Los Cántaros de Luz llegan a México. Descubre la fabulosa historia de Chiune Sugihara, quien salvó la vida de miles de judíos

Ciudad de México. La Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli fue el escenario donde la música se convirtió en testimonio vivo de memoria, compasión y coraje. El estreno en México de la Sinfonía n.º 6: Cántaros de Luz, de la compositora Lera Auerbach, marcó un momento histórico: un homenaje al diplomático japonés Chiune Sugihara, quien salvó la vida de miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Este majestuoso evento fue posible gracias a la coordinación de Orly Beigel y al esfuerzo conjunto de la violonchelista Kristina Reiko Cooper, el director Constantine Orbelian y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México.

La sinfonía da vida a una obra de profunda carga emocional, donde la música, el arte y la historia se entrelazan para rendir tributo a un hombre que desafió a su gobierno siguiendo el dictado de su consciencia. Como vicecónsul de Japón en Lituania, Sugihara otorgó “visas de vida” a más de 6,000 judíos, lo que les permitió huir del Holocausto y salvar sus vidas. Hoy se estima que sus descendientes superan los 120,000 en todo el mundo.

La Sinfonía n.º 6: Cántaros de Luz, obra encargada por Yad Vashem Israel, es una pieza simbólica, que logra fusionar de manera magistral complejas combinaciones de letra y música, evocando la tradición japonesa y la espiritualidad judía. Lera Auerbach teje el misticismo del Shevirat ha-kelim (la rotura de los cántaros), los ecos silentes del Salmo 121 y la filosofía del kintsugi; el arte de reparar con oro lo quebrado, exaltando así la resiliencia y la belleza de las cicatrices. El resultado es una sinfonía que trasciende fronteras culturales y se convierte en un acto sonoro de memoria, sanación y esperanza.

La obra incluye también poesía en yidish, que da voz a The Whisper (El susurro), pasajes particularmente conmovedores donde resuenan las voces silenciadas de la historia.

Compuesta para violonchelo, coro mixto y orquesta, la obra cobra vida bajo la dirección del maestro Constantine Orbelian, la interpretación de la violonchelista japonesa-estadounidense Kristina Reiko Cooper y las voces de la soprano Elizaveta Ulakhovich, la mezzosoprano Elba Flores, el tenor Ricardo Calderón y el bajo-barítono Rodrigo Urrutia.

Tanto Cooper como Orbelian ofrecieron entrevistas exclusivas a Enlace Judío, en las que compartieron las motivaciones personales y artísticas detrás de este proyecto tan humano.

La entrevista con Kristina Reiko Cooper: un violonchelo que honra la memoria

Para Kristina, esta historia es sumamente personal, puesto que su suegro, Irving Rosen, fue uno de los sobrevivientes que lograron escapar gracias a las “visas de vida” que expidió Sugihara. Su interpretación del violonchelo en esta sinfonía da voz a la memoria histórica, honrando el sacrificio de aquellos que encontraron en la compasión de un hombre una oportunidad para vivir.

En la conversación, Kristina relató el descubrimiento casi accidental del legado de Sugihara. Todo comenzó cuando una moneda conmemorativa con el rostro del diplomático llegó a manos de su esposo. Kristina, intrigada, preguntó por su significado y quedó impactada al descubrir su historia. “No podía creerlo“, confesó. “Soy japonesa y conozco la cultura, y Sugihara fue contra la autoridad. Eso no sucede en Japón”.

Impulsada por una mezcla de admiración, asombro y gratitud, Kristina asumió la misión de llevar esta historia al escenario. Inspirada por el arte del kintsugi y el principio judío del Tikún Olam (reparar el mundo), su interpretación del violonchelo se transforma en un puente sonoro entre culturas, entre el pasado y el presente, entre el dolor y la esperanza.

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue su reflexión sobre el pasaje “The Whisper”, del que comentó: “Es una combinación de voces que no se pueden escuchar. Son casi de otro reino. No están aquí“, subrayando la poderosa carga emocional de la obra.

Si bien Kristina se convirtió al judaísmo hace años, el ataque del 7 de octubre marcó un antes y un después en su identidad. Aunque me sentí judía desde hace mucho tiempo, ese día me hizo sentirlo de verdad y entender el terror de ser asesinada. Este evento le dio un nuevo significado a la obra, especialmente en un fragmento donde un niño grita: “Mamá, mamá, me están asesinando“. “Ahora entiendo muy bien lo que significa“, dijo con la voz entrecortada. Para Kristina, el mundo entero está herido, no solo Israel. “Hay dolor y sufrimiento en todos lados. Necesitamos más sanación”.

La entrevista con Constantine Orbelian: una sinfonía para despertar la conciencia

Por su parte, Constantine Orbelian nos compartió su compromiso personal con la memoria de Sugihara, revelando la profunda conexión que siente con su historia. Conmovido por la magnitud del legado de Sugihara, Orbelian expresó la importancia de mantener viva su memoria. También compartió los desafíos logísticos que enfrentaron para traer la sinfonía a México y cómo, finalmente, se logró gracias al esfuerzo y compromiso de muchos colaboradores.

Orbelian destacó el conmovedor heroísmo de Sugihara, enfatizando que este tipo de obras deben seguir interpretándose, no solo por su valor artístico, sino por el poderoso mensaje que transmiten: “La gente cree que una persona no puede hacer la diferencia. Pero Sugihara lo hizo. Fue contra su gobierno, siguió su corazón, y salvó miles de vidas”.

El director también comentó que la obra fue interpretada con una orquesta excepcional, coros mexicanos y solistas nacionales e internacionalesagregando queel texto, en yidish, representó un reto para la audiencia, ya que no se contaba con subtítulos en la sala. Aun así, el impacto emocional fue palpable”.

En un momento especialmente reflexivo, Orbelian también habló del presente, del ataque del 7 de octubre: “Estamos en 2025. ¿Dónde están la negociación, la compasión, el intento de salvar vidas humanas?”, cuestionó. Para él, la sinfonía no sólo rememora un pasado heroico, sino que lanza un llamado urgente a recuperar la humanidad perdida.

Con esta presentación, México se suma a los esfuerzos por recordar a Sugihara y honrar su legado. En un mundo que aún enfrenta odio, guerra y deshumanización, Cántaros de Luz se erige como un testimonio de resistencia y compasión, recordándonos que la empatía y la valentía individual siguen siendo faros imprescindibles para sanar la historia y construir el futuro. Como dicta el Talmud: “Quien salva una vida, es como si salvara el mundo entero”.


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