad de lo real a través de piezas vibrantes, luminosas y reflexivas, capaces de capturar las paradojas y matices de nuestro tiempo.
Inspirada por el filósofo francés Clément Rosset, Ezban plantea una exploración profunda de la percepción, la identidad y la imposibilidad de capturar la realidad en su estado puro. A través de materiales como el “papel espejo” y referencias al mundo tecnológico actual —celulares, iPads, imágenes intervenidas—, la artista nos propone una reflexión sobre la distorsión de la realidad y la fragmentación del yo. Su obra, a la vez abstracta y figurativa, se convierte en una narrativa visual sobre el presente, invitando a cuestionar cómo percibimos nuestro entorno y nuestra identidad.
El curador de la exposición, Michel Blancsubé, ofrece un recorrido visual envolvente que interpela al espectador desde lo estético y lo filosófico. En el marco de la inauguración, Beatriz Ezban concedió una entrevista exclusiva para Enlace Judío, en la que conversó con nuestra directora, May Samra, sobre el trasfondo de su obra, su proceso creativo y la relación entre arte, tecnología y realidad.
La charla ofreció un recorrido íntimo y lleno de matices por el universo artístico de la pintora.
A continuación, la entrevista completa, en la que te invitamos a descubrir más sobre el pensamiento de Beatriz Ezban, su reflexión estética y su concepción del arte como refugio ante la vertiginosa complejidad de nuestros tiempos.
Entrevista con Beatriz Ezban
EJ: Beatriz, ¿qué representa para ti esta dualidad? Lo real y su doble. ¿Por qué Lo real y su doble?
B.E: Está tomado de un libro de un filósofo francés, Clément Rosset, que habla de lo difícil que nos es enfrentar la realidad en toda su crudeza. Y entonces dice que necesitamos un doble, que es el arte, para poderla digerir. Y pues es de lo que se trata un poco la creación artística. Creo que por eso los artistas tienen ese impulso, esa necesidad de crear algo. Ya sea literatura, música, pintura, teatro. Estamos tratando de digerir la realidad de alguna manera.
EJ: Y esta dualidad, ¿qué representa?
B.E: A ver. Siempre me he cuestionado acerca de la propia identidad y de algo como la integración y la desintegración de la materia. Entonces, cada quien tiene como su propia realidad, porque depende muchísimo de la circunstancia de cada quien. O sea, estamos tú y yo ahorita en este momento, pero tú percibes algo completamente diferente de lo que yo percibo. Entonces, pues creo que ha sido una interrogante a lo largo de mi carrera.
Y ahora me topé con el papel espejo, que, al no ser un espejo sólido, no te devuelve una imagen real, entre comillas, sino que la distorsiona. Y esa distorsión me llevó mucho a preguntarme acerca de la distorsión que podemos tener acerca de la percepción de quiénes somos o de nuestro entorno. Es muy diferente cómo te ves tú a ti misma a cómo te veo yo.
EJ: ¿Y eso te pasó al pintar?
B.E: No exactamente, porque lo mío no ha sido, digamos, el autorretrato. Más bien me aboqué a la pintura abstracta que me lleva como a lo inasible, eso que se nos escapa entre las manos y que no lo podemos determinar.
EJ: Y, sin embargo, apareces en algunas de tus obras.
B.E: Sí, sí.
EJ: Por primera vez, ¿no?
B.E: ¿Sabes? aparezco porque me alucinó muchísimo la distorsión que hacía el papel espejo. Y cuando tienes un papel espejo, pues lo que estás reflejando es a ti. Pero no porque yo quisiera retratarme a mí misma, sino porque era lo que tenía enfrente, ¿ves? O sea, luego sí invitaba a gente a que me posara enfrente del espejo para retratarlos a ellos, pero también salía yo ahí porque es un espejo. No puedes evitarlo.
EJ: ¿Qué te dice la mirada del otro?
B.E: Sí. Uno como artista hace una obra, pero esta obra la tiene que recrear el espectador. Entonces, ¿qué tanto te fijas en los detalles y en la parte sensible de un cuadro? ¿Qué tanto te metes a ver cómo está hecho, cómo están esas texturas, esas pinceladas? Donde el artista pone todo su ser a la hora de hacerlo, ¿no? Pero el espectador tiene que estar dispuesto a recibirlo, pues, a concentrarse, a clavarse en la obra, para entrar en diálogo con ella.
EJ: Y también por primera vez veo en tu obra el uso de la tecnología. O sea, aparecen celulares, iPads.
B.E: Aparece celular, pero déjame decirte que esas fotos son fotos directas, no se está usado Photoshop ahí.
EJ: ¿Cuánto tiempo te llevó esta exposición?
B.E: Bueno, tuve la beca del Sistema Nacional de Creadores del 2020 al 23. Pero llevo desde el 2020, en realidad. Entonces, cinco años.
EJ: ¿Trabajaste con un curador esta vez?
B.E: En esta ocasión trabajé con un curador, que es quien selecciona las obras de la exposición, y es un curador de mucho renombre internacional. Se llama Michel Blancsubé, y pues él hizo la selección de estas piezas.
EJ: ¿En qué se basó?
B.E: Yo creo que un poco en Lo real y su doble. Porque, éstas, por ejemplo, tienen figuras dobles, ¿no? Que se repiten. O, por ejemplo, los que están aquí atrás son dos cuadros que… Uno se llama Lo real y el otro Su doble, ¿sí? O estos mismos que están acá. Entonces, es un juego de palabras también.
EJ: ¡Wow! ¿Y a dónde va a viajar esta exposición?
B.E: Todavía no. Ojalá que sí haga su recorrido, porque varias exposiciones mías han sido itinerantes. Estuvo una sobre la migración y que la pinté en Estados Unidos. Estuvo en Estados Unidos y en otros cuatro museos al interior de la República Mexicana. Se llamaba Campo Unificado, la frontera. Y al final estuvo en el Museo de la Cancillería en el 2013.
EJ: ¡Y esto también te va a llevar!
B.E: Pues, a ver, la cosa es, como artista, también mantenerse vigente. Como que la obra responda a lo que va pasando en el mundo, Y que el lenguaje también interactúe con lo que va sucediendo. Entonces, eso de explorar… pues, por ejemplo, esto de la tecnología. Esto de que tengamos un celular en la mano todo el tiempo…con un torrente de imágenes que todo el tiempo están fluyendo, ¿no? Y cómo nos ha cambiado eso a la vida, Por eso lo inasible, porque es como un río que si hay una constante es el movimiento perpetuo.
EJ: Y estamos pasando por unos momentos muy turbulentos. ¿Esto te ha influido?
B.E: Pues, de alguna manera, sí, yo creo. O sea, sí están muy fuertes las noticias y volvemos al tema de la realidad. Porque mira, por ejemplo, hablar de la polarización que está sucediendo en el mundo entero. Y cómo nos tratan de manipular y que percibamos la realidad como los políticos quieren muchas veces, ¿ves? Dependiendo de sus intereses.
EJ: ¿Y cómo interviene el artista, por ejemplo?
B.E: No sé, el artista sí tiene que retratar lo que le preocupa. Y a lo mejor en mi caso es esta… vuelvo al… Principalmente el movimiento vertiginoso, de lo que no podemos asir, de cómo las cosas están cambiando a una velocidad como que nadie la puede digerir.
EJ: Así es, así es. Pero bueno, aquí hay como un refugio de toda esta locura.
B.E: Sí, eso sí, eso también. Y eso también da el arte. Porque fíjate, es lo que te decía, que el arte es la forma para digerir esa crudeza de la realidad. Entonces sí, es como un ejercicio meditativo.
EJ: ¿Y cuántas horas pintas al día?
B.E: Pues depende, no es así una constante que debería de serlo, pero hay muchas otras ocupaciones en la vida de un artista.
EJ: Eres un orgullo para la comunidad judía de México. Te felicitamos y vamos a seguir tu trayectoria.
B.E: Oye, quiero invitar a todo el mundo a que venga a visitarla.
P: Sí, deberían venir. ¿Cuánto tiempo se va a quedar?
B.E: Hasta el 8 de junio.
Con Lo real y su doble, Beatriz Ezban nos recuerda que el arte sigue siendo un espacio de pausa y reflexión frente a un mundo en constante turbulencia. Su obra, que se despliega entre lo íntimo y lo colectivo, lo material y lo fugaz, invita al espectador a mirarse —y a mirar al otro— desde nuevos ángulos, distorsionados, pero profundamente humanos. Es un recorrido imprescindible para quienes buscan en el arte no sólo belleza, sino también un espejo —aunque imperfecto— que nos ayude a entender el mundo que habitamos.
La exposición estará abierta al público hasta el 8 de junio, con entrada libre de martes a domingo, de 11 a.m. a 6 p.m. ¡No te la puedes perder!
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